Puig asegura que negocia su fusión con Estée Lauder y se dispara un 15% en Bolsa
La firma de belleza Puig ha informado este lunes de que se encuentra en conversaciones con la estadounidense The Estée Lauder Companies para estudiar una posible fusión del negocio de ambas. Daría pie a la tercera mayor empresa de cosméticos del mundo, y el rumor ha disparado un 15% las acciones de Puig en Bolsa.
El pasado 17 de marzo, el consejo de administración de Puig nombró a José Manuel Albesa como consejero delegado de la empresa en sustitución de Marc Puig, que dimitió del cargo, pero seguirá siendo presidente ejecutivo.
Además, se designó también a Miquel Àngel Serra como director financiero para relevar a Joan Albiol. Sin embargo, este último mantendrá las funciones de secretario no miembro del consejo de administración.
La familia Puig perdería el control
La posible unión entre Puig y Estée Lauder ha sacudido el mercado y amenaza con cambiar el equilibrio del sector cosmético mundial. La operación, aún en fase de conversaciones, daría lugar a un gigante valorado en torno a 35.000 millones de euros y convertiría al nuevo grupo en el tercer actor global por capitalización.
El movimiento, que ha sido bien recibido por los inversores en España, ha impulsado con fuerza las acciones de Puig, mientras que el mercado estadounidense ha castigado a Estée Lauder tras conocerse los contactos. Más allá de la reacción bursátil, el gran interrogante está en el control: la familia fundadora de la firma catalana podría diluir su peso hasta niveles muy alejados de la mayoría.
Un gigante con negocio más equilibrado
La combinación de ambas compañías daría lugar a un grupo con ingresos superiores a los 17.000 millones de euros y una diversificación inédita en sus negocios. Mientras Puig basa gran parte de su actividad en las fragancias, Estée Lauder tiene un fuerte posicionamiento en el cuidado de la piel y el maquillaje.
Esa complementariedad permitiría equilibrar el portfolio del nuevo grupo, reduciendo la dependencia de un solo segmento y reforzando su presencia global. Además, la firma estadounidense ganaría exposición en Europa y Latinoamérica, donde Puig cuenta con una posición más consolidada.
Desde el punto de vista financiero, los analistas consideran que la operación tendría sentido, al menos sobre el papel. Las estimaciones apuntan a un aumento relevante del beneficio por acción para Estée Lauder, incluso sin tener en cuenta posibles sinergias derivadas de la integración.
Todo ello se produciría en un momento delicado para la compañía estadounidense, que atraviesa un proceso de reestructuración tras cerrar su último ejercicio fiscal con pérdidas.
La familia Puig, ante un giro histórico
El principal punto de fricción está en el futuro accionarial. Las previsiones del mercado apuntan a que la familia Puig pasaría a controlar apenas una parte minoritaria del capital, en torno al 14%, lo que supondría un cambio radical respecto a su histórica posición de dominio.
Este escenario ha sorprendido a los analistas, especialmente teniendo en cuenta que la compañía salió a bolsa hace menos de dos años manteniendo el control familiar. La posibilidad de renunciar ahora a esa independencia genera dudas sobre la estrategia a largo plazo.
El contexto reciente añade más incertidumbre. La salida de Marc Puig como consejero delegado y su sustitución por un perfil externo ha sido interpretada como un posible paso previo a una operación corporativa de mayor envergadura.
Por ahora, no hay nada cerrado. La propia compañía ha confirmado que las conversaciones existen, pero insiste en que no se ha alcanzado ningún acuerdo ni hay garantías de que la operación llegue a materializarse.
Mientras tanto, el mercado ya descuenta movimientos. Los expertos no descartan la entrada de otros competidores interesados en la operación, lo que podría desencadenar una batalla corporativa en uno de los sectores más lucrativos del consumo global.
Según ha comunicado la compañía de belleza española a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), no se ha tomado, por el momento, ninguna decisión definitiva ni se ha alcanzado acuerdo alguno entre las partes.
En este sentido, Puig ha subrayado que, mientras no exista un pacto en firme con Estée Lauder no puede garantizarse que la operación llegue a materializarse ni los términos de la misma.
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