Ministerio del Interior

Marlaska explota a los guardias civiles: les empuja a horas extra de 12 €, mientras los ertzainas cobran 31

Cubre la falta de plantilla aprovechándose de la necesidad económica de los agentes de Tráfico 

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Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior.
Rosalina Moreno

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, está explotando a los guardias civiles de Tráfico: los empuja a horas extra de 12 euros mientras que los mossos las cobran a 25 euros y los ertzainas a 31. De esta forma, está sacando provecho de la necesidad económica de los agentes pagándoles la hora extra a precio de saldo. Y esto está ocurriendo precisamente con la unidad de más riesgo y más agentes muertos en acto de servicio, con hasta 346 fallecidos. 

Interior les está pagando la hora extra por menos incluso que la ordinaria. Y ello pese a que la ley establece que una hora extra nunca puede abonarse por debajo de ese valor. Así lo marca el Estatuto de los Trabajadores en el artículo 35.1.

Marlaska está recurriendo a estas argucias para cubrir el déficit de personal que hay en la plantilla de la Guardia Civil de Tráfico. Como ya ha informado OKDIARIO, tanto el ministro como el director de la DGT, Pere Navarro, están desangrando la especialidad emblemática de la Benemérita: sólo cubren el 13% de las plazas ofertadas,

Así, Interior tapa las carencias recurriendo a los servicios voluntarios de horas extra y, por tanto, comprando tiempo de descanso de los agentes entre turnos, tiempo de recuperación. Y es algo que hace de forma habitual, cada mes, y en las distintas unidades repartidas a lo largo y ancho del país, pese a que la Orden INT/631/2021 establece que estas gratificaciones tienen carácter excepcional y están ligadas a sobreesfuerzos realizados fuera del régimen ordinario.

A más horas, menos paga

Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la decana y mayoritaria, denuncian el «desdén» con el que la Administración trata a una agrupación que está «regando de sangre la carretera, al perder la vida en acto de servicio».

«Somos los agentes de la Guardia Civil más expuestos al riesgo de atropello, accidentes, agresiones en controles y a la tensión emocional de atender siniestros con víctimas y merecemos que la administración nos trate con respeto», declara a OKDIARIO Carlos Cantero, responsable de Tráfico de la AUGC, subrayando que no sólo han de pagarse las horas extra de forma adecuada, sino que es urgente que se amplíe la plantilla de Tráfico para que haya «suficientes guardias civiles».

«Hemos convertido el sacrificio voluntario de unos pocos en el pilar estructural que sostiene la seguridad de todos», critica indignado.

En concreto, a los agentes de Tráfico les sale el día a 102 euros. Esta es la cantidad que resulta de dividir una nómica entre 30 días. Sin embargo, la tarifa plana estipulada para hacer un servicio extraordinario de 8 horas en un día libre es de 96 euros brutos al día, lo que equivale a 12 euros la hora. Cantidad que se queda en 60 euros netos al día con el recorte fiscal y en siete euros limpios la hora.

Además, cuando las necesidades operativas de la calle obligan a estirar ese turno extra, al tratarse de una gratificación fija de 96 euros, cuantas más horas dura el servicio, más se devalúa el tiempo del agente. En consecuencia, si se alarga a 9 horas ya baja a 10, 67 euros brutos y si se alcanzan las 10 horas, el valor se desploma a 9,60. Una hora que está a escasos cinco céntimos del salario mínimo oficial por hora estipulado para el empleo doméstico externo, que es de 9,55. Y ello siendo un trabajo de riesgo el que ejercen los agentes.

En cambio, en los Mossos y la Ertzaintza la hora extraordinaria no tiene un precio a la baja dependiendo de la cantidad que realicen. Además, compensan otras variables como la nocturnidad o el trabajar en un día festivo, con cifras de 31,53 euros la hora extraordinaria en un día normal y hasta 37,58 la noche festiva en el caso de la Ertzaintza, y de 25,39 y 30,47 respectivamente en los Mossos.

Exigen un incremento del 50%

La AUGC reclama que como mínimo se aplique un incremento del 50% a los 102,76 euros del sueldo diario, lo que supone 154,14 euros brutos por un turno de ocho horas extra en un día de descanso, lo que equivale a 19,27 la hora. Además, reclama que si el turno se prolonga, el pago sea proporcional y que haya pluses si el esfuerzo se hace de noche o en un festivo, como disfrutan otros cuerpos.

