Cataluña

Puigdemont vuelve a la cárcel… para conmemorar el primer aniversario de su detención

Carles Puigdemont
Carles Puigdemont a su salida de la prisión de Neumünster. (Foto: AFP)

El día 25 se cumplirá un año de la detención del ex presidente catalán en Alemania, mientras volvía en coche desde Helsinki

Mañana lunes 25 de marzo se cumplirá un año de la detención de Carles Puigdemont, por parte de la policía de tráfico alemana, mientras circulaba junto a su actual jefe de gabinete, Josep Lluís Alay, su amigo Josep Maria Matamala y dos escoltas por una autopista del país germánico casi en la frontera con Dinamarca. Volvía en coche desde Finlandia, donde había hecho una conferencia, para evitar pasar por los controles del aeropuerto horas después de que el juez instructor del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, reactivase la orden de detención europea. Y para celebrar tal efeméride, hoy  domingo, Puigdemont volverá a Alemania a celebrar su detención.

La agenda de conmemoración del ex presidente catalán contará con varios actos. El domingo visitará la prisión de Neumünster, donde estuvo ingresado un total de doce días hasta que los jueces del Tribunal de Schlesvig-Holstein decidieron ponerlo en libertad bajo fianza de 75.000 euros y la prohibición de salir del país, estableciendo un domicilio donde estuviese localizable en Alemania -que fijó en Berlín- y la obligación de comparecer periódicamente en los juzgados. A la salida de la visita a la prisión de Neumünster, a unos sesenta kilómetros de Hamburgo, Carles Puigdemont dará una rueda de prensa junto a sus abogados.

Por la noche, en esa misma localidad, el ex presidente de la Generalitat mantendrá un encuentro con la colectividad catalana que reside en la zona y que esa misma noche, cuando era trasladado desde las dependencias policiales hasta la prisión, se dirigió hasta el penal para recibirle con esteladas y pancartas de apoyo.

Su ingreso en este pequeño centro penitenciario del norte de Alemania provocó un auténtico terremoto en una ciudad pequeña y tranquila que, de golpe, se convirtió en el epicentro de todas las miradas y abría portadas de telediarios y periódicos de toda Europa. En la entrada de la prisión, se llegó a montar un altar con fotos de Puigdemont, velas, flores y pancartas. A su salida, más de ciento cincuenta periodistas le esperaban para escuchar sus primeras palabras.

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