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La industria española se contrae: el PMI cae en agosto ante el golpe de la energía y el desplome de la demanda

La actividad del sector manufacturero español volvió a deteriorarse en agosto, con un índice PMI de 49,5 puntos

La industria española se contrae: el PMI cae en agosto ante el golpe de la energía y el desplome de la demanda
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.
  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en [email protected]

La actividad del sector manufacturero español volvió a deteriorarse en agosto, con un índice PMI de 49,5 puntos, frente a los 50,2 enteros de julio, lo que deja en evidencia la incapacidad del Gobierno para frenar el deterioro económico. 

Con el dato del PMI de agosto, España registra su dato más bajo desde marzo que se sitúa por debajo del umbral de 50 que separa la expansión de la contracción. Esto supone un duro golpe a la industria y la economía española en general. 

En este sentido, S&P Global ha atribuido el empeoramiento de las condiciones operativas a la caída simultánea de la producción y los nuevos pedidos, en un contexto de estancamiento de la demanda y de repunte de los costes energéticos.

Contracción de la demanda

Una vez descontado el efecto estacional asociado a los cierres de fábricas durante el verano, la producción registró su mayor descenso desde finales de 2023. Las empresas señalaron la reducción de los nuevos pedidos, tanto nacionales como internacionales, aunque la caída de las ventas al exterior fue marginal y la menor desde noviembre de 2025.

El empleo disminuyó de nuevo en agosto y encadenó así doce meses de retrocesos. Asimismo, las compañías redujeron sus compras por noveno mes consecutivo, con el mayor ritmo de contracción desde abril de 2025, mientras que los inventarios de insumos descendieron por undécimo mes seguido.

Las empresas recurrieron a las existencias disponibles para atender la producción y reducir la carga de trabajo pendiente. Esta estrategia se produjo además en un contexto de persistentes perturbaciones de suministro, que elevaron los plazos medios de entrega por encima de su tendencia histórica.

Según S&P Global, el conflicto en Oriente Medio continuó afectando negativamente a las rutas de transporte marítimo y dificultó el aprovisionamiento de los proveedores, factores que, junto al encarecimiento de la energía y el transporte, impulsaron la inflación de los costes de los insumos.

Los precios de venta también aumentaron, aunque a un ritmo muy inferior al de los precios de compra, lo que elevó la presión sobre los márgenes empresariales.

El director de Economía de S&P Global Market Intelligence, Paul Smith, ha indicado que agosto fue un mes «algo desafiante» para la industria española, especialmente para los fabricantes de bienes de capital, que siguen afrontando dificultades para atraer inversiones y cerrar nuevos contratos por la incertidumbre del mercado.

De cara a los próximos doce meses, la confianza empresarial se debilitó respecto a julio y se mantuvo por debajo de su nivel habitual, ante el incremento de los precios energéticos y la preocupación sobre la evolución de la demanda.

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