La Guardia Civil recupera las lanchas robadas a la Armada por narcos durante unas maniobras en Barbate
Las embarcaciones están valoradas en más de 200.000 euros

La Guardia Civil ha recuperado parte del material robado a la Armada durante unas maniobras militares desarrolladas esta semana en Barbate (Cádiz), un episodio que ha generado una profunda preocupación tanto en el ámbito militar como entre las fuerzas de seguridad. Tras varios días de búsqueda ininterrumpida, los agentes han localizado este domingo las tres embarcaciones semirrígidas de la Infantería de Marina sustraídas en una zona de espesa vegetación de El Retín, donde habían sido ocultadas por sus autores.
El hallazgo supone un importante avance en la investigación, aunque por el momento no ha trascendido oficialmente si todo el equipamiento sustraído ha sido recuperado ni en qué estado se encontraba cuando fue localizado por los agentes.
La pista de los petaqueros
Las pesquisas apuntan a bandas de petaqueros del narcotráfico que operan habitualmente en la costa gaditana. Estos grupos se encargan de proporcionar combustible, víveres y apoyo logístico a las narcolanchas que cruzan el estrecho de Gibraltar, y cuentan con una estructura cada vez más organizada y una gran capacidad de movilidad.
Los investigadores creen que el conocimiento del terreno y la rapidez de actuación fueron claves para ejecutar el robo y esconder el material sin levantar sospechas inmediatas. El robo se produjo días después de que dos guardias civiles del Servicio Marítimo murieran y otros dos más resultaran heridos en una persecución contra varios narcos. Entonces, chocaron dos embarcaciones del cuerpo mientras perseguían a una narcolancha a unas 80 millas de la costa de Huelva.
Un robo durante las maniobras Flotex 26
El robo se produjo durante el desarrollo de Flotex 26, la principal actividad anual de adiestramiento avanzado de la Armada. Estas maniobras, que se prolongaron hasta el pasado viernes, se desarrollan en aguas del golfo de Cádiz, el Estrecho y el mar de Alborán, y sirven para poner a prueba la capacidad operativa de las distintas unidades navales en escenarios tácticos complejos.
Dentro de uno de esos ejercicios, varias semirrígidas de la Unidad de Reconocimiento Táctico realizaron un desembarco en la playa de El Retín, situada entre Barbate y Zahara de los Atunes. Las embarcaciones, de casi cinco metros de eslora y equipadas con motores fueraborda de 25 caballos, transportaban a varios infantes de marina y diverso material especializado.
El fallo en el protocolo
Una vez completado el desembarco, el procedimiento establece que las embarcaciones deben quedar enterradas o perfectamente camufladas para evitar ser detectadas. En esta ocasión se optó por la segunda opción, aunque las primeras investigaciones apuntan a que el camuflaje no fue lo suficientemente riguroso.
Cuando los militares regresaron al punto previsto para reembarcar, descubrieron que las tres semirrígidas habían desaparecido junto a todo el equipamiento que transportaban.
La operación estaba dirigida por dos alféreces recién salidos de la escuela de oficiales, un detalle que ha incrementado el malestar interno y ha provocado una revisión minuciosa de cómo se desarrolló la maniobra.
Material militar de alto valor
En el interior de las embarcaciones había equipamiento táctico de considerable valor económico y operativo. Entre el material sustraído figuraban once trajes secos de operaciones especiales, valorados en torno a 1.800 euros cada uno, además de equipos de rastreo y otros dispositivos empleados en misiones de reconocimiento y operaciones anfibias.
La desaparición de este material activó de inmediato todos los protocolos de alerta y obligó a la presentación de una denuncia ante la Guardia Civil de Barbate.
Malestar en la cúpula militar
El incidente ha provocado un notable enfado en la cúpula de la Armada, que ha abierto una investigación interna para esclarecer si existieron errores en la custodia del material o fallos de ejecución durante la operación de ocultación de las embarcaciones.
Fuentes del entorno militar reconocen que el episodio supone un serio golpe reputacional para unas maniobras consideradas estratégicas dentro del calendario operativo de la fuerza naval.
Presión creciente del narco en la costa gaditana
Más allá del robo, el suceso vuelve a poner el foco sobre la creciente presión que ejercen las redes del narcotráfico en la costa de Cádiz, donde la actividad de petaqueros y narcolanchas se ha convertido en uno de los principales desafíos para las fuerzas de seguridad del Estado.
La recuperación de las embarcaciones supone un primer éxito operativo, pero la investigación sigue abierta para identificar a los autores y esclarecer cómo fue posible sustraer material militar en pleno desarrollo de uno de los ejercicios más importantes de la Armada.
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