Comisión de Investigación

El PP lleva al Senado al ex jefe de gabinete de Sánchez tras ser imputado en el caso de las cloacas del PSOE

El PP se jacta del ojo que tiene Sánchez "como cazatalentos para el delito"

Juanma Serrano, Leire Díez
Juanma Serrano y Leire Díez. (Fotos: EP)
Rosalina Moreno

El Partido Popular llevará de nuevo al Senado a Juanma Serrano, ex jefe de gabinete de Pedro Sánchez y ex presidente de Correos, tras ser imputado en el caso de las cloacas del PSOE, en el que se investiga una trama liderada por el ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán y la fontanera Leire Díaz que buscaba desestabilizar los procedimientos judiciales que afectaban al partido socialista y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. 

Pedraz lo investiga por su «participación preeminente» en las dos ramas de la causa: supuestas irregularidades en contratos públicos y maniobras para torpedear causas judiciales contra los socialistas.

«Sánchez no tiene precio como cazatalentos para el delito, todo el que le rodea acaba imputado, procesado o condenado», se ha jactado este domingo la portavoz del PP en el Senado, Alicia García, en alusión a que Sánchez es el único de la banda del Peugeot que aún no ha pisado la cárcel, y ha anunciado que lo llevarán a la Comisión de Investigación sobre la SEPI, para que dé explicaciones.

El pasado 15 de septiembre también hizo que compareciera en la Comisión del caso Koldo.

La portavoz del PP en el Senado recuerda que, según la UCO, la fontanera socialista Leire Díez «acordó con Juanma Serrano durante los días de reflexión de Sánchez ayudar al presidente del Gobierno». Y subraya que tendrá que explicar en la Cámara Alta como lo hicieron.

«Juan Manuel Serrano esta implicado en la corrupción sanchista en un doble sentido: tanto en el cobro de comisiones como en la delincuencia de Estado que llevó a cabo el comando de las cloacas para tapar la corrupción», sentencia García.

Cargos del PSOE admiten preocupación

En el PSOE existe preocupación tras la imputación del ex jefe de gabinete de Sánchez, y esperan que pueda dar explicaciones ante las sospechas de la Guardia Civil de que incurrió en comportamientos delictivos, aunque admiten que se enfrenta a un panorama negativo.

«No pinta bien», han declarado a Europa Press fuentes de la Ejecutiva Federal socialista, que reconocen «la preocupación y el cabreo» que genera que otro de los estrechos colaboradores del presidente del Gobierno haya sido declarado formalmente como investigado en una causa judicial por presunta corrupción.

Además, destacan que Sánchez está afectado, y se le nota en la cara, por la concatenación de casos de colaboradores con problemas con la Justicia. Lo cierto es que está demacrado.

Otras fuentes socialistas, parlamentarios y cargos con peso en federaciones autonómicas, sostienen que Sánchez debería rendir cuentas y salir a dar explicaciones a los ciudadanos por la suma de causas en su entorno.

Y declaran que o Sánchez elegía muy mal a sus ayudantes o sabía lo que hacían o incluso lo ordenaba de alguna manera. Y consideran «terrible» que se haya usado el nombre del PSOE y su dinero para atacar a jueces.

Ya van tres manos derechas

Recientemente, el ex ministro y ex secretario de Organización, José Luis Ábalos, ha sido condenado a 24 años de cárcel por el caso mascarillas.

Además, su sucesor en el partido, Santos Cerdán, está investigado por supuestamente beneficiarse de la adjudicación de contratos públicos y ya pasó varios meses en prisión. Sánchez encargó a Cerdán tareas de máxima relevancia, como la negociación para la investidura con el ex presidente autonómico catalán Carles Puigdemont, prófugo de la Justicia, para su investidura, una traición a España por siete votos.

A ellos se suma ahora Juanma Serrano, uno de los leales a Sánchez desde sus inicios en política. Fue su jefe de gabinete mientras estaba en la oposición, desde 2014, cuando llegó a la Secretaría General del PSOE, hasta 2018, cuando entró en La Moncloa.

Juanma Serrano salió de la primera línea política al ser nombrado presidente de Correos, aunque Sánchez siempre le ha tenido como uno de sus colaboradores más leales y mantiene una relación muy próxima con él.

No obstante, Sánchez sigue en La Moncloa, defiende la limpieza de su Gobierno y su partido, y descarta un adelanto electoral.

El pasado 26 de junio, cuando compareció en el Congreso de los Diputados por los casos de corrupción que asedian al PSOE y a su familia, se victimizó, diciendo que «no sabía nada y no lo hubiera tolerado».

Y acto seguido, los diputados del PSOE le dispensaron un ferviente aplauso que recordó a la que en su día dispensaron al condenado Ábalos en julio de 2020, cuando se le preguntaba en la Cámara Baja por los primeros comportamientos sospechosos. En concreto, por el escándalo del Delcygate.

«¡Qué soberbia y cuánta indignidad hay en los grupos que apoyan al Gobierno! Con las mismas manos aplaudían ustedes al señor Ábalos», reaccionó diciendo ante ello el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en su intervención.

En aquella misma sesión, el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, se ganó el sueldo con ataques al magistrado que ha enviado a juicio a la mujer del presidente, Juan Carlos Peinado, y gritando a pleno pulmón en el Congreso de los Diputados: «¡Yo con Begoña, claro que sí!».

«Hemos visto a Begoña acosada y perseguida por pseudoperiodistas protegidos y financiados por algunos grupos de esta Cámara y ante tal persecución, ante tanta inquina y ante tanta indignidad, los socialistas vamos a decir cada vez más alto lo que ya dicen millones de españoles en la calle: ¡Yo con Begoña! ¡Yo con Begoña, claro que sí!», fueron sus palabras.

Mientras lanzaba el grito y se daba golpes de pecho, López miraba al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, esperando algún gesto que expresara satisfacción. Y hizo entrecerrando los ojos, asintiendo.

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