José Ignacio Ulayar: «A ETA no se la ha blanqueado, se la ha naturalizado»
José Ignacio Ulayar: «Le llamé asesino, sinvergüenza y caradura, me pegó una patada y nadie me amparó»
José Ignacio Ulayar, hijo del ex alcalde de Echarri-Aranaz asesinado por ETA en 1979, ha visto las imágenes en las que OKDIARIO pregunta a Vicente Nazábal si se arrepiente. No le han sorprendido. «Doy fe de que no está reinsertado», afirma. También confirma que el etarra le propinó una patada en el pecho en plena calle del pueblo.
A José Ignacio Ulayar le llamaron por la mañana para que viera el vídeo. Vicente Nazábal, el etarra que mató a su padre de cinco tiros el 27 de enero de 1979, respondía con empujones, insultos y un «no grabes» a la pregunta de si se arrepiente. «Para mí no es ninguna sorpresa, porque ya he tenido ocasión de saber cómo es este individuo», explica a OKDIARIO. «En el momento en que se ve su reacción no hacen falta adjetivos calificativos. Simplemente se muestra como es».
Lo que sí confirma es el episodio que la familia llevaba años denunciando. Ulayar volvió a vivir a Echarri-Aranaz sabiendo que tarde o temprano se cruzaría con el asesino de su padre. Así ocurrió. «Me lo crucé a tres metros. Iba con un grupo de gente que le había ofrecido una comida en el pueblo y le dije asesino, sinvergüenza y caradura», relata. «Me levantó la pierna, me pegó una patada aquí, y allí no me amparó nadie».

En el lugar donde cayó Jesús Ulayar no hay ningún monumento. Hay contenedores de basura. Su hijo no habla tanto de humillación como de algo más corrosivo: la indiferencia. «No es que se haya blanqueado, es que se ha naturalizado. Mucha gente en el pueblo no sabe lo que sucedió ni dónde fue exactamente», lamenta. Esa indiferencia, añade, es la que llevó al Ayuntamiento de entonces a colocar allí los cubos.
La familia intentó dignificar el sitio. El año en que se rindió homenaje a su padre, pidieron permiso para retirar los contenedores. Según Ulayar, Adolfo Araiz, entonces gerente de la Mancomunidad de Sakana, le aseguró por teléfono que se encargarían de quitarlos. «No los quitaron».
El Ayuntamiento de Echarri-Aranaz llegó a declarar hijos predilectos a los asesinos de su padre. Para Ulayar, el relato oficial del final de ETA choca con lo que ve a diario. «Se dice que hemos vencido al terrorismo. Yo no he visto nunca unos vencedores tan tristes», resume. Cita el libro La derrota del vencedor para explicar lo que siente buena parte de las víctimas. «Están pasando cosas que no hubiéramos pensado que iban a suceder. Salen matones como el otro día Henri Parot y no pasa nada. La gente lo tiene ya amortizado».
Sobre la reinserción de los presos de ETA, no se engaña. «Habrá gente reinsertada, pero yo de esto doy fe: no está reinsertado», dice de Nazábal. «Intentará pasar de tapadillo a la vida laboral y se relacionará con quien mejor piense que puede estar cómodo. ¿Reinserción? Lo dudo mucho».
Ulayar insiste en que no busca protagonismo. «Tengo una vida, sigo teniendo una vida, y no estoy dando la brasa a la gente», dice. Pero defiende que las imágenes de OKDIARIO desmontan la idea de que lo suyo son exageraciones de una víctima dolida. «Esto no es un calentón ni las opiniones de «pobres, mataron a su padre, qué van a decir». Por lo que he visto esta mañana, se describe solo».
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