Los arqueólogos no dan abasto en Italia: hallan una tumba etrusca de hace 2.600 años con una vasija de Corinto llena de huesos calcinados
Hallan una tumba etrusca del siglo VI a. C. con un ajuar funerario poco común en un yacimiento.
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Un equipo de arqueólogos que trabaja en la provincia de Salerno halló un grupo de cuatro sepulturas de la necrópolis occidental del antiguo asentamiento etrusco. Las tumbas datan de la primera mitad del siglo VI a. C., hace más de 2.500 años. Una instalación de saneamiento moderna destruyó parte del conjunto.
El yacimiento se encuentra en pleno tejido urbano de la localidad, en el sector meridional de un terreno donde se proyecta levantar un edificio residencial privado. Los trabajos, previos a esa construcción, estuvieron a cargo de la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de las provincias de Salerno y Avellino.
Los trabajos se enmarcan en la arqueología preventiva, la evaluación patrimonial obligatoria antes de construir sobre suelo con valor histórico. Esa evaluación permite documentar y proteger los restos antes de que la maquinaria de obra pueda dañarlos. El hallazgo amplía la necrópolis occidental conocida del yacimiento que, según la Superintendencia, da un «contexto funerario de notable relevancia».
Entre las cuatro sepulturas destaca la tumba 10188, que contenía una crátera de origen corintio (una vasija que los griegos usaban para mezclar vino y agua en los banquetes) con los huesos calcinados del difunto en su interior. Una estructura de travertino con forma de paralelepípedo protegía la pieza, sellada con una losa de cobertura.
La rara tumba «a cubo» de la necrópolis etrusca de Pontecagnano
Esta tipología de sepultura se conoce como tumba «a cubo», por la forma de la estructura que envuelve el ajuar funerario. Es habitual en el norte de la región de Campania, pero muy escasa en Pontecagnano. Hasta este hallazgo solo se conocían otros dos ejemplares en el yacimiento, las tumbas 1840 y 9954.

Ambas piezas se exhiben en el Museo Arqueológico Nacional «Los etruscos de frontera» (MAP), donde ahora también se conservan los materiales de la tumba 10188 mientras avanza su estudio y restauración.
¿Qué revela el hallazgo sobre el rango social del difunto?
Varios elementos apuntan a que la persona enterrada en la tumba 10188 pertenecía a un estrato social elevado dentro de la comunidad etrusca. La tipología particular de la estructura y el uso de una crátera como recipiente funerario son dos de esas señales.
El ritual de incineración y la decoración figurada del vaso importado directamente desde Grecia se suman a esos indicios. La crátera cumplía una función central en el simposio, el banquete en el que los etruscos y sus vecinos griegos mezclaban vino y agua para beber.
Ese ritual de bebida compartida marcaba el estatus de quienes participaban en él, lo que explica por qué poseer una pieza importada se consideraba un signo de distinción.
Que esa pieza terminara reutilizada como urna funeraria, y no solo como parte del ajuar, es uno de los datos que distingue a esta sepultura de otras del mismo período en Pontecagnano.
Los restos hallados en el museo de Pontecagnano
Los objetos recuperados en la tumba 10188 se conservan actualmente en el MAP, donde arqueólogos y restauradores realizan las primeras tareas de estudio y restauración. Desde la Superintendencia adelantaron que las piezas se expondrán al público en los próximos meses.
Las excavaciones se completaron recientemente, antes de que avanzaran las obras del complejo residencial privado.
Una vez concluida la restauración, la tumba 10188 se sumará a las otras dos sepulturas «a cubo» que ya forman parte de la colección permanente del Museo Arqueológico Nacional.