Simeone aprende a descifrar y castigar al Barcelona
El Cholo rompe dos décadas sin triunfos del Atlético en el Camp Nou
Este temporada ya ha eliminado al Barcelona en Copa y va camino de hacerlo también en Champions
Su plan, con Giuliano como brazo ejecutor, volvió a sacar las carencias azulgranas
Uno entiende la seriedad del fútbol cuando se enfrenta al Atlético. Que pregunten por el Camp Nou. El rojiblanco es un equipo duro, rocoso, con oficio, que minimiza sus errores y castiga los adversos. Una piedra para este Barcelona, de nuevo arrastrado por el plan de Simeone. Los de Flick fueron de más a menos y acabaron tiesos y tensos. ¿Mérito del Atlético o demérito del Barcelona? Cada cual verá el vaso como quiera o digan sus colores, pero la realidad es que para lo segundo, debe suceder lo primero.
Y el equipo de Simeone se llenó de argumentos en el Camp Nou, estadio, por cierto, inexpugnable para el Atlético en las dos últimas décadas. No ganaba un partido en el feudo culé desde que Fernando Torres silenciara al pueblo en 2006. El mundo ni era mundo por aquel entonces. Han pasado crisis económicas, pandemia, guerras, danas… en fin, mucho tiempo. Por la dificultad de la empresa, precisamente, cobra más valor lo obtenido por Simeone, a quien le había salido cruz en la mayoría de partidos contra el Barcelona.
Incluso el día de su mayor alegría como técnico rojiblanco, con la consecución de la primera de sus dos Ligas, su equipo no logró el triunfo. Los frutos de ahora son el trabajo de los últimos años en los que por el vestuario del Atlético han cambiado muchas caras. Futbolistas a los que Simeone ha ido moldeando. «No es fácil que se adapten a lo que este club debe posicionarse», dijo el Cholo tras ganar en Barcelona. Su plan fue ejecutado con brillantez. El Atlético no sufrió más allá de lo que se sufre por naturaleza en el Camp Nou.
Inició el partido con personalidad y las ideas claras, algo que elevó al cuadrado la peligrosidad. Sus pupilos fueron un engranaje perfecto a la hora de salir de la presión, básicamente porque Griezmann en ese escenario mandaba como un mariscal sin nadie del Barcelona que le respirara en la nuca. Todo lo contrario le ocurría a Pedri, que tenía alguna camiseta rojiblanca a su alrededor en cuanto recibía el balón. Aunque la mayor prueba de que Simeone ha descifrado a este Barcelona se halla precisamente en su vástago Giuliano.
Lo suyo es castigar la espalda de la defensa con desmarques funambulistas sobre la línea adelantada de la zaga azulgrana. Así marcó su gol en el encuentro de Liga y así provocó la falta de Cubarsí que desembocó en expulsión al central de Flick y golazo de Julián Álvarez. Con superioridad tanto numérica como en el marcador, Simeone orquestó los tiempos. Calma para apaciguar el conato de rebeldía azulgrana y verticalidad para seguir haciendo daño.
Su plan volvió a ser un éxito cuando conectó Ruggeri con Sorloth. Otro gol del noruego al Barcelona. Claro que entremedias Griezmann dio sentido al juego y Baena jerarquizó cuando salió. Buena media hora del español. Simeone vuelve a manifestar su hallazgo. Sabe cómo descifrar al que para muchos es el mejor equipo de Europa. Lo ha hecho en Copa del Rey eliminando al Barcelona; les llevó al límite en Liga pese a jugar medio partido con uno menos; y en Champions ha vuelto a dar el primer golpe. Como en 2014 y 2016. Simeone quiere el triplete.