Crisis del coronavirus

El Gobierno se irá de vacaciones sin un plan eficaz para responder a una segunda ola de coronavirus

Gobierno vacaciones
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Sanidad, Salvador Illa. (Foto: EFE)

El Gobierno de Pedro Sánchez está a punto de irse de vacaciones. Al Ejecutivo le quedan dos Consejos de Ministros ordinarios, el del martes que viene y el del 4 de agosto, antes de hacer las maletas para cogerse unos días de descanso. Se marchará con el trabajo a medias. Por ejemplo, el Ejecutivo no ha avanzado en la modificación de la Ley de Salud Pública que permita actuar con celeridad en caso de un nuevo rebrote importante de la pandemia de coronavirus que afecte a todo el país. Lo pactó con ERC y Ciudadanos.

En caso de que eso ocurra Sánchez debería convocar una reunión extraordinaria de su gabinete para tomar medidas. El estado de alarma continúa siendo, según fuentes del Gobierno, la única herramienta constitucional que a día de hoy permitiría la restricción de un derecho fundamental de la ciudadanía como es el de la movilidad. Al no haber trabajado en una solución alternativa, como se había comprometido con el fin del anterior estado de alarma, en caso de ser necesario volver a confinar a parte o la totalidad de la ciudadanía el PSOE y Podemos deberían volver a recurrir a otro real decreto.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los ministros estarán fuera de Madrid durante parte del mes de agosto, en segundas residencias o en sus localidades de origen, la convocatoria de un Consejo de Ministros para adoptar medidas extraordinarias requeriría de un mínimo de 24 horas. Si fuera para aprobar un estado de alarma que limitase los movimientos, teniendo en cuenta la labor preparatoria del real decreto y el precedente anterior que provocó la reunión más larga de la historia por las diferencias internas en el seno del Ejecutivo, el tiempo para dar respuesta podría ser incluso superior.

Esas diferencias, sobre de qué manera afrontar los rebrotes de coronavirus y sobre qué medidas adoptar para atajarlos, siguen a día de hoy en el equipo de Sánchez. Mientras el ministro de Sanidad, Salvador Illa, es partidario de ser más vigilante en el día a día de la gente, como recomiendan también los expertos de su departamento, los ministros económicos rechazan decisiones como el cierre de locales o incluso un nuevo confinamiento. Aseguran fuentes gubernamentales que «sería muy lesivo para la economía volver a encerrarnos».

Sin el ‘plan B’ prometido

Durante semanas los distintos ministros que comparecían a diario no se cansaron de repetir una y otra vez que «no hay plan B al estado de alarma». Es decir, que para restringir ciertos derechos fundamentales, en nuestro país, sólo existe esa herramienta constitucional. Tras lograr todas las convalidaciones que planteó al Congreso de los Diputados, pese a que no le fue fácil, se comprometió con Ciudadanos y Esquerra Republicana a trabajar en un plan alternativo para responder a la situación que se empieza a vivir en diferentes autonomías.

Ese compromiso con Cs y ERC pasaba por tener listo un ‘plan B’, que incluía reformas legislativas, por si una segunda oleada del coronavirus volvía a azotar nuestro país. Pese a que ya hace semanas de ese acuerdo, mientras varias comunidades vuelven a notar un incremento significativo de casos que les obligan a decretar confinamientos suspendidos por jueces, el Ejecutivo sigue sin trazar ni una sola línea de esa alternativa al estado de alarma. Eso significa que, si la situación se vuelve a descontrolar -fuentes del Ministerio reconocen que ya es así-, Sánchez tendrá que volver a la situación de excepcionalidad.

Otras naciones europeas, como por ejemplo Italia, acordó a principios del mes de julio extender el estado de emergencia por el coronavirus hasta finales de 2020. Con esta medida, que en la práctica no tiene ninguna afectación sobre la ciudadanía en su actividad diaria, el Gobierno de Giuseppe Conte se garantiza poder decretar un confinamiento inmediato cuando lo considere oportuno si la pandemia se vuelve a extender y es necesario encerrar a los ciudadanos en sus domicilios.

Ministros «conectados»

El presidente del Gobierno ha elegido el Palacio de Las Marismillas de Doñana (Huelva) para descansar durante dos semanas del mes de agosto. Hasta allí, según fuentes del Gobierno, se desplazará con su esposa Begoña Gómez, sus dos hijas y las mascotas de la familia. La finca, propiedad de Patrimonio Nacional, es su predilecta para pasar las vacaciones. Dentro de la Península le permite volver a Madrid con cierta agilidad en caso de  necesidad.

Sánchez, que ya ha comunicado a sus ministros que entre el 5 y el 25 de agosto la actividad del Ejecutivo se verá reducida al mínimo, les ha pedido no obstante que no se vayan demasiado lejos y que estén permanentemente localizables y conectados.

De esta forma la mayoría optan por pasar sus vacaciones en España, bien en segundas residencias o en las localidades de donde son originarios.

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