Los socios preferentes de Sánchez se alejan del Gobierno y le obligan a buscar apoyos en el PP y Cs

PNV y ERC avisan al Ejecutivo de que si siguen llegando a acuerdos con el PP y Ciudadanos perderán su apoyo

Socios preferentes
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, junto a la portavoz del PSOE Adriana Lastra. Foto: EP

Las negociaciones entre el Gobierno y el Partido Popular para alcanzar un acuerdo en la Comisión de Reconstrucción social y económica tras la crisis del coronavirus no han gustado nada a ERC, uno de los socios preferentes de la coalición socialcomunista. Los separatistas, que ya amenazaron a Pedro Sánchez por los acuerdos con Ciudadanos durante el estado de alarma, han vuelto a la carga advirtiendo al PSOE que «o el PP o nosotros».

De esta forma los catalanes ponen de nuevo contra las cuerdas al Ejecutivo, que se ve obligado a negociar con otras formaciones para garantizarse los apoyos suficientes para sacar adelante las conclusiones de dicha comisión. Y es que aparte de ERC, que vuelve a descolgarse de la mayoría de la moción, también el PNV, otro de los socios preferentes, votará en contra de las conclusiones de los cuatro grupos de trabajo. Ambos partidos consideran «muy recentralizadores» los textos aprobados.

Con este ultimátum de ERC y el anuncio del PNV casi 24 horas después de iniciar las negociaciones entre los socialistas Rafael Simancas, Félix Bolaños y José Antonio Montilla con la diputada del PP Ana Pastor, -que también mantiene conversaciones con el ministro Salvador Illa-, los independentistas quieren hacerse valer otra vez. Si los populares apoyan las conclusiones de esta comisión, que se han discutido a lo largo de las últimas semanas, el grupo que dirige Gabriel Rufián será insignificante. Si no, sus votos pueden llegar a ser claves junto a los diez de Ciudadanos.

Fuentes de ERC consultadas por este periódico se muestran preocupadas por la deriva del Gobierno. Continúan defendiendo el pacto de la investidura con toda la izquierda parlamentaria, pero critican que el PSOE se deje querer por los partidos de la derecha. Los de Rufián no toleran este tipo de acuerdos porque les dejan fuera de juego y no les permiten mantener sus exigencias, cuando no chantajes. Como el PNV, ERC siempre había acabado apoyando al Gobierno a cambio de más cesiones que les diferenciaban del resto de territorios. Ahora, con las elecciones vascas a menos de quince días y las catalanas a punto de convocarse, las dos formaciones miran más hacia sus intereses electorales.

De momento el PSOE continúa manteniendo a los grupos catalanes y vascos como sus socios preferentes de cara a dar viabilidad a la legislatura y sacar adelante las grandes votaciones. Los tres partidos, ERC, PNV y Bildu, dicen en Ferraz, les transmiten mayor confianza en que las leyes salgan con el «toque progresista» que les quiere dar este Gobierno.

Geometría variable

No obstante, vista la buena disposición de otros grupos, como Ciudadanos o incluso el PP, el Ejecutivo ya no hará descansar el mandato únicamente en sus socios separatistas y nacionalistas. Si ERC no se decide, añaden en el cuartel general de los socialistas, explorarán otras sumas posibles con el resto de formaciones políticas.

De momento ERC se mantiene cerca de la coalición entre el PSOE y Podemos. Pero un pacto de la coalición socialcomunista con el PP o la no celebración de la mesa del referéndum, que Sánchez y Pere Aragonés acordaron reunir a mediados del mes de julio, acabaría por romper todos los puentes entre los socios. Las inminentes elecciones catalanas, que se celebrarán antes de acabar el año, tampoco ayudan a llegar a acuerdos de forma fluida sin antes supeditarlos al coste electoral qué podrían pagar los que preside Oriol Junqueras desde la cárcel de Lledoners.

El escenario de la geometría variable con el que el equipo de Sánchez trabaja desde hace unas semanas, que a priori era bien visto en Moncloa, preocupa cada vez más a los estrategas del presidente. El abandono del PNV en la votación de este viernes y el aviso de los independentistas catalanes, sólo por dialogar y negociar con los grupos de la derecha, han hecho encender las alarmas. Sobre todo si con el PP, el resultado no es igual de satisfactorio que el que se ha logrado con Ciudadanos.

Esta nueva estrategia de alianzas tampoco genera grandes consensos ni en el seno del Ejecutivo ni en el del PSOE. En el Gobierno son sus socios de Podemos los que recelan de cogerse del brazo con ambas formaciones que se sitúan en las antípodas de sus posiciones. En Ferraz son algunos dirigentes los que, sin hacer demasiado ruido, hacen ver a Sánchez que pactar con el PP o Ciudadanos les puede obligar a tener que renunciar a políticas muy ideológicas y, al medio plazo, eso les puede pasar factura en las urnas.

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