Graves incidentes en Lavapiés tras la muerte de un mantero por un infarto

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Disturbios en Lavapiés.

Graves disturbios en el barrio madrileño de Lavapiés tras la muerte de un mantero, al parecer, por un infarto. Un grupo de no más de 50 personas han quemado contenedores y causado desperfectos en el mobiliario urbano. Achacan a una persecución policial la muerte del mantero de 35 años y de origen subsahariano a causa de una parada cardiorrespiratoria.

Las circunstancias del fallecimiento todavía se investigan debido a las diferentes versiones sobre los hechos transmitidas, aunque los compañeros del mantero sostienen que la muerte se produjo después de que fuera perseguido desde la Plaza Mayor hasta Lavapiés, donde sufrió el infarto.

Este extremo ha sido desmentido por el Ayuntamiento de Madrid, que en un comunicado ha descartado que el fallecimiento se produjera a causa de la persecución. «El Ayuntamiento niega que se haya producido una persecución policial y anuncia que abrirá una investigación», han indicado desde el consistorio madrileño, que, además, ha señalado que se encuentra en contacto con la embajada de Senegal.

Por su parte, el sindicado APMU, de la Policía Municipal de Madrid, ha negado que la muerte se produjera por una persecución policial: «La Policía de Madrid intenta salvar la vida de a un ciudadano al que le ha dado un ataque de epilepsia y posteriormente un infarto». Añaden que «lo demás son especulaciones de personas que pretenden realizar desórdenes».

Lo cierto es que, tras conocerse la muerte del inmigrante, se ha producido una convocatoria espontánea de medio centenar de compañeros del fallecido en la zona de Lavapiés para trasladar su indignación.

Una veintena de ellos ha comenzado a quemar contenedores en la zona de la calle del Oso, que une la calle Embajadores con la calle del Mesón de Paredes. Ha sido necesaria la intervención de los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid para apagar los pequeños conatos de incendio.

También han arrancado papeleras y causado desperfectos en el mobiliario urbano, así como en diversos vehículos y motocicletas. Ante la posibilidad de incidentes, los comercios de la concurrida calle ubicada en la zona céntrica de la capital han cerrado al público de manera preventiva.

La zona estaba siendo vigilada por varios furgones de la Policía Nacional, con los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los conocidos como ‘antidisturbios’, ataviados con los cascos por si era necesaria su intervención, y la citada vía cerrada al tráfico.

Los congregados les han increpado al grito de «asesinos» y «cobardes» y se han vivido momentos de tensión. Haciendo acopio de piedras recogidas en los escombros de una obra cercana, les han amenazado con ellas.

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