OKDIARIO ENTREVISTA A JUAN IGNACIO GÜENECHEA, PRESIDENTE DE COFARES

«La liberalización de las farmacias no aportaría nada al bienestar y perjudicaría a los pacientes»

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El presidente de Cofares, Juan Ignacio Güenechea. (Foto: Francisco Toledo)

El nuevo presidente de Cofares, Juan Ignacio Güenechea, ha sido entrevistado por OKDIARIO para conocer de cerca al que ya es el sustituto de Carlos González–Bosch al frente de la cooperativa. Es licenciado en Farmacia y en Dirección de Empresas, además de ser titular de oficina de farmacia en Bilbao desde finales de los años ochenta del pasado siglo.

Güenechea ha sido vicepresidente de la Asociación de Farmacéuticos Empresarios de Vizcaya y vicepresidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Vizcaya durante los años 80 y 90. Además, el nuevo presidente de Cofares perteneció al Consejo Rector desde el año 2001 al 2005 y fue vicepresidente desde 2005 a junio de 2017.

Pregunta: Acaba de tomar el mando de la gran cooperativa de distribución de medicamentos de nuestro país, es la mayor de España por volumen de facturación ¿cómo influye Cofares en la vida de los ciudadanos?

Respuesta: Cofares tiene el 27% de la cuota de mercado de la distribución farmacéutica en España, lo cual significa que un tercio de los medicamentos que pasan por el mercado nacional han atravesado alguna de las instalaciones del Grupo. La distribución es una gran desconocida porque está en medio de la cadena de suministro. Hay un término que me gusta mucho y que utiliza mucho la Asociación Europea de Distribución Farmacéutica que es el de “nexo vital”. Sin la distribución sería impensable el grado de eficiencia y de facilidad de acceso al medicamento por parte del paciente que tenemos en España. Nuestro sistema de dispensación es ejemplar y uno de los mejores del mundo y esto se consigue en gran parte gracias a la distribución farmacéutica.

Esto es posible porque más del 90% es distribución de propiedad farmacéutica de capital cooperativo cuyo objetivo fundamental (cumpliendo los compromisos económicos) no es tanto el beneficio como el servicio. Nosotros nacimos y pervivimos dando servicio a las farmacias lo cual, en definitiva, se concreta en servicio al público. Y esta es nuestra misión fundamental, por eso sorprende a muchas personas que medicamentos complejos, de gran precio o con otro tipo de problemática puedan estar en dos horas en la farmacia desde que es solicitado.

Luego además la distribución es un factor de equidad, porque esta facilidad de acceso es igual para una farmacia del centro de Madrid que para un núcleo urbano con un déficit de comunicaciones o infraestructuras. Nosotros llegamos a todos los sitios y a toda España y lo hacemos con el mayor esfuerzo posible. El carácter redistributivo se traslada a un factor de equidad impensable en otros servicios sanitarios.

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P: El modelo sanitario español ha sido reconocido como ejemplar, pero en los últimos años se ha criticado por motivos políticos e ideológicos. ¿Somos realmente conscientes los españoles de la Sanidad que tenemos?

R: En esto hay distintos planos de la realidad. Objetivamente el sistema sanitario español sigue siendo magnifico. Quizá en los últimos años, como en otros servicios públicos, la crisis ha hecho reducir algunos aspectos de la estructura. Por ejemplo el gasto farmacéutico ha disminuido sensiblemente incluso en términos per capita. Hay que tener en cuenta que en 2017 estamos en cifras de consumo del año 2006. Sin embargo es cierto que la atención farmacéutica no se ha visto excesivamente dañada, esto ha sido soportado por el sector por los eslabones de la cadena de suministro que ha  aportado una gran solidaridad en una crisis que no habíamos provocado, pero bueno, es lo que tocaba.

Yo creo que las estructuras básicas del sistema sanitario español siguen intactas y la filosofía del modelo de asistencia sanitaria es absolutamente correcto. Soy muy poco partidario de politizar la cuestión: con las cosas del comer no se juega y esto es muy importante. En realidad no hay ningún gran debate de fondo sobre el  modelo sanitario, estamos todos bastante satisfechos en comparación con lo que vemos con otros países con un modelo financiado públicamente vía impuestos de carácter universal y con un acceso equitativo y solidario a la población.

Otra cosa es que haya un debate sobre el papel que cada agente debe jugar en la prestación de servicios. El modelo está intacto y cuando se recupere la senda del crecimiento económico y se reestructure nuestra situación fiscal se volverá a invertir en Sanidad acercando nuestra cobertura en términos de PIB a los parámetros estándar de los países de nuestro entorno, sin caer en errores del pasado que nos lleven a sistemas ineficientes que gastan un 14% de su PIB y tienen unas prestaciones sanitarias peores que la nuestra.

