Gastronomía

El restaurante asturiano con menú fijo al que peregrinan los senderistas en la montaña: oculto en un pueblo de 17 habitantes, te sientas debajo de un hórreo y te dan de comer hasta que te hartes

Fabada, comida, virales
Fabada.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

En el concejo de Proaza, en plena Comarca de Las Montañas, un pueblo de apenas 17 habitantes recibe cada fin de semana a cientos de visitantes por un único motivo: comer en Casa Generosa.

Este restaurante lleva desde 1951 sirviendo el mismo menú cerrado, sin cartas ni experimentos, bajo los hórreos centenarios de Pedroveya, las tradicionales construcciones asturianas de piedra y madera elevadas sobre pilares.

La popularidad de este local parte de que sirven la fabada o el pote de berzas directamente en la mesa, en la pota, sin racionar, dejando que cada comensal se sirva las veces que quiera. El restaurante se ha convertido así en la recompensa habitual de quienes recorren la Ruta de las Hadas, uno de los desfiladeros más conocidos de Asturias.

Por qué es tan famoso el restaurante Casa Generosa en Pedroveya

Casa Generosa combina cuatro elementos que explican su tirón nacional. El primero es el formato de servicio, la olla metálica llega entera a la mesa junto con una fuente de compango (chorizo, morcilla y tocino) que el comensal corta y reparte a su gusto. Nadie controla las raciones, y repetir forma parte del ritual. Para el segundo plato del menú suelen tener tres opciones de carne, generalmente guisos típicos de la zona con cabrito, ternera, albóndigas o pollo salvaje asturiano (el tradicional pitu caleya).

El segundo es la ubicación. Pedroveya marca el final de la Ruta de las Hadas, así que gran parte de la clientela llega tras dos horas de caminata por el desfiladero, con muchísimo apetito. El tercero es el propio comedor, al quedarse pequeño el local original, el restaurante habilitó los bajos de los hórreos tradicionales de piedra y madera que rodean la plaza del pueblo, y ahí se sirven buena parte de las mesas.

El cuarto es el precio. El menú completo ronda los 22 euros e incluye pan, bebida, postre y café, una cifra que los clientes consideran muy ajustada para la cantidad y calidad de la comida.

El menú fijo de Casa Generosa: fabada, guisos y postres caseros

El restaurante trabaja con un menú único que apenas varía: tres primeros, tres segundos y tres postres, todo servido en fuentes o potas para compartir. Entre los primeros, la fabada asturiana es la gran protagonista.

Casa Generosa la elabora con fabes grandes que quedan tiernas y mantecosas, y un caldo espeso y anaranjado que muchos comensales describen como el mejor de la zona. El pote de berzas, más ligero, y la sopa de pescado completan la oferta de entrantes.

Entre los segundos, los guisos de cabrito, jabalí y ternera se cocinan lentamente con carne de ganadería propia y patatas fritas caseras. El postre estrella es el arroz con leche requemado, seguido de cerca por la tarta de queso y la tarta de almendra. Para rematar, muchos clientes piden un chupito de orujo.

Cómo llegar a Casa Generosa en Pedroveya

Existen dos formas de llegar al restaurante. La primera, y la más habitual entre los visitantes, consiste en hacer la Ruta de las Hadas a pie. El punto de partida es el aparcamiento del Desfiladero de las Hadas, en el pueblo de Villanueva (Santo Adriano).

Desde ahí, el sendero cruza el desfiladero y asciende de forma continua durante aproximadamente dos horas hasta desembocar en Pedroveya, justo a la puerta del restaurante. La vuelta se hace deshaciendo el mismo camino.

La segunda opción es ir directamente en coche, sin caminata previa. Desde Oviedo, el trayecto dura unos 30 minutos: hay que salir por la autovía A-66 en dirección a León, tomar la salida de Soto de Ribera hacia la carretera nacional N-630 y, a la altura de Argame, desviarse por la carretera local MO-5 hasta Pedroveya.

El tramo final es una vía de montaña estrecha y con curvas cerradas, por lo que conviene conducir con precaución. A la entrada del pueblo hay una zona habilitada para aparcar.

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