SÓLO HA CEDIDO 22 JUEGOS EN CINCO PARTIDOS DE ROLAND GARROS

El mejor Nadal de siempre en su asalto a la Décima

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Nadal saluda al público tras una victoria. (Foto: AFP)

No solo se trata de ganar, sino también de saber hacerlo, y ahí Rafael Nadal es un ejemplo. Su extrema deportividad, demostrada en los cuartos de final de Roland Garros cuando su compañero y amigo Pablo Carreño tuvo que retirarse por lesión, esconde lo feroz y voraz de una figura absolutamente legendaria en el grande parisino. Ahí donde Rafa ha alzado el trofeo hasta en nueve ocasiones. En el mismo lugar en el que el domingo espera levantar la Décima en un asalto para el que está rindiendo mejor que nunca porque sabe que lo necesita.

Para levantar los brazos después de un partido en la tierra batida de Roland Garros se necesita, de forma innegociable, un mínimo de 18 juegos ganados. Al servicio o al resto, jugando al ataque o a la contra, pero debes imponer ese número y hacerlo antes de que tu rival llegue a la cifra. Rafael Nadal, nueve veces campeón del torneo, arribó en la Suzanne Lenglen para medirse con Benoit Paire en su primer partido en el camino a la Décima, y lo logró, cediendo solo seis parciales a su contrincante.

Lo que se asomaba como paliza fue solo el pistoletazo de salida a una nueva escritura en la historia firmada por el tenista balear. Ocho juegos frente a Haase, uno, solo uno, contra Bashilasvilli, cuatro con Bautista y dos, beneficiado por la retirada de Pablo Carreño, en cuartos de final. En total, 22 juegos perdidos en cinco partidos, que representan el récord histórico de Rafa en París, tres menos que su mejor marca para llegar a semifinales, en 2008, cuando la unanimidad reinó a la hora de valorar a Nadal como el mejor de siempre.

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Rafa Nadal aplaude a Carreño tras su retirada. (AFP)

«Me asusta cuando gana tan fácil», afirma Toni Nadal, tío y entrenador de Rafa sobre sus palizas a diestro y siniestro, pero lo que parece claro es que en esta versión feroz del héroe español, los que deben estar amedrentados son sus potenciales rivales. Hasta Dominic Thiem, el niño que parece no tener miedo a nada, habla de él como “el rival más duro en la historia de Roland Garros”, horas antes de un duelo que promete convertirse en histórico sobre tierra batida. Y es que Nadal, por mucho que juegues rozando la perfección, está encontrando su juego en París, el lugar donde ha cimentado su leyenda a la altura de los más grandes de la historia de este deporte.

La semifinal de los imbatibles

No resulta común en Grand Slam una manifestación de superioridad tan extrema por parte de los semifinalistas del torneo. En la edición de 2017, tres de los cuatro clasificados para la última ronda lo han logrado sin perder un solo set en el torneo. Dos de ellos son, por supuesto, Nadal y Thiem. A excepción de Murray, que ha ido de menos a más en el cuadro y se ha dejado por el camino varias mangas, los dos líderes del año en arcilla y el campeón de 2015, Stan Wawrinka, siguen sin saber lo que es ceder una manga en este Roland Garros.

Rafa y Dominic tendrán que romper, al menos de un lado, ese hechizo que parece convertirles en imbatibles en la presente edición y que añade aún más mística al duelo. Si el manacorense supera el escollo del joven austriaco, entonces sí, podremos estar hablando del mejor Nadal de siempre en París, a solo un partido de la Décima en París.

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