Marihuana, influencers irrespetuosos y ruido incesante en pleno partido: una vuelta por el «zoológico» del US Open
El torneo ha acreditado a más de 100 creadores de contenido que han provocado enfados en los tenistas
El consumo de cannabis y el bullicio constante dibujan el 'skilyne' del torneo
Los porros toman el US Open y los tenistas alzan la voz: "Al final vamos a terminar drogados nosotros"
La salida del sol en Nueva York va acompañada del sonido de las sirenas de policía, ambulancia y bomberos. Es el polítono de la ciudad y su atrezo, el humo proveniente de las alcantarillas. Algunas incluso conviven con chimeneas temporales para canalizar el vapor. El skyline muda su piel cuando uno pone un pie en las instalaciones del US Open, una miniciudad deportiva de 19 hectáreas donde el caos neoyorquino, tan cinematográfico como perturbador, toma el control.
Por las tripas desfilan simultáneamente tenistas e influencers. MrBeast —uno de los creadores de contenido más famosos del mundo— decide su pareja de dobles para un trend de TikTok al tiempo que los jugadores acuden a pistas y ruedas de prensa. En la grada, el caos alcanza una cota incómoda. Decenas de influencers se mueven de un lado a otro para encontrar el ángulo más viral y recordar a las redes sociales que sí, que ellos y ellas también están aquí. Porque así es Nueva York. Show, purpurina y luces.
Todos contribuyen al espectáculo. El US Open también. Para esta edición ha acreditado a más de 100 influencers, el doble que en 2025, con el fin de promocionar el evento y atraer más público joven. Luces, cámara y acción. Flashes por un lado, sonrisas por otro, coreografía tiktokera… Todo en pleno partido y en un deporte, el tenis, tan amigo del silencio y el respeto durante los partidos. Situación que ha desembocado en enfado de los propios tenistas.
«Si vienes a un evento deportivo, tienes que respetarlo. Es cortesía básica informarse sobre el deporte y su etiqueta. Traer nuevos públicos es genial, pero esto tiene que gestionarse mucho mejor», opinó Naomi Osaka. «Este año las cosas se han ido de las manos», concluye Jessica Pegula. «Entran como quieren, se mueven y hablan mientras jugamos. Y el torneo lo permite… Se ha convertido en un zoológico», apuntó Mannarino.
Provocan más movimiento y más ruido, que ya es la melodía de cada partido en el US Open. Un murmullo constante. Los tenistas locales encuentran en el US Open el torneo que se adapta a su cultura. Y los aficionados, claro, también. Aunque no está permitido fumar dentro de recintos deportivos, el consumo recreativo del cannabis es legal a partir de los 21 años y la cercanía a Flushing Meadows-Corona Park convierte el US Open en, según Zverev, «la habitación de Snoop Dogg».
Que le pregunten a Sabalenka qué decidió detener el partido contra Rakhimova por los porros. Se acercó a Eva Asderaki-Moore, jueza del partido, y advirtió. «Alguien está fumando marihuana». Dio media vuelta y se dirigió a un aficionado. «Te importaría…? Porque es muy fuerte». La crítica de Sabalenka se trasladó a la sala de prensa de manera irónica y tajante.
«Pueden hacer o fumar lo que quieran para relajarse, pero, por favor, no lo hagan alrededor de las pistas de tenis. Es difícil competir al máximo nivel con ese olor. Si siguen fumando así, voy a terminar colocada yo también». El malestar de Sabalenka no es un hecho aislado. La británica Katie Boulter advirtió desde las jornadas de entrenamiento que el aroma resulta una «distracción molesta» en mitad de los partidos. This is New York. Show must go on.