PP y Vox negocian al detalle en Extremadura porque buscan un pacto que garantice Presupuestos hasta 2028
La negociación se dilata al detallar las medidas acordes con las partidas económicas destinadas
Ambas formaciones desmienten que el acuerdo esté cerrado: quedan reuniones técnicas

Aterrizar las propuestas políticas en partidas económicas concretas a años vista: ésta es la clave de las negociaciones que mantienen PP y Vox en Extremadura. Éste y no otro sería el motivo de peso que está dilatando el pacto de PP y Vox: un acuerdo que garantice los presupuestos autonómicos hasta 2028 y «dé estabilidad» a la legislatura.
Tanto el equipo negociador de María Guardiola (PP) como el de Óscar Fernández (Vox) desmienten que el pacto esté cerrado. «Todavía queda», coinciden. Precisamente, este jueves los equipos han comenzado a trabajar de manera intensa en reuniones técnicas con el objetivo de llegar a «un acuerdo sólido». Según anticipan, la próxima semana seguirán con esta dinámica, lo que fecharía el cierre de programa de gobierno ya para después de Semana Santa, como anticipó OKDIARIO.
Presupuestos para lograr «el cambio»
La dinámica impuesta por Bambú de pactar «medida a medida» está conllevando detallar, de una manera sin precedentes, las políticas acordadas. Una estrategia que ha avalado el PP en Extremadura, reconociendo que «a la larga» el fruto será «estabilidad» y «certeza». Justo lo que faltó en los anteriores gobiernos de coalición que terminaron por romperse.
Estos acuerdos, que sí implicaron desde el primer momento reparto de las responsabilidades en el organigrama, tenían un gran vacío: ausencia de partidas presupuestarias ex profeso. Por lo que en algunas consejerías, por ejemplo, lideradas por Vox en Aragón, pese a tener un proyecto político en materia de despoblación, no se pudieron acometer en consonancia, al no depender de Vox ni el departamento de Hacienda ni la presidencia.
El aprendizaje interno de la formación ha llevado a cambiar la dinámica: primero medidas, partidas concretas vinculadas, garantías y plazos de cumplimiento, como exige Vox.
De ahí que las fases en estas negociaciones tengan una hoja de ruta diferente, donde «los sillones» son lo de menos para Bambú, aunque aclaran que «sí entrarán en el gobierno».
En este sentido, «marcarse plazos en este momento no aporta nada a la negociación», estiman desde el PP regional, que resaltan «buena sintonía y lealtad» con Vox, a los que aceptan la incorporación de portavoces nacionales en el equipo negociador de la formación, liderada por Montserrat Lluís.
«Conocen la materia, aportan ideas y suman», así se refería el portavoz popular Abel Rodríguez a José María Figaredo, portavoz nacional de Economía, Energía y Reindustrialización, y Carlos H. Quero, de Vivienda.
Medidas concretas: rebaja impositiva, Tierra de Barros y Almaraz
El acuerdo sólido que preparan y aspiran PP y Vox en Extremadura, serviría de «pilar» para el resto de comunidades. Para ello se requiere armonizar aspectos económicos, fiscales y sociales. Una empresa ambiciosa que exige no solo una fuerte voluntad y predisposición entre ambos equipos, sino un dominio de las materias sobre las necesidades y las problemáticas que conllevan resolverlas en términos humanos y económicos.
Entre las medidas concretas que exigen atar bien los cabos presupuestarios, y que ya están tratando, están la rebaja impositiva, en materia fiscal (prioridad de Vox y de ahí la participación de Figaredo en las negociaciones); el proyecto Tierra de Barros, que requiere una inversión a años vista, así como la central de Almaraz, cuya apuesta por la energía nuclear supondría un impacto en la política nacional.
«No queremos engañar a nadie, no nos vamos a comprometer a nada que no podamos hacer ni tampoco Vox quiere incluir nada que no se pueda cumplir», se excusaba el portavoz del PP aludiendo a la dificultad técnica de resolver proyectos pendientes que implicarán un cambio real.