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Egipto abre la espectacular tumba de uno de sus faraones más importantes, con 3.400 años de antigüedad

Antiguo Egipto
Antiguo Egipto (AI).
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
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El 4 de octubre de 2025, la tumba del faraón Amenofis III, situada en el célebre Valle de los Reyes, en Luxor, reabrió sus puertas al público tras más de dos décadas de restauración. Este acontecimiento no solo marcó un hito en la conservación del patrimonio arqueológico de Egipto, sino que también reavivó el interés internacional por una de las necrópolis más fascinantes y emblemáticas de la Antigüedad.

La tumba del faraón Amenofis III, identificada por los egiptólogos como WV22, se encuentra en el sector occidental del Valle de los Reyes, en Luxor. Su existencia fue documentada oficialmente en agosto de 1799 por los ingenieros franceses Prosper Jollois y Édouard de Villiers du Terrage, integrantes de la expedición científica que acompañó a Napoleón Bonaparte durante la campaña de Egipto. Las primeras excavaciones arqueológicas se llevaron a cabo a comienzos del siglo XX bajo el patrocinio del arqueólogo y mecenas Theodore M. Davis.

Tumba de Amenhotep III, uno de los gobernantes más poderosos del antiguo Egipto

Durante la campaña de Napoleón en Egipto, en 1799, ingenieros franceses identificaron por primera vez la ubicación de la tumba. Más de un siglo después, en 1915, el arqueólogo británico Howard Carter llevó a cabo una excavación exhaustiva del sepulcro. Sin embargo, cuando los investigadores accedieron a su interior, comprobaron que había sido saqueado muchos siglos antes.

Tal y como explicó Mohamed Ismail, miembro del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, la tumba «se encontró completamente vacía tras haber sufrido expolios en la antigüedad». A pesar de ello, el lugar sigue impresionando por las pinturas murales, los jeroglíficos del Libro de los Muertos y la estructura de piedra del sarcófago.

Los trabajos de restauración se prolongaron durante más de 20 años, entre 2001 y 2024. Especialistas egipcios, japoneses e internacionales, en colaboración con la UNESCO, se encargaron de limpiar, y proteger las delicadas pinturas que representan a Amenhotep III junto a su esposa, la reina Tiye. «Han participado 260 expertos a lo largo de estas dos décadas», destacó la directora regional de la UNESCO, Nuria Sanz, quien definió el proyecto como «un logro verdaderamente excepcional».

El interior del complejo funerario

A día de hoy, la tumba conserva una estructura que sigue sorprendiendo por sus dimensiones y estado de conservación. El complejo está formado por un corredor descendente de 36 metros de longitud y unos 14 metros de profundidad que desemboca en la cámara funeraria principal. Desde ella se accede a dos cámaras anexas, concebidas como lugar de descanso eterno para dos figuras clave de la corte: la reina Tiy, Gran Esposa Real de Amenhotep III, y Sitamón, hija del faraón que más tarde también ostentó el título de esposa real.

Aunque la decoración de la tumba nunca llegó a completarse, las pinturas conservadas muestran a Amenhotep III en compañía de distintas divinidades, en escenas vinculadas a su tránsito hacia la vida eterna. En el centro de la cámara funeraria se encuentra el majestuoso sarcófago de granito del faraón, mientras que las paredes están decoradas con fragmentos del Libro de los Muertos, una recopilación de textos y fórmulas sagradas concebidas para proteger al difunto y guiarlo con éxito en su viaje por el inframundo hasta alcanzar la vida eterna.

En el interior de la tumba también aparecieron restos del ajuar funerario, entre ellos fragmentos de ataúdes de madera decorados con motivos de plumas y vestigios de una máscara recubierta de oro. A ello se suman más de ochenta ushabtis (pequeñas figuras funerarias destinadas a servir al faraón en el más allá) elaborados en materiales como madera, calcita, serpentina y granodiorita. Los arqueólogos también recuperaron restos de objetos de madera, fragmentos de estatuillas y piezas pertenecientes al cofre que albergaba los vasos canopos.

La reapertura de la tumba, en octubre de 2025, coincidió con la inauguración del Gran Museo Egipcio, situado junto a las pirámides de Giza, que abrió oficialmente el 1 de noviembre de ese mismo año. Ya en 2026, ambas iniciativas están impulsando con fuerza el turismo del país. El museo, considerado el mayor del mundo dedicado a una única civilización, recibe entre 20.000 y 24.000 visitantes durante los fines de semana y expone por primera vez desde 1922 el tesoro completo de Tutankamón.

Amenhotep III

Amenhotep III (hacia 1386-1353 a. C.) fue uno de los faraones más poderosos y prósperos del Imperio Nuevo de Egipto y el noveno soberano de la XVIII Dinastía. Hijo de Tutmosis IV y esposo de la influyente reina Tiy, gobernó durante 38 años en una época marcada por la estabilidad política, la riqueza y un extraordinario florecimiento artístico.

Durante su reinado impulsó algunos de los proyectos arquitectónicos más ambiciosos de la historia egipcia, entre ellos su gran templo funerario, el complejo palaciego de Malkata y los célebres Colosos de Memnón. También reforzó las fronteras mediante campañas militares. Su esposa, la reina Tiy, desempeñó un papel destacado en el gobierno y fue representada con un protagonismo inusual para la época.

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