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Tiene 2.200 años, pero la tumba del primer emperador de China esconde 100 toneladas de mercurio y trampas diseñadas para matar

Primer emperador de China
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
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Más de 2.200 años después de la muerte de Qin Shi Huang, el primer emperador de China, la cámara central de su mausoleo continúa cerrada bajo un gran complejo funerario en la provincia de Shaanxi. La descripción más conocida del mausoleo de la que se tiene constancia apareció en los registros del historiador Sima Qian. Según este relato, el mausoleo habría sido diseñado como una recreación simbólica del mundo, con constelaciones en lo alto, tierra en la base y ríos de mercurio. Durante siglos se consideró un mito, pero hallazgos arqueológicos y mediciones recientes han reabierto el debate sobre su posible base real.

En este contexto, los estudios sugieren que la tumba podría contener grandes cantidades de mercurio. Asimismo, los textos antiguos describen una serie de trampas, como las «bestias automáticas», mecanismos que se habrían instalado para disparar contra saqueadores. Sin embargo, como la cámara principal no se ha abierto nunca, los arqueólogos no han podido verificar que estos dispositivos continúen operativos. Aún así, sí hay documentos antiguos que prueban la existencia de estas trampas para proteger al emperador también después de la muerte.

El misterio de la tumba del primer emperador de China

Más de 40 años después del hallazgo de la primera figura de terracota, el conjunto funerario asociado a Qin Shi Huang continúa rodeado de incógnitas. Las estimaciones actuales apuntan a que el mausoleo podría ocupar una superficie superior a los 50 km2 y albergaría, además de la conocida fosa de los guerreros de terracota, palacios subterráneos, corredores ceremoniales, cámaras auxiliares y otras estructuras.

«Se construyeron palacios y torres escénicas para cien funcionarios, y la tumba se llenó de artefactos raros y tesoros maravillosos. Se ordenó a los artesanos que fabricaran ballestas y flechas preparadas para disparar a cualquiera que entrara en la tumba. Se utilizó mercurio para simular los cien ríos, el Yangtsé y el Amarillo, y el gran mar, y se puso a fluir mecánicamente», dice el relato del antiguo historiador chino Sima Qian, según IFL Science.

Estudio de investigación

Un grupo de investigadores chinos y suecos ha presentado recientemente un estudio en el que se examinó la atmósfera alrededor del montículo funerario utilizando tecnología avanzada de escaneo láser (LIDAR). Los resultados resultaron tan llamativos como inquietantes: se detectaron concentraciones de mercurio en el aire notablemente superiores a lo habitual, precisamente en las mismas áreas donde ya se habían observado anomalías de este elemento en el suelo.

Según los datos obtenidos, en ciertos puntos las mediciones llegaban a triplicar los niveles considerados normales en la atmósfera. Este hallazgo sugiere que en el interior del túmulo podría estar produciéndose una liberación lenta pero constante de vapores de mercurio a través de fisuras imperceptibles. Lejos de la imagen de una estructura completamente sellada e intacta, la tumba parecería estar «respirando» compuestos tóxicos acumulados durante siglos.

«El mercurio, debido a su elevada presión de vapor y a su presencia habitual en la atmósfera en forma de átomos individuales, se considera un trazador geofísico de gran interés, con posibles aplicaciones en el ámbito arqueológico. De acuerdo con registros históricos de hace más de 2.200 años, la cámara funeraria del emperador Qin Shi Huang, contendría grandes cantidades de mercurio líquido, concebido en su época como un supuesto elixir de inmortalidad.

Las observaciones, efectuadas desde tres puntos distintos alrededor del montículo, muestran concentraciones elevadas de mercurio atmosférico, cuyas zonas de mayor intensidad coinciden con resultados previos obtenidos en muestras de suelo. Se registraron valores de hasta 27 ng/m3, claramente superiores a los los niveles habituales de contaminantes en la zona, situados entre 5 y 10 ng/m3. Con base en estos datos, el mercurio, altamente volátil, podría estar filtrándose lentamente a través de grietas formadas en la estructura con el paso del tiempo», detallan los investigadores.

Para evitar intervenir directamente en el interior, se han planteado diversas técnicas de exploración no invasiva que permitan “ver” lo que hay dentro sin alterar el sellado original. Entre ellas destaca el uso de muones, partículas de origen cósmico capaces de atravesar materiales muy densos y ofrecer imágenes internas del subsuelo, funcionando de forma similar a una radiografía de gran escala. Aun así, los intentos realizados hasta ahora no han conseguido resultados lo suficientemente claros o concluyentes.

Mientras tanto, los arqueólogos una postura prudente, ya que abrir el mausoleo del primer emperador de China implicaría un riesgo irreversible: una vez expuesto al exterior, el conjunto dejaría de estar en equilibrio y su estado de conservación podría deteriorarse rápidamente en cuestión de horas o días debido al contacto con el oxígeno y los cambios ambientales.

Qin Shi Huang

Qin Shi Huang fue el primer emperador que unificó China en el siglo III a. C., impulsando grandes reformas, obras monumentales como la Gran Muralla y el Ejército de Terracota, y un sistema centralizado de poder. Su legado, marcado por la ambición y la dureza de su gobierno, dio origen a la China imperial.

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