El francés es más líder tras la 14ª etapa

Pinot conquista el Tourmalet y Alaphilippe se confirma como gran candidato al Tour

Thiabut Pinot se proclamó vencedor de la 14ª etapa del Tour de Francia, con final en el Tourmalet, en un día en que Movistar buscó la exhibición pero Nairo Quintana no mostró las piernas necesarias. Julian Alaphilippe, que sigue mostrando su supremacía, es aún más líder.

Pinot
Pinot y Alaphilippe. (AFP)

El Tour de Francia habla más francés que nunca en los últimos años. Thibaut Pinot se proclamó vencedor en el Tourmalet, cima inmejorable para culminar una gran tarde de ciclismo en la 14ª etapa de la Grande Boucle. Movistar animó la carrera desde lejos con un equipo perfectamente preparado, pero Nairo Quintana, su líder, pinchó en mitad de la ofensiva y Mikel Landa pagó su esfuerzo en un último kilómetro que no pudo con el gran protagonista de la carrera, un Julian Alaphilippe que entró en meta en segunda posición y es más líder. Y lo más importante, también máximo candidato a conquistar el Tour a falta de una semana para el final.

Era un día esperado por todos. La contrarreloj de Pau había dejado diferencias jugosas y un esfuerzo extraordinario en las piernas de los ciclistas, que debían afrontar el gran coloso de la presente edición, el Tourmalet, como cima de la penúltima etapa de los Pirineos en este Tour. Desde un primer momento, la fuga con Nibali, Sagan o Zakarin, demostró que estábamos ante una jornada especial de ciclismo. La persecución del pelotón, que nunca dejó marcharse a los escapados, confirmaba la teoría.

El Col du Soulor fue el preludio de lo que quedaba por ver en el Tourmalet. Aru y Yates sufrieron ante el ritmo impuesto por FDJ y Movistar, que había reventado a un desconocido Bardet. Los españoles siguieron machacando con unos notables Amador y Verona, que colocaron al grupo a escasos segundos de la cabeza de carrera, ocupada por Gesbert, a pie de Tourmalet.

Fue ahí cuando Marc Soler, inconmensurable en su esfuerzo, tiró de un grupo que fue perdiendo a los efectivos recuperados en el llano. Movistar estaba desatado y se presuponía una sangría Made in Giro, pero a 10 del final el líder del equipo, Nairo Quintana, se quedaba descolgado con grandes síntomas de fatiga. El lógico impasse por lo desafortunado de la situación permitió respirar al pelotón, obligando a Soler a bajar para tirar de Nairo. Landa, hasta entonces muy cómo y a priori saboreando el ataque, vio su ritmo cortado.

Los kilómetros pasaron con Gaudu tirando de Pinot y cobrándose cadáveres. El más llorado por el público español, el de un Enric Más al que visitó el hombre del mazo y llegó con casi tres minutos de pérdida a meta. A partir de ahora será gregario y no segundo líder, porque su compañero y amigo Julian Alaphilippe se ha empeñado en desafiar a la lógica hasta conquistar su primer Tour. Pudo ser aniquilado durante los cinco últimos kilómetros, que pasó a cola de grupo, pero sus compañeros de fuga no iban mucho mejor que él, como se demostró cuando su gran rival, Geraint Thomas, explotaba, al igual que Fulgsang y Urán.

Así las cosas y llegados al último kilómetro con escasos cinco corredores en cabeza, las fuerzas le fallaron a Mikel Landa, hasta entonces sobrio y firme en la escalada pero sin su ataque marca de la casa, algo que dio pistas de que no todo iba perfecto. Lo intentó tímidamente Buchmann, pero fue Pinot el que soltó el estacazo definitivo para proclamarse vencedor en el Tourmalet en un día en el que Francia vuelve a reinar en su carrera.

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