P: El gasto farmacéutico se ha reducido y muchas boticas no han desparecido por el apoyo financiero que les ha dado Cofares. Pero hay otra cuestión de fondo: ¿se está priorizando al canal hospitalario frente al farmacéutico?

R: La deriva del medicamento hacia la dispensación hospitalaria lamentablemente tiene un carácter economicista en el peor sentido de la palabra, y además es una visión cortoplacista basada en buscar ahorros para las AAPP . Dejando de lado la perdida de ingresos que pueda tener la distribución farmacéutica por esta cuestión, hay que señalar que se incurre en gastos adicionales indirectos que recaen en el paciente.

Por eso digo que en términos de utilidad económica social el sistema no funciona porque los ahorros que consigue la Administración se hacen a costa primero del paciente (que tiene hacer desembolsos por desplazamiento, pérdida de horas de trabajo, etc) y de la propia Administración, ya que se han tenido que crear canales de distribución en el sector hospitalario menos eficientes que los de las oficinas de farmacia (22.000 puntos de dispensación frente a 250) y en tercer lugar el coste fiscal y laboral e los proveedores.

Estamos ante unas medidas que no tienen ningún tipo de justificación desde el punto de vista farmacológico, excepto en ocasiones concretas que nadie discute. Yo pediría en esto una cierta reflexión porque se generan también efectos secundarios desde el punto de vista de la situación terapéutica global del paciente, se segmentan las demandas… son todos inconvenientes. Debemos buscar entre todos formulas que maximicen el bienestar social teniendo en cuenta todos estos elementos.

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Nuevo Consejo de Cofares (Foto:Cofares)

P: Una de las principales quejas del sector es que no existe un marco regulatorio estable con carácter nacional, lo que reduce la seguridad jurídica y aumenta la desigualdad territorial…

R: Gracias a Cofares, a otras cooperativas y al sistema de la farmacia en general se han reducido estos desequilibrios territoriales, pero efectivamente se está produciendo una asimetría que va más allá de lo habitual de norte/sur o áreas ricas y pobres. Esto es un gran mal para un mercado único como es el español desde un punto de vista farmacéutico y hay que corregir estas inequidades. También es una cuestión de justicia: no parece razonable que haya una comunidad autónoma que alcance dos tercios del gasto. No voy a pedir un pacto por la Sanidad porque no creo que los partidos políticos estén en un momento en el que puedan afrontarlo, pero si voy a pedir acuerdos por la Sanidad, coordinación en la prestación de servicios, en las carteras y en las políticas: una tarjeta sanitaria única o una receta electrónica única por ejemplo, ya que no puede ser que vayas de Bilbao a Santander y no sea la misma.

P: Otro de los problemas que ha tenido el sector ha sido la elevada morosidad de las AAPP, aunque el Gobierno ha legislado para reducirla. ¿cuál es la situación en este momento?

R: La situación se ha ido normalizando sobre todo en las dos comunidades autónomas que tuvieron más problemas al principio (Cataluña y Valencia), aunque es verdad que si se hubiera sumado una tercera o una cuarta el sistema podría haber hecho aguas porque el esfuerzo de mantener la financiación de toda la cadena de suministro ha sido altísimo. Gracias al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) y al crecimiento económico las autonomías están estabilizadas y la morosidad es un problema en vías de solución, aunque sí nos debería hacer reflexionar sobre la moral de pagos de las AAPP y prevenir a futuro este tipo de situaciones.

P: En el sector sanitario es indispensable la colaboración público–privada (CPP), tanto en términos de eficiencia como de atención. ¿Cuál es la visión de Cofares en esta materia? 

R: La farmacia española es un ejemplo histórico de CPP. Una prestación fundamental como la farmacéutica siempre se ha dado desde unas entidades sanitarias que son privadas, con lo cual nuestra posición es favorable a esta colaboración. Por otra parte, por razones culturales y aunque sea asimétrico en toda España, el 30% de los recursos sanitarios se encuentran el sector privado. Sería absurdo que por motivos ideológicos no tuviéramos en cuenta la prestación que determinadas estructuras están dando a la Sanidad y que están descongestionando el sistema, introduciendo un cierto grado de competitividad. En esto tampoco debe haber no formulas universales ni apriorismos ideológicos. Hay aprovechar todos los recursos que tenemos.

P: No opinan del mismo modo los partidos políticos políticos que han logrado tener tareas de gobierno. De hecho en comunidades como la valenciana se ha iniciado una ofensiva contra el sistema concesional en el ámbito sanitario… 

R: Desde la perspectiva del sector farmacéutico tenemos una visión algo distinto que el resto del sector sanitario en relación a esta cuestión, porque el medicamento tiene un carácter más de producto que de servicio y luego está todo el tema de propiedad intelectual y patentes que tiene un movimiento más claro hacia la privatización, es decir, hacia la realidad privada de la producción y prestación. Otra cosa es el canal hospitalario. Yo creo que es un error hacer política con esto porque la red de farmacias está perfectamente capacitada para su función y sería absurdo reducir su espacio.

