Una española entre los diez activistas retenidos en Libia al negociaban el paso de una caravana a Gaza
Sirte es una zona de alto riesgo en Libia, con grupos terroristas, inestabilidad política y alertas internacionales de "no viajar"

Una española se encuentra entre los diez activistas retenidos este domingo en Libia cuando negociaban el paso de una caravana humanitaria hacia la Franja de Gaza. Las autoridades del este de Libia mantienen retenidos a diez activistas de la iniciativa Caravana Global Sumud Land, entre ellos una ciudadana española, cuando negociaban el paso del convoy en un control cercano a la ciudad de Sirte, según ha informado la propia organización.
La española retenida es Alicia Armesto Núñez, que forma parte del grupo de voluntarios que integran esta caravana, vinculada a la flotilla, icono de Podemos y Sumar y vinculada a Hamás, con destino a la Franja de Gaza. Esta flotilla ha realizado desde el pasado agosto diferentes viajes por el Mediterráneo para desafiar el bloqueo de Israel.
La organización de la flotilla, cuyos miembros han sido interceptados por Israel en diferentes ocasiones en alta mar, ha pedido ayuda a los gobiernos de los detenidos para que activen la protección consular de sus ciudadanos. El convoy transporta ayuda humanitaria, ambulancias y más de 200 participantes en una misión que partió hace un mes desde Mauritania rumbo a la Franja de Gaza.
Retenidos en un control cerca de Sirte
En total, los activistas retenidos son la española Alicia Armesto Núñez, la polaca Laura Kwoczala, la estadounidense Jenelle Jones, los argentinos María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, el uruguayo Matías Álvarez Rodríguez, la portuguesa Ana Margarida França Santana Baptista, el tunecino Ashraf Joya y los italianos Domenico Centrone y Leonarda Alberizia.
El grupo principal del convoy está formado por unas 200 personas, entre las que se encuentran cuatro ciudadanos españoles. La española, junto a los otros nueve activistas ahora retenidos, se habría adelantado para intentar negociar el paso con las autoridades locales.
Sin noticias desde el control
«Los voluntarios de la Caravana Global Sumud Land se han acercado al puesto de control de Sirte para negociar el paso. Hace casi dos horas. No hemos sabido nada de ellos desde entonces», ha informado la organización en un mensaje difundido en redes sociales.
El grupo ha pedido además a los ciudadanos de los países implicados que contacten con sus ministerios de Exteriores para solicitar información y protección consular.
Negociaciones bloqueadas en Libia
El convoy había denunciado previamente que las conversaciones con las autoridades del este de Libia para garantizar el paso seguro de la ayuda humanitaria se encontraban estancadas.
Según la organización, las peticiones para coordinar la entrega del material no han recibido respuesta, lo que ha dificultado la continuidad del operativo.
La Caravana Global Sumud Land transporta diez camiones con ayuda humanitaria, siete ambulancias y más de 200 participantes, entre médicos, ingenieros, expertos logísticos y juristas especializados en derecho internacional humanitario.
El convoy partió hace aproximadamente un mes desde Mauritania con el objetivo de llevar suministros a la población de Gaza.
Denuncias sobre incidentes previos
La organización ha recordado la reciente interceptación de la Global Sumud Flotilla y la detención de 328 participantes en aguas internacionales por Israel, hechos que califican como «detención ilegal». En cambio, la situación ahora en Libia es completamente diferente. Sirte es una zona de alto riesgo y marcada inestabilidad en Libia.
Libia, recomendación de no viajar
La ciudad de Sirte se encuentra en una de las regiones más sensibles y peligrosas del país, según alertas de seguridad internacionales, incluido el Departamento de Estado de Estados Unidos, que mantiene para toda Libia una recomendación de «no viajar» debido al riesgo de conflicto armado, secuestros, terrorismo y presencia de minas sin detonar.
El país sigue profundamente fragmentado entre distintas administraciones rivales, con un poder político dividido entre el Gobierno de Unidad Nacional con sede en Trípoli y estructuras paralelas en el este, donde Sirte ha sido en distintos momentos un punto estratégico de control para facciones enfrentadas.
En la práctica, la seguridad en la zona no depende de instituciones estatales consolidadas, sino de una compleja red de grupos terroristas y actores armados locales, en ocasiones apoyados por mercenarios o fuerzas extranjeras. Esta situación provoca una inestabilidad constante y episodios de violencia impredecibles.
Además, la región conserva riesgos derivados de conflictos anteriores, incluida la presencia de artefactos explosivos sin detonar, minas terrestres y restos de enfrentamientos, especialmente tras la etapa de control del Estado Islámico y posteriores operaciones militares.
En este contexto, las condiciones de seguridad en Sirte son extremadamente volátiles, lo que explica que cualquier desplazamiento o negociación en la zona se desarrolle bajo estrictas medidas de precaución y en un entorno de alta tensión.
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