Análisis

¿Qué riesgos conlleva la revisión del modelo turístico en plena desaceleración de la economía?

Francisco Coll Morales es economista y analista del think tank Civismo.

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Imagen de una playa española en el mes de julio. (Foto: Getty)
  • Francisco Coll Morales

El Gobierno de Baleares ha aprobado un decreto ley mediante el que se pretende acabar con el turismo de borrachera en el territorio del archipiélago. Hablamos de un decreto que nace con la intención de acabar, ya no solo con el turismo de excesos y alcohol, sino también con los derivados que ello conlleva, los cuales han puesto en riesgo muchas vidas en los últimos años -como el balconing o fiestas en barcos-. Una propuesta que trata de reforzar un modelo turístico, adoptando medidas para crear un modelo más sostenible.

El turismo soporta un gran peso de la economía española, así como del empleo. Genera un 15% del Producto Interior Bruto (PIB) del país y sostiene más de un 13% del empleo total. Estos dato reflejan la gran importancia del turismo en la economía y en el modelo productivo nacional.

España es un país que ha basado gran parte de sus esfuerzos en posicionar al país como un territorio de relevancia para los turistas. Tal es el empeño que, para los próximos años, España se ha propuesto ofrecer un modelo turístico que acabe sobrepasando en el ranking a Francia, el líder mundial en turismo, al que España sigue muy de cerca, en segunda posición. España quiere convertirse en el primer destino turístico del mundo. En definitiva, en la primera potencia turística del planeta.

Si miramos los indicadores anteriormente mencionados, haciendo un contraste con nuestros competidores, se observa que, en el caso de Francia, nuestro principal competidor, el turismo representa un 7% de su PIB. Además, en el conjunto de países que integran la OCDE, el peso medio del sector turístico sobre el PIB es un 4,1%, mientras que en materia de empleo hablamos de una media cercana al 6%. Son datos que distan mucho de los de España, a la baja. Esta situación, depende del lado que se mire, puede ser considerada una ventaja o un riesgo.

Un riesgo por la sencilla razón que, con el paso del tiempo, nuestra economía se está volviendo cada vez más dependiente de este sector, dándole una mayor relevancia a éste que a otros sectores como la industria. Si nuestro modelo turístico fracasa, o se produce un fuerte descenso en el mismo, gran parte de nuestra economía correría un gran peligro. Esto no ocurriría de la misma forma en nuestros competidores cercanos, pues tanto Francia como Estados Unidos presentan una menor dependencia de este sector.

En Baleares, así como en otras comunidades autónomas con gran peso del turismo, el sector representa ronda el 40% del PIB. En el caso de Baleares, concretamente, es un 34,8%. Además, en materia de empleo, estas comunidades autónomas concentran cerca del 30% del empleo total en el turismo.

Esta medida que plantean las islas para acabar con el modelo turístico de playa, fiesta y alcohol que presentan determinadas ciudades dentro del archipiélago, a priori, puede ser considerada una medida bastante coherente para provocar esa transición hacia un nuevo modelo turístico más sostenible. Sin embargo, dada la gran cantidad de turistas jóvenes que recibe la isla, deben hacerse con cautela y rigor.

Según las perspectivas de Exceltur, el sector turístico prevé una ralentización para el próximo año. 2019 ya nos dejó una desaceleración pero, de acuerdo con las nuevas perspectivas, el 2020 podría dejar una tendencia bastante similar. La desaceleración que vive la economía, provocando severas caídas en los crecimientos que presentan las principales economías del mundo han provocado que, especialmente en el sector turístico, se produzca una mayor gradualidad en los crecimientos, dado que hablamos de un sector ligado al ocio.

Si contemplamos estas previsiones, en un escenario en el que las políticas aplicadas tuviesen un severo impacto en la enorme cuantía de turistas jóvenes que reciben las islas -especialmente Mallorca e Ibiza-, sumado a un escenario en el que el desempleo presenta una gran incertidumbre, así como la regulación del mercado laboral, podríamos poner en grave peligro muchos empleos, así como una gran cantidad de ingresos que percibe la isla durante el periodo estival. Además, en un contexto que presenta alternativas tan similares como es el caso de Grecia o Turquía.

España necesita un proyecto turístico sólido y sostenible. Según los expertos, esta transición debe darse de una forma gradual y no de forma abrupta, pues esa elevada dependencia debería obligar a los políticos a, tomar la decisión que tomen, medir los posibles impactos de estas en la economía. Impactos directos e indirectos que, con un fuerte peso del sector en la economía, tendrían efectos muy notables para la economía de estas comunidades autónomas.

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