La agrupación de Tráfico, que durante años fue el buque insignia del Cuerpo, ha dejado de resultar atractiva para los guardias civiles, como demuestran los datos del último curso de especialidad. Según declaran a OKDIARIO sus propios efectivos, se está vaciando por los turnos desiguales, el recorte de los salarios y «las promesas incumplidas de Marlaska y Pere Navarro».

«Cuando una especialidad histórica no cubre ni el 14% de las plazas ofertadas, el problema no es la vocación, es la nefasta gestión y el abandono institucional que venimos arrastrando», sostiene el responsable de Tráfico de la AUGC, denunciando la preocupante situación que atraviesa esta especialidad y exigiendo medidas urgentes.

Sin turnos homogéneos

Uno de los principales factores que explica esta falta de interés es la ausencia de un sistema de turnos homogéneo, fijo y garantizado para todos los efectivos de Tráfico, según explica Carlos Cantero, con 20 años de ejercicio en esta especialidad. Actualmente, existe una disparidad de criterios entre unidades: mientras en algunos destinos se aplica un turno 6×5 en otros se mantiene el 5×4.

Una situación que provoca «una discriminación interna entre guardias civiles de la misma especialidad y una desventaja frente a otros cuerpos policiales, como la Policía Nacional, que disfruta de un turno 6×6, modelo que, de implantarse en Tráfico junto a mejoras económicas, volvería a hacer esta especialidad atractiva y competitiva», apunta.

A juicio de la AUGC, otra de las causas del desmantelamiento que sufre la agrupación de Tráfico es «la alta peligrosidad del servicio, con exposición constante al riesgo en carretera, la excesiva carga burocrática, especialmente en la elaboración de atestados, y que haya mejores condiciones laborales en otras especialidades del propio Cuerpo, que están absorbiendo a los efectivos».

A esto se suma, además, que los guardias civiles de Tráfico arrastran desde hace cinco años la promesa incumplida de la subida del complemento de seguridad vial que se les retribuye por la penosidad de la especialidad, anunciada en 57 euros mensuales. Marlaska rechaza aumentarles este plus de riesgo que les fue recortado por el ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero en 2010. Desde el recorte, perciben sólo 142, 50 euros, y pese a que en 2021 el entonces general de la agrupación de Tráfico, Ramón Rueda Ratón, anunció la subida de este complemento hasta los 200 euros, los agentes siguen esperando.

«Ni siquiera esa subida mísera se ha materializado», critica Cantero, indicando que es «una cantidad claramente insuficiente teniendo en cuenta el incremento del coste de la vida y la subida generalizada de precios de los últimos años».

Otras irregularidades

Por si fuera poco, estos agentes ven cómo los Mossos estrenan coches mientras Marlaska sólo compra la mitad de los que prometió a la agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, que se encuentra en una situación crítica por falta de vehículos. Además, los vehículos nuevos de los mossos tienen maleteros adaptados que son «la envidia de los guardias civiles». Por su parte, los agentes de Tráfico tienen que llevar el material de sus intervenciones en los asientos traseros por no coger en el maletero. En concreto, ocurre con los Jeep Renegade. Una situación que la AUGC ya ha denunciado ante Riesgos Laborales.

Además, la Guardia Civil obliga a patrullar en motocicleta a los agentes de Tráfico en plenas olas de calor, cuando la normativa dice bien claro que a partir de 35°C, los agentes tienen que realizar el servicio en coche. Ante ello, Interior alega: “Que se hidraten”.

A esto se suma que los chalecos airbag que usan los agentes de Tráfico saltan sin motivo, por la propia conducción policial, lo que puede provocar un accidente. Y que Marlaska está obligando a estos guardias civiles a hacer viajes de hasta 10 horas en moto a Madrid para recoger las motocicletas nuevas. De esta forma, Marlaska está quitando agentes de la vigilancia de las carreteras para hacer un cometido que nada tiene que ver con su función policial. Más aún, pone en jaque a los guardias civiles con viajes tan largos, de ida y vuelta en un mismo día. Y en moto.

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