Juicio en el Tribunal Supremo

Koldo se inmola por Ábalos y lo niega todo: «¿Cómo voy yo a decidir la compra de mascarillas?»

"Estaré toda mi vida agradecido a Ábalos, yo estaba para quitarle el máximo de trabajo"

"No recibí ni un euro del señor Aldama; la burocracia nos comía, llamaba a quien hiciera falta"

Koldo García Ábalos

Koldo García ha comparecido este jueves en el Tribunal Supremo dispuesto a inmolarse por su ex jefe, el ex ministro de Transportes José Luis Ábalos, y a negar de forma categórica cada una de las acusaciones que el empresario Víctor de Aldama vertió contra él el día anterior.

Durante toda la jornada, el ex asesor ministerial ha construido un relato en el que aparece como un simple facilitador leal, sin poder de decisión, sin dinero recibido y sin conocimiento de ninguna irregularidad. «Estaré toda mi vida agradecido al señor Ábalos», ha dicho, en lo que ha sido la frase que mejor resume su estrategia defensiva.

La jornada de este jueves llegaba marcada por las bombas que Aldama lanzó el miércoles durante casi ocho horas de declaración, en las que reconoció haber pagado 10.000 euros mensuales a Ábalos y a Koldo, haber llevado mordidas de constructoras al Ministerio de Transportes y a la casa del ex ministro, y haber sufragado el alquiler del piso de la entonces pareja de Ábalos, Jésica Rodríguez, en la Plaza de España de Madrid.

Koldo García ha comenzado su declaración respondiendo al fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, sobre sus inicios junto a Ábalos. Ha relatado que le conoció en un mitin de las primeras primarias de Pedro Sánchez, que empezó trabajando como conductor para el PSOE y que, cuando Ábalos fue nombrado ministro de Transportes, este le designó asesor personal. Su misión, ha insistido una y otra vez, era una sola: «Yo estaba para quitarle el máximo de trabajo».

Esa vocación de escudero leal ha sido el hilo conductor de toda su declaración. Koldo ha defendido que gestionaba la agenda del ministro, le buscaba alojamiento vacacional, le adelantaba pagos personales —»yo se lo adelantaba y luego me lo devolvía»— y se encargaba de quitarle «dolores de cabeza innecesarios».

Tanto, ha reconocido con una mezcla de orgullo y candidez, que «algunas cosas ni se enteraba el pobre». A pesar de estar en prisión Koldo García protege a su antiguo jefe y hasta le exime de conocer alguna de sus maniobras.

Sobre las mascarillas, el ex asesor ha tratado de presentarse como un mero intermediario sin competencias ni conocimientos técnicos. «¿Cómo voy yo a decidir un rescate o la compra de mascarillas?», ha espetado.

Ha reconocido que en los peores días de la pandemia recibía ofertas de material sanitario de todas partes y que las trasladaba al subsecretario del Ministerio, Jesús Manuel Gómez García. «Yo llamaba hasta a la embajada de China porque había espacios aéreos por los que no se podía pasar. La burocracia nos comía», ha recordado. Y ha defendido que «lo único que le preocupaba al ministro era conseguir mascarillas.»

Negaciones en cadena

Sobre Aldama, Koldo ha desplegado una retahila de negaciones. Ha dicho no saber que Soluciones de Gestión SL —la empresa que se adjudicó contratos por valor de millones de euros para suministrar mascarillas— pertenecía al empresario arrepentido: «Para nada, no me lo imaginaba. Aldama era mi amigo, no sabía que cobraba».

Ha negado haber recibido los 10.000 euros mensuales que Aldama confesó haberle pagado. «No recibí ni un euro del señor Aldama», ha zanjado con rotundidad.

Ha negado que le regalara un coche o sufragara un tratamiento de fertilidad a su pareja, aunque ha admitido que Aldama adelantó dinero para ese último concepto y que él se lo devolvió.

Y ha negado que su hermano Joseba viajara a República Dominicana para recoger sobres con dinero: fue, según su versión, para conocer a una chica que había encontrado en una aplicación de citas y que ahora es su mujer.

Sobre Jésica Rodríguez, la ex pareja de Ábalos cuya contratación en la empresa pública Ineco es uno de los pilares de la acusación, Koldo ha dicho: «Yo solo pasé un currículum, nada más».

Añade que la acompañó a la entrevista para «apoyarla y tranquilizarla» y que «estaba convencido de que teletrabajaba». Ha deslizado, no obstante, que Jésica presionó a Ábalos para que le pagaran el piso y otros gastos amenazando con hacer pública su relación: «Si no, la opinión pública tendría conocimiento de cosas; no ilegales, sino personales».

La sesión ha estado salpicada de momentos de tensión entre Koldo y el fiscal Luzón. «Creo que usted no está buscando mi inocencia», le ha dicho en un momento de la mañana.

Y cuando el fiscal ha hecho una pregunta que le ha parecido de mal gusto, le ha espetado con su característica franqueza: «¡Qué mal gusto tiene usted!». Él mismo ha reconocido sus formas sin complejos: «Mi forma de hablar puede ser tosca, pero prefiero ser tosco y sincero».

Koldo también ha rechazado las afirmaciones de Aldama sobre una supuesta relación fluida entre el ex asesor y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. «Yo hablo con las piedras», ha dicho, pero ha dejado claro que eso no implicaba acceso al jefe del Ejecutivo: «Cuando llegó a ser presidente del Gobierno, yo no hablaba con el presidente del Gobierno».

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