La ex de Koldo niega que las «chistorras» fueran billetes de 500 € y no reconoce los whatsapps: «Faltan cosas o no sé»
Patricia Uriz sólo ha respondido a su abogada y ha admitido "reñir" a su entonces pareja por sus pagos
Acusa a la UCO de descontextualizar los chats: "No es mi forma de hablar, Koldo mandaba 200 mensajes al día”
Patricia Uriz, ex pareja de Koldo García, ha declarado este lunes ante el Tribunal Supremo y ha negado que los mensajes intervenidos por la Guardia Civil en los que ella y su entonces pareja usaban términos como «chistorras», «soles» y «lechugas» fueran un código para referirse a billetes de 500, 200 y 100 euros respectivamente.
La testigo, que ha llegado al Supremo con peluca pelirroja y gafas oscuras para preservar su identidad, ha afirmado que no reconoce esas conversaciones: «Hay whatsapps que los señores de la UCO dicen que están en mi móvil pero no encajan con mi manera de ser, de escribir o de expresarme».
Uriz, investigada en la Audiencia Nacional por blanqueo de capitales, se ha acogido a su derecho a no declarar ante las acusaciones y el fiscal y sólo ha respondido a las preguntas de su abogada, Leticia de la Hoz, que también ejerce la defensa de su ex pareja Koldo García.
La UCO entregó en octubre de 2025 un informe en el que detallaba el presunto argot económico que usaban Koldo García, Uriz y el propio ex ministro José Luis Ábalos. Según los agentes, «chistorras» eran billetes de 500 euros, «soles» de 200 y «lechugas» de 100. Ábalos y Koldo se habrían referido al dinero en efectivo como «folios» o «cajas de folios».
El documento policial recoge un intercambio de mensajes del 29 de marzo de 2019, fecha próxima a las elecciones generales de abril, en el que Koldo escribió a su mujer: «Tengo una pequeña alegría para el día de elecciones».
Tras la respuesta de Patricia, Koldo escribió «2.000 txistorras». La contestación de ella no dejó lugar a la ambigüedad: «Si los cálculos los hemos hecho bien no necesito ninguna chistorra más. Nunca. Eso es 1 M».
Uriz, sin embargo, ha esgrimido este lunes que su situación es de indefensión: «Como no tengo acceso a mis dispositivos, no puedo defenderme». Ha añadido que Koldo le enviaba unos 200 mensajes diarios y que era «complicado» seguir el hilo de las conversaciones, en parte porque ella tenía dos teléfonos móviles cuando trabajaba en el Ministerio de Transportes. «Faltan cosas o no sé», ha zanjado al ser preguntada por los mensajes.
La ex mujer de Koldo se alinea así con la estrategia judicial de su ex pareja y su letrada. Desde el inicio del caso Leticia de la Hoz ha alegado en innumerables ocasiones que no tiene los móviles intervenidos por la UCO. El Supremo ya ha resuelto que no existe el derecho a que se le devuelva todo el material incautado –entre otras razones porque hay otras investigaciones abiertas que se podrían desbaratar–. Sí tiene derecho a que se le entreguen contenidos concretos que puedan servir para su defensa como han hecho otros investigados como Santos Cerdán.
Secretaria del ministro
La testigo ha explicado que trabajó en el Ministerio de Transportes entre julio de 2018 y julio de 2021, cesando quince días después de que lo hicieran Ábalos y Koldo.
Sus funciones, ha detallado, eran las de secretaria: gestionaba la correspondencia y «las necesidades de la casa de Ábalos». «Cuando llegaban cartas, correos… tenía que pasar esas comunicaciones. Y gestionaba la casa en la que vivía Ábalos. Por si había que hacer alguna obra y hacer lo que me decía Ábalos o lo que me decía Koldo en nombre de Ábalos», ha precisado.

Uriz ha reconocido también que ella llevaba las cuentas de la pareja para no mezclar el dinero común con otros flujos de efectivo: «Yo llevaba la contabilidad porque no quería mezclar dinero que era nuestro con el que no. Manejábamos dinero por gastos del señor Ábalos». Ha aclarado que «Koldo nunca tuvo bizum» y que era ella quien gestionaba el dinero doméstico.
Sobre los 24.000 euros que la UCO encontró en su domicilio de Alicante, Uriz ha negado que se guardaran en una caja fuerte: «Era un armero que estaba bajo llave». Ha desglosado que de ese dinero, 13.000 euros eran sus ahorros personales, de los que Koldo «no tenía ni idea», y otros 11.000 eran fondos compartidos para «gastos y reparaciones».
La testigo ha puntualizado que no estuvo casada con Koldo García, con quien mantuvo una relación de 24 años y con quien tiene una hija nacida en febrero de 2020. Precisamente esa maternidad le ha servido para desmarcarse de los contratos de mascarillas investigados: «Estaba de baja maternal, es evidente que no tuvo ninguna implicación» en ellos, ha completado su abogada que ha sido reprendida varias veces por su forma de interrogar por parte del presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta.
Respecto a los mensajes en los que Ábalos menciona «folios», Uriz ha defendido en anteriores ocasiones que se trataba de papeles en blanco reales, no de dinero. Una interpretación que choca con los cálculos de un millón de euros que la UCO extrae de las mismas conversaciones.
El juicio, que se prolongará a lo largo de todo el mes de abril con decenas de testigos, peritos y los propios acusados, investiga contratos que suman 36 millones de euros adjudicados a la empresa Soluciones de Gestión, vinculada al comisionista Víctor de Aldama. La Fiscalía Anticorrupción pide 24 años de cárcel para Ábalos y 19 años y medio para Koldo García.