Un entrenador de baloncesto femenino explota: «¿No queremos igualdad en todo, o sólo para lo bueno?»
Roberto Íñiguez, entrenador del Spar Girona de la Liga Femenina Endesa, está dando mucho que hablar
El técnico explotó al hablar sobre las broncas a las jugadoras y la diferencia de reacciones
Entre el público del baloncesto femenino y el del masculino, pidiendo igualdad para todo y no sólo para "lo bueno"
Roberto Íñiguez, entrenador del Spar Girona de la Liga Femenina Endesa, está dando mucho que hablar durante las últimas horas por una polémica rueda de prensa que se ha hecho viral. El técnico explotó al hablar sobre las broncas a las jugadoras y la diferencia de reacciones entre el público del baloncesto femenino y el del masculino, pidiendo igualdad para todo y no sólo para «lo bueno». El entrenador, que antes dirigió a clubes como Ros Casares Valencia, Fenerbahçe, Nadezhda Orenburg, Sopron Basket, Dynamo Kursk, Perfumerías Avenida o Çukurova Mersin, no entendió los pitos de un sector del público de Fontajau cuando abroncó a sus pupilas durante el partido que acabaron ganando 88-62 al CAB Estepona.
Y es que, según él, cuando levanta la voz a sus jugadoras los aficionados se lo reprochan, algo que no le sienta nada bien. «¿’Uhhhh’, qué? I dont give a fuck (Me importa una mierda). Por qué en el baloncesto masculino cuando Obradovic pide un tiempo muerto y pega una bronca tremenda a todos, o Jasikevicius coge a un jugador (de la pechera) y le pega una bronca… ¿Por qué son muy buenos entrenadores, con carácter…?», comenzaba Roberto Íñiguez con indignación.
«En baloncesto femenino, cuando un entrenador pega una bronca, a una jugadora de baloncesto profesional, escuchas en la grada «¡Uh,uh,uh!» ¡Uh qué! ¡Somos profesionales! ¿No queremos igualdad en todo… o sólo lo bueno? Son jugadoras de baloncesto profesionales y yo las quiero como mis hijos. Pero no les consiento que no jueguen los 40 minutos, por respeto al público y a ellas mismas», añadió el técnico.
La brecha entre el deporte masculino y femenino
La brecha entre el deporte masculino y el femenino sigue siendo una realidad evidente en muchos ámbitos, especialmente en términos de visibilidad, inversión económica y reconocimiento social. Históricamente, el deporte practicado por hombres ha recibido mayor cobertura mediática, mejores patrocinios y salarios más altos, lo que ha reforzado la idea de que tiene un mayor valor competitivo y comercial, aunque desde hace años se trabaja desde todos los ámbitos para igualarlos.
Por ello, en las últimas décadas el deporte femenino ha ganado protagonismo y ha demostrado un crecimiento constante en audiencia, nivel competitivo e impacto social. Las deportistas han alzado la voz para exigir igualdad de condiciones, premios y oportunidades, logrando avances importantes en algunos deportes y países. Sin embargo, cerrar completamente esta brecha requiere un compromiso continuo de instituciones, medios de comunicación y aficionados, que permita valorar el deporte femenino con la misma seriedad y respeto que el masculino. Y es aquí donde entra el discurso de Roberto Íñiguez, pidiendo igualdad también a la hora de tratar a las profesionales, por ejemplo con ese tipo de arengas.