Pero confían en que las indemnizaciones sean muy generosas

Los directivos de Bankia asumen que se irán tras la fusión porque son más ‘baratos’ que los de CaixaBank

El sueldo medio en Bankia es de 60.000 euros y el de CaixaBank, de 85.000

CaixaBank ha pagado indemnizaciones de entre 3,5 y 4 veces el sueldo en fusiones anteriores

La nueva CaixaBank ofrecerá condiciones de despido muy generosas por la crisis del coronavirus

Los directivos de Bankia asumen que se irán tras la fusión porque son más ‘baratos’ que los de CaixaBank
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Todos los aspectos de la fusión CaixaBank-Bankia están resueltos (salvo las autorizaciones regulatorias, que serán un trámite) menos uno: la reducción de plantilla. Se espera que sea muy amplia y que se centre en los empleados de Bankia porque cobran menos como media que los de CaixaBank (y porque el que absorbe siempre prefiere que se quede ‘su’ gente). Los directivos de la primera están resignados a su salida, pero esperan que las condiciones sean muy buenas porque la entidad catalana siempre paga mucho y, en este momento, no va a arriesgarse a un conflicto.

Fuentes no oficiales de Bankia aseguran que los directivos tienen asumido que, en su mayor parte, van a ir fuera. «Están un poco desesperados porque sufrieron muchísimo la integración de las siete cajas y, ahora, les toca otro proceso de nuevo con todo lo que eso supone». «Están resignados y saben que tienen por delante bastantes meses de espera, pero casi todos creen que no podrán quedarse», añade otra fuente.

Hay que recordar que, en aquella integración que dio lugar a Bankia en 2010 ya hubo despidos. Después, tras el rescate de con dinero público en 2012, hubo un nuevo ERE y los directivos que se quedaron vieron sus sueldos recortados y sus bonus suspendidos.

En todas las fusiones, el grueso de la cúpula de la entidad resultante suele provenir de la que absorbe, en este caso CaixaBank, salvo algunas áreas concretas en que la absorbida es especialmente buena. O algunas personas de gran valía, como es el caso de José Sevilla, CEO de Bankia (curiosamente, no hay nada previsto para Jordi Gual, actual presidente de CaixaBank).

Despedir en Bankia es más barato que en CaixaBank

Pero además, en este caso hay otra razón de peso para que la mayoría de las salidas afecte a la plantilla de Bankia: sus sueldos son más bajos. Eso chirría un poco a primera vista, porque de lo que se trata es de recortar costes. Sin embargo, a corto plazo, los despidos disparan los gastos precisamente por las indemnizaciones. Y en un momento en que los beneficios están amenazados por la crisis del covid, reducir al máximo el coste de esas compensaciones cobra gran importancia. De ahí que se despida más a quienes son más baratos de despedir.

Ahora bien, si los despidos son muy numerosos en medio del actual fuerte aumento del paro en España, tienen que ser acordados y ofrecer unas condiciones muy buenas a los empleados, como ha hecho recientemente Nissan para cerrar la planta de Barcelona. CaixaBank se ha destacado en el pasado por ser el banco más generoso en los despidos, con compensaciones de entre 3,5 y 4 veces el salario anual.

Y ahora podría pagar todavía más, tal como insinuó su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, el viernes pasado en la presentación de la fusión. De hecho, los costes de reestructuración de la fusión son uno de los elementos que dejarán el capital de la nueva entidad en un 11,6%, cuando el mercado esperaba que se situara por encima del 12%.

Un historial de grandes indemnizaciones

CaixaBank dio las mejores condiciones del sector tanto en despidos como en prejubilaciones en las adquisiciones que cometió en la anterior oleada. La palma se la llevaron los empleados del antiguo Barclays en 2015: despidos con indemnización de 38 días por año trabajado más una prima de entre 10.000 y 30.000 euros (en función de la antigüedad) con tope de 250.000 euros y prejubilaciones a partir de 52 años con hasta el 90% del sueldo (los mayores de 56) con un máximo de entre 250.000 y 320.000 euros.

Tampoco salieron mal parados los 1.500 trabajadores de Banca Cívica en mayo de 2012: en los despidos, 45 días por año con un tope de 42 mensualidades o 300.000 euros para los que se apuntaran en un plazo de dos meses, que se reducían a 35 días, 24 meses y 200.000 euros para los que lo hicieran después. Además, daba un plus mínimo de 10.000 euros para los que llevaran menos de cinco ejercicios en la entidad y de 30.000 para los que llevaran más de 20. En el caso de las prejubilaciones, la entidad pagó el 75% del salario hasta los 63 años sin ningún tope.

En el ERE de 765 empleados de Banco de Valencia de febrero de 2013  se pagaron 30 días por año con un tope de 24 meses, aunque en aquel proceso el tope se extendía a 36 meses para los mayores de 50 y menores de 53. En la entidad valenciana, las prejubilaciones para los mayores de 54 fueron del 80% o el 85% del sueldo neto en función de la edad, y el tope era de 250.000 euros, similar al de Barclays.

En todos los casos casos, las condiciones fueron mejores que las ofrecidas por Bankia a los 4.500 empleados afectados por el ERE posterior a su rescate: indemnización de 30 días con un tope de 20 mensualidades para los menores de 54 años, aunque endulzada por un plus más generoso que el de Fainé: 2.000 euros por cada tres años y otro de voluntariedad de entre 4.000 y 25.000 euros más, según la antigüedad. Para los mayores de 54, pagó la prejubilación pagó el 60% del sueldo neto durante cinco años, con un tope muy elevado de 350.000 euros y con un mínimo de 20 días por año.

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