Juicio en el Tribunal Supremo

Ábalos se mofa de la UCO: «Sólo han encontrado 94.000 € en efectivo tras investigar diez ejercicios»

Ironiza sobre su patrimonio y acusa a la Guardia Civil de un "sesgo permanente" en sus informes

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El ex ministro de Transportes José Luis Ábalos ha desplegado este lunes su defensa más combativa ante el Tribunal Supremo, ironizando sobre la incapacidad de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil para localizar el dinero que el comisionista Víctor de Aldama asegura haberle pagado a lo largo de tres años.

Con una actitud desafiante que ha generado varios momentos de tensión con el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, Ábalos ha tratado de ridiculizar la investigación patrimonial: en diez años analizados, los investigadores, dice, sólo han identificado movimientos en efectivo por valor de unos 95.000 euros.

«Para el gran caso de corrupción de las mascarillas, no ha habido forma de encontrarme nada más», ha espetado con sorna el acusado, que afronta una petición de 24 años de cárcel.

El ex dirigente socialista y hombre fuerte de Pedro Sánchez ha acusado a los investigadores de incurrir en un «sesgo permanente» al confeccionar sus informes, ignorando deliberadamente los ingresos de su entonces esposa, agente de policía local en Valencia, y los pagos en concepto de alquiler que recibía de Koldo García por un piso en Humilladero.

El ex ministro ha exhibido ante la sala copias de los informes de la UCO con fragmentos subrayados en naranja, señalando lo que considera errores metodológicos.

Ha explicado que durante su etapa como ministro vivía en la residencia oficial del Ministerio, que las comidas corrían frecuentemente a cargo del erario público y que utilizaba vehículo oficial, lo que hacía innecesario el uso habitual de efectivo. «Adquirí la práctica de la tarjeta y el Bizum», ha señalado para justificar la ausencia de reintegros en sus cuentas.

El encontronazo más vivo ha llegado cuando Luzón ha preguntado a Ábalos por las conversaciones en las que Koldo García y su entorno usaban los términos «folios» y «chistorras» para referirse supuestamente a billetes de 500 euros. Ábalos ha saltado de inmediato: «¿Es conmigo esa conversación?», ha preguntado con visible irritación, antes de que el presidente de la sala, Andrés Martínez Arrieta, tuviera que intervenir para reconducir el intercambio.

Folios y chistorras

El ex ministro ha sostenido que esas conversaciones se producían entre Koldo García y Patricia Uriz, sin su participación. Para demostrar que sus peticiones de «folios» eran literales, ha llegado al absurdo de acreditar ante el tribunal su consumo de papel en el Ministerio. «Si fuera dinero no diría dame cajas de folios», ha argumentado. Ha calificado de «prueba diabólica» tener que demostrar que cuando pedía papel era papel de verdad.

Sobre la deuda con su ex asesor, Ábalos ha reconocido que le debe todavía unos 33.000 euros, dinero que Koldo García le adelantó, según su versión, para el pago de una pensión a un hijo sin que su entonces esposa tuviera conocimiento. «Como me imputan hasta las flores que regalaba, he tenido que descontar un ramito de 95 euros», ha ironizado, en una de las intervenciones más jocosas de la jornada.

Deuda de 33.000 € con Koldo

Ábalos ha continuado desvinculándose de lo que considera un análisis sesgado. «En cuatro años no me han localizado cuentas, fondos… Sólo tienen los WhatsApp de Koldo», ha insistido.

Luzón ha replicado lacónicamente: «El dinero también se puede gastar». El ex ministro ha sido tajante: «Me han dejado en la cárcel sin ingresos. Si hubiera dinero, aflora, como lo vemos con los demás».

El acusado ha extendido su acidez al relato del empresario Víctor de Aldama, quien cifró entre 3,5 y 4 millones de euros las supuestas mordidas abonadas durante tres años. «En cada declaración me aumentan los millones. Yo estoy encantado», ha ironizado Ábalos, que ha preguntado al fiscal, entre risas, si él «no hablaba con rigor». La respuesta de Luzón ha sido seca: «No».

El chalet

En el bloque anterior, Ábalos había negado que la trama le sufragara unas vacaciones en el chalet de Villa Parra a cambio de emitir un comunicado favorable al rescate de Air Europa. Ha insistido en que no existió tal nota de prensa, sino únicamente un texto elaborado por Pedro Saura que generó unas declaraciones «como fuentes».

Ha señalado directamente a Koldo García como el pagador del chalet, extremo que, según ha afirmado, fue corroborado por la propia compañía propietaria e incluso por el propio Aldama.

Sobre el préstamo a Air Europa, ha reconocido que el Gobierno actuó «tarde» y fue «bastante rácano» en comparación con otras administraciones europeas.

El juicio del caso mascarillas ha seguido así su ruta inexorable hacia la sentencia. Aldama aguardaba en sala cada respuesta con atención escrutadora: el hombre al que llama «el jefe» ha pasado horas intentando desmontar, con datos, ironías y un diccionario de contabilidad doméstica, la arquitectura de acusaciones que lo ha llevado a la cárcel.

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