La falta de Presupuestos del Estado deja en el aire el auxilio a Andalucía tras el devastador temporal
Moreno urge a Sánchez a activar el Fondo de Contingencia del Estado, que no ha sido actualizado al no haber Presupuestos al día

El auxilio económico a Andalucía por parte del Estado está en el aire por carecer el Gobierno de Sánchez de Presupuestos Generales al día. No sólo está en el aire cuándo se podrá activar esa ayuda sino, también, la cuantía de la misma. El motivo: siguen prorrogadas las cuentas de 2023 –aprobadas a finales de 2022–, por lo que en teoría –sólo en teoría– este año ha arrancado con un Fondo de Contingencia para catástrofes dotado con 3.900 millones de euros, cuando la valoración provisional de los daños que se han producido en Andalucía y en otras regiones afectadas por el temporal superan esa cifra.
Además, aunque esos 3.900 millones estuvieran realmente disponibles –lo están sobre el papel– y fueran activados de inmediato por Moncloa para ayudar a Andalucía –y al resto de zonas de España castigadas por el temporal– difícilmente serán capaces de cubrir todas las pérdidas que ha ocasionado la devastadora cadena de borrascas. Para empezar, si hubiera Presupuestos al día, el Fondo de Contingencia debería estar dotado forzosamente con, como mínimo, alrededor de 5.400 millones de euros, activables de inmediato. Es decir, 1.500 millones más de los que constan sobre el papel de las cuentas del Estado.
El cálculo provisional de los daños, y todavía no completo, supera ya los 3.500 millones de euros según las estimaciones de urgencia realizadas por la Junta de Andalucía. La cifra definitiva superará con seguridad esa cifra, porque el agua sigue arrasando infraestructuras, campos, viviendas y enseres. No será hasta que pase el temporal y se abran las evaluaciones definitivas cuando se sabrá a cuánto ascienden las pérdidas. Es muy probable que la dotación teórica del Fondo de Contingencia del Estado sea menor que las pérdidas provocadas por esta catástrofe meteorológica.
Este sábado, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, pidió al Gobierno de Sánchez que active de inmediato el Fondo de Contingencia que, por obligación legal, recogen los Presupuestos del Estado incluso cuando están prorrogados. Cuando Moreno Bonilla realizó esta petición estaba en Andalucía la vicepresidenta María Jesús Montero, pero la número dos del Gobierno de Sánchez no se pronunció ante la petición del presidente andaluz. Moncloa todavía no ha reaccionado al respecto, no ha hecho anuncio alguno sobre la articulación de ese Fondo de Contingencia.
En las últimas cuentas del Estado aprobadas en tiempo y forma, las que entraron en vigor el 1 de enero de 2023, el Fondo de Contingencia estaba dotado exactamente con 3.964 millones de euros. Al seguir prorrogados esos Presupuestos del Estado, esa es también la cifra que sobre el papel tiene el Fondo de Contingencia en este arranque de 2026. Pero para activar ese dinero es preciso que el Consejo de Ministros adopte el acuerdo correspondiente y, además, está por ver si hay liquidez para –como reclama Moreno Bonilla– activar esos fondos de inmediato.
El Fondo de Contingencia, infradotado
A eso se añade otro problema derivado de la falta de Presupuestos al día. La ley establece que el Fondo de Contingencia debe estar dotado con el 2% del presupuesto de gastos no financiero. Desde 2023 hasta la fecha, las cuentas reales del Estado han crecido muy por encima de lo que se fijaron para aquel año. Así, en 2025, mediante sucesivas modificaciones presupuestarias, el presupuesto de gastos no financiero superó los 270.000 millones de euros, por lo que el Fondo de Contingencia debería estar dotado con 5.400 millones, y no con los 3.900 que, sólo en teoría, figuran en las cuentas prorrogadas del Gobierno.
Si esas cuentas estuvieran al día, no sólo habría un Fondo de Contingencia con dinero suficiente para habilitar de inmediato la cobertura de daños en Andalucía sino que se podría activar con la rapidez que exige la urgencia. Pero la realidad es muy distinta, para peor, debido a esa prórroga presupuestaria que complica técnica y burocráticamente la agilidad en la respuesta que precisa la devastación que ha sufrido esta región. Hay que tener en cuenta, además, que los daños también se extienden a zonas de otras regiones españolas, lo que eleva la cifra global de las pérdidas que requieren de un auxilio económico por parte del Estado.