Profunda decepción en la arqueología: un trozo de madera cuestiona la edad del asentamiento más antiguo de América
Monte Verde es un yacimiento arqueológico situado en la Región de Los Lagos, en el sur de Chile. Durante casi tres décadas, la comunidad científica internacional lo ha reconocido como el asentamiento más antiguo de América con una cronología aceptada: unos 14.500 años de antigüedad.
Ese consenso, logrado en 1997 tras años de debate, cambió la manera en que la arqueología entiende el poblamiento del continente, desplazando la teoría de que los primeros americanos habían llegado por la ruta de los Clovis, unos 13.000 años atrás. Ahora, un artículo científico pone en duda esa datación.
Lo que dice el nuevo estudio sobre el asentamiento más antiguo de América
El 19 de marzo de 2026, la revista Science publicó un artículo que cuestiona lo que los arqueólogos creían de antaño sobre Monte Verde.
Los autores del trabajo, Claudio Latorre (Pontificia Universidad Católica de Chile) y Todd Surovell (Universidad de Wyoming), proponen que los materiales que dieron pie a la fecha de 14.500 años fueron redepositados por el arroyo Chinchihuapi a partir de sedimentos más antiguos, y que el asentamiento real sería muy posterior a lo que se creía.
El punto de partida de la investigación fue la visita de Latorre y Surovell al sitio en enero de 2022. Allí observaron que los fragmentos de madera y turba presentes en la gravilla del arroyo estaban orientados con la corriente, lo que a su juicio indicaba transporte hídrico.
¿Y qué vendría a ser el transporte hídrico en el sentido arqueológico? Pues, que el agua habría arrastrado material orgánico desde capas geológicas antiguas y lo habría depositado en sedimentos más recientes.
Ese proceso, conocido como redepositación, haría que las dataciones por radiocarbono de esos materiales no reflejen la edad real del asentamiento, sino la de los sedimentos de origen.
La tefra volcánica: el argumento geológico central de esta investigación
Para respaldar la hipótesis de la redepositación, el equipo analizó las terrazas formadas por el arroyo Chinchihuapi en un radio de entre 50 y 4.000 metros respecto al yacimiento.
En ese análisis identificaron una capa de tefra volcánica (la denominada tefra de Lepué) datada en unos 11.000 años antes del presente, que se sitúa estratigráficamente por encima del sitio Monte Verde.
Si esa capa es anterior al depósito arqueológico, argumentan los autores, el yacimiento no puede ser más antiguo que ella.
La conclusión del estudio es que Monte Verde no tendría más de entre 8.200 y 4.200 años de antigüedad, es decir, pertenecería al Holoceno medio y no al Pleistoceno tardío como se había establecido. Eso reduciría su edad en varios miles de años y lo excluiría del debate sobre el primer poblamiento americano.
Méndez también señaló que las fotografías de la excavación original mostraban la madera «dispersa y caótica», y que la organización observada en ella sería resultado de una interpretación selectiva y no de la presencia humana.
A capa y espada: las posiciones que defienden a Monte Verde como el asentamiento más antiguo de América
Tom Dillehay, el arqueólogo de la Universidad de Vanderbilt que dirigió las excavaciones originales de Monte Verde, respondió con dureza.
Su primer argumento es metodológico: los autores del estudio «nunca excavaron el sitio arqueológico» y basaron su análisis en muestras tomadas a distancias de entre 50 y 4.000 metros del yacimiento. Desde esa perspectiva, dice Dillehay, es imposible establecer conclusiones sobre la estratigrafía interna del depósito.
El segundo argumento es empírico. La tefra de Lepué, que el nuevo estudio sitúa por encima de Monte Verde, jamás fue detectada a lo largo de más de 50 años de trabajo y con la participación de más de 50 especialistas.
Para Dillehay, el material identificado como tefra es en realidad óxido de hierro y depósitos de algas bacterianas, no ceniza volcánica.
Además, subraya que las estructuras documentadas en el yacimiento (áreas de cocción, hogares, huellas humanas) no pueden explicarse por el transporte de agua: el arrastre fluvial destruye ese tipo de evidencias, no las preserva.
Lo que la ciencia le respondió a Dillehay
La comunidad científica no se quedó en el molde y reaccionó con rapidez. Tres cartas independientes publicadas en respuesta al artículo de Science señalaron errores de interpretación en las conclusiones de Latorre y Surovell.
Según los firmantes de esas réplicas, Monte Verde mantiene su antigüedad de 14.500 años y el debate sobre la redepositación no invalida las décadas de trabajo arqueológico acumulado en el sitio. Hoy, el intercambio de opiniones sigue abierto.