Por otra parte es verdad que no se puede tener los mejor de todos los mundos: si a la farmacia con un esquema controlado, con exigencias claras en términos de prestación de servicios, establecimiento.. etc y se le priva de determinadas fuentes de ingreso pondremos en peligro ese mismo modelo. Ya hemos sufrido una importante reducción de márgenes tanto y en algún punto se alcanza el limite que pone en tela de juicio el funcionamiento de ese tipo de estructuras como son las oficinas de farmacia. Igual sería más sensato no tener que subvencionar a nadie y crear formas de remuneración razonable que permitan a las farmacias unos márgenes suficientes que permitan la supervivencia del modelo.

P: ¿El futuro de la farmacia en España pasa por la liberalización?

Una liberalización del sector no aporta nada absolutamente en términos de bienestar social y perjudicaría al paciente. Nosotros tenemos un modelo regulatorio de la oficina de farmacia que ha sido muy creacionista, con una tasa de farmacias por habitante muy superior a la de aquellos países donde el sector está liberalizado; y es lógico porque cuando se liberaliza quien entran a jugar un papel importante las cadenas de farmacias muchas veces vinculadas a la distribución farmacéutica, donde prima el beneficio. Con la liberalización habría farmacias que en determinadas localizaciones actuales desaparecerían, centralizándose la oferta. No aporta nada y podría incluso dificultar la relación con la Administración, como sucede e EEUU. No es compatible liberalizar con el modelo actual: sería otro modelo y algunos creemos que peor.

R: ¿Consumimos muchos medicamentos en España?

A nadie le gusta consumir medicamentos, otra cosa es comprarlos. El medicamento ha creado una cultura de consumo en España porque en los años fundacionales del sistema público de salud el medicamento era el recurso más accesible para la población, frente a otros recursos como los quirúrgicos u hospitalarios. Así es donde se creó una estructura de consumo. Luego el hecho de que no hayan  existido barreras a la demanda, ni por parte del control de la prescripción, ni por parte del coste del paciente ha creado un sistema consumista donde la recogida de medicamentos se ha tomado como un derecho previo: se tienen en casa aunque no se necesiten. Ahora bien, esto está en franca corrección, porque los estamentos sanitarios tienen una aversión a la prescripción mayor que antes, hay mayores controles, y por otra parte la receta electrónica ha racionalizado enormemente la prescripción y el consumo. Además la propia población es consciente de la necesidad de colaborar en la sostenibilidad del sistema con su moderación.

P: Como farmacéutico responsable de una gran empresa sanitaria, ¿qué mensaje lanzaría a los pacientes, a las personas que van a la farmacia, y a las que dependen de por vida de una medicación?

El nuevo paciente de futuro es, sobre todo, crónico. El gran capítulo es la adherencia, porque todos los estudios indican que el problema es tomar bien los medicamentos y hay que hacer una gran labor educativa. Sigue siendo un reto utilizar correctamente los medicamentos y en esto las oficinas de farmacia juegan un papel extraordinario de cercanía y  consejo al paciente.

P: Puede hablarnos de la división internacional de Cofares? ¿Está Cofares colaborando o trabajando en alguna medida con los sistemas sanitarios de otros países?

La vocación internacional no se produce en el ámbito de la distribución de medicamentos por la regulación nacional, pero Cofares tiene un know how muy alto sobre todo en términos logísticos y de conocimiento de los sistemas sanitarios en terceros países, por ejemplo en Latinoamérica y África. Y la verdad es que estamos satisfechos por este proceso de diversificación que es fundamental para la distribución farmacéutica, que le permitirá mantener su estructura económica. Luego, por otra parte, Cofares es una empresa de economía social con voluntad de solidaridad que también se extiende a la sociedad en general. Por eso desde nuestra Fundación hay un compromiso de ayuda a países en vías de desarrollo, ayuda en situaciones de emergencia y otros proyectos estables como el recién anunciado en Sudáfrica.

P: ¿Cuáles son los principales retos que afronta Cofares?

Cofares sabe que es una estructura fundamental en el mantenimiento de las oficinas de farmacia en España. Para eso nace y para eso quiere seguir trabajando por lo tanto nuestro futuro inmediato es seguir  manteniendo servicios de distribución farmacéutica dentro de las mejores condiciones posibles dentro del marco de una empresa sanitaria comprometida pero que también buscando el mayor beneficio de nuestros asociados, el desarrollo de servicios que permitan a la farmacia gestionar mejor sus propios recursos y ayudar a desarrollar servicios al paciente que permitan impulsar este enfoque asistencial que prima en la oficina de farmacia.

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