El pasatiempo que entretiene a medio mundo sin saber que lo inventaron dos geniales españoles en el siglo XX
Ver un pasatiempo en el periódico o en una revista ya no nos sorprende porque creemos que han estado ahí toda la vida. Sin embargo, estos juegos no han existido siempre, ya que los inventaron dos españoles hace menos tiempo de lo que crees.
Concretamente, lo primero que se popularizó en la España del siglo XX fue el jeroglífico, un pasatiempo breve en el que hay que mirar una imagen, unas letras o una combinación hasta encontrar la respuesta escondida.
Aunque en el pasado habían juegos similares, su concepción moderna no se entiende sin dos españoles: Ángel Novejarque Iranzo, que abrió el camino, y Pedro Ocón de Oro, que décadas después lo popularizó y lo convirtió en un clásico de la prensa.
El jeroglífico: el juego que inventó un valenciano y que conquistó la prensa española
En España hemos tenido grandes inventores y no todos están tan reconocidos como deberían. Por ejemplo, Ángel Novejarque Iranzo fue autor de pasatiempos, ajedrecista, criptógrafo y esperantista, colaboró en publicaciones como Blanco y Negro o Alegría.
En estas publicaciones destacó por su intelecto, por lo que se dedicó a crear jeroglíficos, anagramas, acrósticos, pentagramas, acertijos y problemas de lógica.
El inventor español nació en Valencia el 22 de agosto de 1876 y murió en la misma ciudad el 14 de marzo de 1922. Aunque muchos no lo conozcan, es el autor de los primeros pasatiempos que circularon por la prensa nacional.
De hecho, el gusto por los jeroglíficos marcó toda su vida. Por ejemplo, fundó Mesa Revuelta, un semanario dedicado a la criptografía que tuvo una duración corta. Se cree que sólo publicó 13 números, pero prácticamente todas sus secciones salían de su propio trabajo.
Cómo los jeroglíficos se convirtieron en el pasatiempo más popular de España en el siglo XX
Aunque Novejarque fue el creador de los jeroglíficos en la prensa española, quien más los popularizó fue Pedro Ocón de Oro, nacido en en 1931 en Madrid y que empezó a hacer pasatiempos a los 17 años, cuando participó en un concurso de crucigramas.
En total calculan que publicó más de 600.000 pasatiempos en distintos medios de comunicación y creó cerca de 125 tipos diferentes de juegos de ingenio para diarios y revistas de España e Iberoamérica.
A veces sólo se reconoce a Ocón como el inventor de los jeroglíficos, pero es él mismo quien admite ser seguidor de Novejarque, a quien no llegó a conocer en persona, pero sí a su obra.
Eso sí, el gran mérito de Ocón fue despojar a los jeroglíficos de artificio y convertirlos en un reto más limpio, basado en formular hipótesis con sílabas y letras hasta encontrar la respuesta.
Los pasatiempos españoles cambiaron los periódicos y la relación con los lectores
La cifra que llama la atención es la de los 600.000 pasatiempos, pero el éxito de Ocón de Oro se mide en otros términos. Y es que creó casi sin saberlo un ejército de fans que modificó la forma de leer la prensa en España.
Según cuentan, las páginas de los diarios donde escribía llegaron a ser las más arrancadas, porque los lectores las guardaban en casa para resolver los jeroglíficos con calma.
Hay que pensar que esto fue una manera de dar más valor a la prensa diaria. Un periódico en papel caduca cuando sale el ejemplar del día siguiente, con los jeroglíficos de Ocón, muchos lectores seguían pegados a la página una semana después.
Su fama fue tal que hasta cambió de formato y en 1972 lanzó una colección de jeroglíficos en cajas de cerillas.