Mundial de Clubes 2018: Real Madrid - Al Ain

La última rebeldía de Isco: en sudadera al podio y escondido durante la celebración

Isco, celebrando el gol de Sergio Ramos (AFP).
Isco, celebrando el gol de Sergio Ramos (AFP).

Isco Alarcón no jugó ni un minuto en la final del Mundial de Clubes 2018 ante el Al Ain. No debía estar muy contento el malagueño, que volvió a dejar detalles que no gustan entre el madridismo. Fue el único que subió al podio en sudadera y se escondió durante la celebración.

El Real Madrid irradia felicidad tras ganar su tercer Mundial de Clubes de manera consecutiva. Pero hay un jugador blanco que no está nada contento, Isco Alarcón. El malagueño se quedó sin jugar ante el Al Ain. No disputó ni un minuto y vio como Solari optó por dar entrada a Vinicius antes que a él. No debió sentar nada bien a Isco no haber participado en la final, y lo demostró después, en la celebración del título.

Que el malagueño está en rebeldía es evidente, y lo volvió a dejar claro este sábado. Cuando el Real Madrid subió al podio para levantar el título del Mundial de Clubes, todos sus compañeros lucían la camiseta de juego para la foto. Titulares, suplentes… Todos, menos Isco, que decidió seguir con la sudadera puesta y en un claro segundo plano.

La cosa no quedó ahí. Una vez recibida y levantada la copa, los futbolistas del Real Madrid prosiguieron con los festejos sobre el césped del Zayed Sports City Stadium. Los jugadores blancos se pusieron una camiseta conmemorativa, típica elástica que se diseña para las finales por si el Real Madrid sale campeón. Todos se colgaron su medalla orgullosos y dieron la vuelta al estadio agradeciendo el apoyo de la afición y celebrando el Mundial de Clubes.

¿Dónde estaba Isco? Escondido. Mientras sus compañeros se abrazaban sobre el césped y festejaban el título, Isco no aparecía por ningún lado, además de seguir en sudadera y no lucir la camiseta de ‘Campeones’. Otro acto de rebeldía que no gustará nada al madridismo, ni a la cúpula, ni al vestuario. Sergio Ramos, capitán del Real Madrid, fue a abrazar al malagueño tras marcar el 3-1, un gesto que se entendió como un capote para intentar reconducir la situación de Isco, pero el malagueño no parece muy por la labor de que todo vuelva a la normalidad con actitudes como las de este sábado.

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