Estée Lauder necesita a Puig, pero no puede permitirse pagarla en efectivo
La operación entre Estée Lauder y Puig contempla un pago con acciones Clase B y divide al mercado sobre sus riesgos y beneficios
El mercado empieza a dividirse desde que se hizo pública la posible combinación de negocios entre Puig y Estée Lauder. La operación, que contempla que parte del pago se haga mediante acciones Clase B, un tipo de acción que concede mayor poder de voto que las ordinarias, genera dudas entre los analistas.
Por un lado, los expertos destacan que la fórmula surge porque Estée Lauder mantiene un nivel elevado de deuda, lo que dificulta pagar en efectivo sin tensionar su balance, mientras que Puig tiene una posición financiera más sólida. Que la familia Puig acepte diluir su control supone una sorpresa para la mayoría de los consultados.
Los analistas de JPMorgan consideran que la operación por parte de la Estée Lauder tiene lógica estratégica, pero subrayan que su viabilidad dependerá en gran medida de cómo se estructure.
En los últimos informes de la estadounidense advierten de que un mayor peso de la deuda podría elevar el apalancamiento del grupo hasta alrededor de 4,3 veces EBITDA, con el consiguiente riesgo de presión sobre el rating.
Por ello, ven el uso de este tipo de acciones incluidas fórmulas con mayor poder de voto como una vía para contener ese impacto.
Excepticismo entre los analistas
Bankinter por su parte pone el foco en los riesgos de ejecución. La entidad advierte de que, aunque la operación permitiría a Puig ganar escala y diversificación, existe el peligro de que Estée Lauder acabe pagando un precio excesivo en un momento delicado para su propia reestructuración.
En este sentido, alertan de que la compañía estadounidense podría perder foco estratégico si afronta simultáneamente la integración y sus propios retos operativos.
Por su parte, los analistas de Barclays señalan que la operación podría desviar a Estée Lauder de su hoja de ruta actual, añadiendo complejidad en un momento en el que el grupo aún está ajustando su negocio.
Aunque reconocen las potenciales sinergias, consideran que no es el mejor momento para ejecutar la operación.
El AS en la manga de Puig
Manuel Pinto, analista de mercados asegura que el nivel de endeudamiento de Estée Lauder es claramente un factor limitante; reduce su capacidad para hacer una oferta en efectivo y le obliga a recurrir a acciones, lo que cambia completamente la naturaleza de la negociación.
Aunque esté mejorando márgenes, su flexibilidad financiera sigue condicionada.
Esto implica que Puig no está saliendo, sino entrando en el accionariado, y por tanto exige condiciones más favorables.
En este sentido, la deuda no solo condiciona el formato del acuerdo, sino que también debilita la posición negociadora de Estée Lauder.
Aceptar acciones con mayor poder de voto sería clave para que Puig tenga una influencia real en la futura compañía. “No se trataría solo de tener un porcentaje económico relevante, sino de asegurar capacidad de decisión”, añade Pinto.
Por su fortaleza Puig debería negociar con prima. Primero, porque tiene activos muy atractivos, especialmente en fragancias, y no tiene una necesidad urgente de vender.
Segundo, porque Puig está creciendo, con márgenes sólidos y expansión en todas las líneas de negocio. «Puig está negociando desde una posición más fuerte de lo que podría parecer», sentencia el analista de mercados.
El selectivo español premia la operación
Desde el punto de vista industrial, la operación tiene mucho sentido ya que existe una complementariedad muy clara entre ambas compañías.
Estée Lauder es fuerte en cuidado de la piel y maquillaje, mientras que Puig domina en fragancias con marcas propias muy potentes, siendo su segmento más rentable y dominante (72% del negocio).
Para Estée Lauder, supone reforzar un segmento clave con activos de calidad, para Puig, implica ganar escala global y acceso a una plataforma más amplia.
En el fondo, ambas partes salen reforzadas, lo que explica que la operación tenga más lógica como integración estratégica que como una simple adquisición.
Mientras que se conoce el grado de control y el tipo de acciones que se reciban, ambos valores suben en la bolsa española. El nombramiento de directivos también está detrás de los repuntes.
Las acciones de Estée Lauder han subido durante el último año gracias al optimismo sobre la estrategia de reestructuración del director ejecutivo Stephane de la Faverie. Hoy suben más de un 2%.
Puig también ha experimentado grandes cambios y recientemente ha anunciado un nuevo director ejecutivo. Marc Puig, miembro de la familia fundadora, renunció a ese cargo, aunque sigue siendo presidente ejecutivo, centrándose en fusiones y adquisiciones.
Aunque la subida de hoy del valor es más moderada y se mueve entorno al 1%.