Inquietante hallazgo arqueológico en un convento de Pontevedra: aparecen dos cerebros saponificados que datarían entre los siglos XVI y XIX
Las excavaciones del convento de Santa Clara, en Pontevedra, han revelado un hallazgo excepcional: dos cerebros saponificados conservados durante siglos en antiguos enterramientos.
Los restos, localizados en el coro inferior de la iglesia, podrían convertirse en los primeros casos documentados en la península ibérica con estas características y cronología.
Los trabajos arqueológicos también han sacado a la luz la tumba de una figura eclesiástica masculina, con zapatos y una casulla casi intacta, además de estructuras medievales que ayudan a reconstruir la historia del recinto.
¿Qué han descubierto los arqueólogos en el convento de Santa Clara en Galicia?
La Diputación de Pontevedra anunció el hallazgo de un segundo cerebro saponificado durante las excavaciones que desarrolla en el antiguo convento. El nuevo descubrimiento apareció en una de las tres tumbas investigadas en el coro inferior, donde los especialistas ya habían localizado otro cerebro en un enterramiento diferente.
Los dos órganos se encontraban en cuerpos de los que apenas se conservan restos óseos, aunque han sobrevivido tejidos humanos y textiles. Según la institución provincial, su ubicación apunta a una antigüedad comprendida entre los siglos XVI y XIX.
Los restos son anteriores a la reforma que afectó a esta zona del convento en 1915, pero los investigadores todavía no han establecido una fecha exacta.
La saponificación es un proceso de conservación poco frecuente que puede producirse en ambientes húmedos. La elevada proporción de grasa del cerebro favorece determinadas transformaciones químicas que pueden preservar parte de su estructura durante largos periodos.
Su aparición en dos enterramientos del mismo espacio convierte la excavación en un caso de especial interés científico. La Diputación considera que ambos hallazgos podrían ser los primeros casos documentados en la península ibérica con estas características y dentro de ese marco cronológico.
¿Quién era el religioso enterrado junto al altar mayor?
Los trabajos también han permitido localizar varios enterramientos frente al antiguo altar mayor de la iglesia. Entre ellos figura el cuerpo de un hombre que podría pertenecer a una figura eclesiástica de la Edad Moderna, entre los siglos XVI y XVIII.
Los restos conservan los zapatos y una casulla prácticamente íntegra, un elemento textil de especial valor para el estudio del patrimonio funerario. La conservación de tejidos en yacimientos arqueológicos gallegos resulta poco habitual. Junto a esta sepultura, los arqueólogos han excavado otras dos tumbas.
Por el momento, los investigadores no han confirmado la identidad del religioso ni han establecido una relación entre su enterramiento y los dos cerebros saponificados encontrados en el coro inferior.
Las excavaciones revelan estructuras medievales en Santa Clara en Pontevedra
Los descubrimientos no se limitan a los enterramientos. En el exterior del convento, en la zona del bosque, el equipo arqueológico ha documentado una estructura rectangular situada al sur de otro muro localizado durante la intervención.
Los materiales asociados datan de finales del siglo XIV, por lo que los especialistas consideran que podría tratarse de uno de los elementos constructivos más antiguos del recinto.
Todavía se desconoce la función de esta estructura, que quizá sea anterior o contemporánea al comienzo de las obras del convento. En el claustro, los trabajos también han sacado a la luz un cadáver bajo una rampa cuyo uso continúa sin aclararse. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que el claustro pudo contar inicialmente con tres alas.
¿Qué pruebas realizarán a los cerebros saponificados?
El equipo arqueológico de A Citania extrajo el segundo cerebro para trasladarlo a la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago de Compostela. Allí, los especialistas realizarán un estudio histológico para analizar su composición, estructura y características.
Los resultados podrán aportar información sobre el proceso de conservación y ayudar a comprender mejor las condiciones que permitieron preservar estos tejidos durante siglos. La investigación también permitirá precisar algunos aspectos de unos hallazgos cuya datación continúa abierta.