Marruecos levantó una de las mayores instalaciones solares del mundo en el desierto: genera 580 MW y puede abastecer a más de un millón de personas
En pleno Sáhara, Marruecos construyó una planta capaz de generar energía las 24 horas
El complejo Noor Ouarzazate combina espejos, paneles fotovoltaicos y almacenamiento térmico
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En pleno borde del Sáhara, muy cerca de la ciudad de Ouarzazate, Marruecos ha desarrollado uno de los complejos de energía solar más ambiciosos del planeta. Con una potencia instalada de 580 megavatios, la infraestructura tiene capacidad para cubrir las necesidades eléctricas de en torno a un millón de hogares, de acuerdo con cifras del Banco Mundial.
Electricidad en pleno desierto
Lo que distingue a este proyecto de una planta solar convencional es su capacidad para seguir produciendo energía después del atardecer. La esencia del enclave está en un sistema de almacenamiento térmico mediante sales fundidas, capaces de retener el calor captado durante el día y liberarlo horas más tarde para generar vapor y, con él, electricidad.
Ese calor llega gracias a miles de espejos, conocidos como heliostatos, que siguen el recorrido del sol a lo largo del día y concentran su radiación sobre un receptor situado en lo alto de una torre central. Este mecanismo de almacenamiento como el elemento más innovador de toda la instalación.
Cuatro plantas y una gran central
El complejo, conocido como Noor Ouarzazate, no es una instalación única, sino la suma de cuatro plantas construidas de forma progresiva. La primera, Noor I, comenzó a funcionar en 2016 con una potencia de 160 MW basada en colectores parabólicos. Después llegaron Noor II (200 MW) y Noor III (150 MW), ambas también de tipo térmico, y finalmente Noor IV, una planta fotovoltaica de 70 MW que completa el conjunto hasta alcanzar los 580 MW totales.
Esta combinación de tecnologías, energía solar térmica por un lado y paneles fotovoltaicos por otro, permite aprovechar de manera más eficiente la intensa radiación solar propia de una zona desértica, reduciendo la dependencia de contar con luz solar directa en todo momento para producir electricidad.
El futuro de Marruecos
La puesta en marcha de esta central en 2016 respondió al objetivo de reducir el peso de los combustibles fósiles importados en la matriz energética del país, pese al enorme potencial solar y eólico con el que cuenta su propio territorio.
Hoy, Noor Ouarzazate se ha convertido en una de las piezas centrales de esa estrategia. Marruecos se ha marcado como meta que, para 2030, el 52% de su capacidad eléctrica instalada provenga de fuentes renovables, según datos oficiales recogidos por el Banco Mundial.
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