Liga Santander: Celta 0 - Barcelona 3

Messi acaba con la maldición de Balaídos

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Leo Messi se desató en Balaídos.

Una maldición siempre es una maldición. El Barça llevaba un lustro sin ganar en Balaídos siendo el estadio gallego con el que peores estadísticas había presentado en este tiempo. Ni Ernesto Valverde ni por supuesto Quique Setién consiguieron salir con los tres puntos hasta que Ronald Koeman le ha dado la vuelta al calcetín.

Y eso que las cosas se pusieron muy feas con los culés jugando casi una hora con un jugador menos por expulsión de Lenglet. Fueron nuevamente Ansu Fati y Leo Messi quienes sacaron las castañas del fuego para unos azulgrana que siguen exhibiendo una versión regenerada, al tiempo que atractiva.

El partido pintaba mal para los visitantes con las condiciones meteorológicas beneficiando claramente al Celta, muy acostumbrado al viento y a la lluvia de su coliseo. El equipo gallego estuvo presionando alto a un Barça que se asienta en el sistema 4-3-2-1 con Messi ejerciendo de Padrino en punta.

Tras unos minutos de tanteo, los culés golpearon primero con Ansu Fati exhibiendo un nuevo recurso en sus remates a gol metiendo la puntera con el exterior en una jugada donde su control orientado fue medio gol. El jugador de 17 años, con tres tantos en lo que va de campeonato, parece que se ha ganado la titularidad indiscutible en el equipo. Griezmann, por ejemplo, no puede decir lo mismo.

El gol fue un jarro de agua fría para un Celta que quería proponer un intercambio de golpes con los culés. Cualquier diría que esto sería una quimera, pero ellos contaban con que los fantasmas del pasado se apareciesen tarde o temprano a su rival.

El Celta se aproximaba, pero le faltaba el último pase. El árbitro Del Cerro Grande se convirtió en protagonista del choque tras expulsar a Lenglet en apenas 10 minutos por doble amarilla antes del descanso. Se formó una melé sobre el colegiado, pero el defensa francés había golpeado en la cara a Denis Suárez. Koeman decidió sacrificar a Griezmann viéndose con uno menos. El francés volvió a pasar muy desapercibido siendo señalado como el esbalón más débil.

Messi irrumpe

Arengados por la música del Equipo A a todo trapo, los locales salieron con el cuchillo entre los dientes en la segunda mitad. Presión alta, viento en contra, lluvia torrencial… todo parecía estar en contra de los azulgrana hasta que Leo Messi decidió aparecer por primera vez en la temporada.

El argentino arrancó a los cinco minutos de la segunda mitad con una jugada marca de la casa. Cambio de ritmo explosivo, croqueta marca Iniesta y centro que debió Olaza al fondo de las mallas. El gol no se le concedió al argentino, pero lo celebró como de su propia cosecha tras un jugadón de esos que le quedan todavía en sus botas.

El Celta se marchó arriba con todo. Neto demostró que Ter Stegen se puede tomar todo el tiempo que quiera para recuperarse, al tiempo que Iago Aspas hizo todo lo que pudo por remontar, pero con muchísimo desacierto en sus intervenciones.

Los espacios permitieron a Leo ponerse a repartir caramelos. Coutinho fue el principal receptor de ellos estrellando un balón en el poste –que luego remataría Messi a gol en fuera de juego– y luego obligando a Iván Villar a hacer un auténtico paradón.

Los locales tuvieron su gran oportunidad a un cuarto de hora del final estrellando un balón en el traveseño. Baeza, tras una gran jugada de Nolito, no tuvo la precisión necesaria para poner los nervios en un Barça que jugando con 10 mostró una tremenda versión solidaria con todos luchando cada balón. Del equipo que empató aquí hace dos meses no queda ni rastro.

Sergi Roberto, ya en el descuento, redondeó un resultado que acaba con una maldición. Los culés presentan su candidatura al título con unos números que son grandilocuentes. Dos victorias, siete goles a favor, ninguno en contra, Ansu Fati en crecimiento y lo más importante: Messi se ha enganchado al proyecto Koeman. Con estas bases, el Barcelona puede soñar con alcanzar grandes cotas esta temporada.

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