REAL MADRID VS BASKONIA: JORNADA 29 DE LIGA ENDESA

Doncic es el más grande (86-82)

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Luka Doncic celebra su partidazo. (EFE)

En el duelo homenaje a Nocioni, en el día en el que Felipe Reyes se convirtió en el máximo anotador de la historia madridista en ACB, Luka Doncic se erigió protagonista absoluto de una victoria épica, sufrida y tan merecida como si el encuentro en vez del Real Madrid, que venció por 86-82 lo hubiera ganado Baskonia. Porque son los dos mejores equipos de España, los dos grandes, pero más grande que ninguno, en la tarde de domingo y otras tantas, es Doncic.

¿Se imaginan un partido en el que el mejor ataque del continente esté los cinco primeros minutos sin anotar? Pues eso es lo que ocurrió en el Wizink Center en la tarde del domingo, con el Real Madrid como protagonista. No fue por activos anotadores –Llull, Randolph, Ayón…– sino simplemente un cúmulo de desacierto y malas decisiones que llevaron a Baskonia a parecer infranqueable y con una tapa en su aro.

Por suerte para los pupilos de Pablo Laso, Baskonia tampoco era el adalid de la puntería y el Madrid se mantenía a una distancia asumible de remontar el partido. Este trecho, que no por limitado era fácil de reducir, lo cerraron los blancos con la entrada de Luka Doncic, que demostró manejar mucho mejor el partido que Llull, eso sí, con Randolph como escudero diferencial. El espigado norteamericano ejerció de ejecutor y animador del Palacio con dos mates que levantaron al público de sus asientos.

El Real ya estaba de nuevo en el partido pero Baskonia seguía mandando gracias al buen hacer de Larkin, Tillie o Beaubois. Los bases marcaban la diferencia y Doncic, que continuó en pista durante todo el segundo cuarto, siguió ejerciendo de pilar madridista para ir reduciendo, poco a poco, la desventaja hasta que el propio esloveno, con un palmeo, ponía al Madrid por encima en el marcador justo antes del descanso.

El tercer cuarto comenzó con un robo del liderato de Baskonia que resultó efímero y los primeros puntos de Sergio Llull, que a la octava lograba un triple que aumentaba el optimismo de la parroquia madridista. Sin embargo, el héroe madridista no estaba a gusto, y no por el cambio de zapatillas en el descanso. La precipitación y los lanzamientos fallados se completaron con una técnica al menorquín, que junto a otra para el banquillo incendiaron el Palacio para lo que restaba de partido.

Laso tenía a Ayón en el banco con cuatro faltas, pero ante la ausencia de triples, Doncic y Hunter se sirvieron para monopolizar el rebote en la zona de Baskonia y así seguir sumando. Estos puntos, sumados a tres de Doncic y otros dos –en rebote ofensivo también– de Carroll, permitían al Madrid del desacierto marcharse al último cuarto en ventaja.

Randolph ejecutó a Baskonia

Un parcial de 7-0 liderado por Hanga ponía a Baskonia al borde del mando del partido, pero el Madrid permanecía sobreviviendo al húngaro y Voigtmann, que se estaba saliendo en ataque. Felipe Reyes, de nuevo en un final igualado, se convertía en el máximo anotador madridista en ACB. 5.312 puntos, se dice pronto.

Los últimos minutos trajeron de vuelta el desacierto y el aparente miedo a anotar, para todos menos para Beaubois, que ponía a Baskonia dos arriba a falta de 80 segundos para el final. Respondió de inmediato Llull, en el momento clave, pero Hanga con un nuevo triple ponía al equipo vitoriano a punto de cerrar su segundo triunfo del año en el Palacio. El tiempo muerto de Laso surtió efecto y Doncic y sus 30 de valoración forzaron una antideportiva que casi le cuesta el físico.

¿Recuerdan la famosa jugada del ‘campo atrás’ frente a Andorra en la Copa? Pues de nuevo sucedió en un momento clave para el Real Madrid. Llull cedió a Randolph para que este anotara un triple que volteaba todos los presagios de victoria visitante. El propio norteamericano y Nocioni, héroe en la sombra, cerraron desde la línea de libres un partido que se llevó el Madrid por su determinación y por contar con Luka Doncic.

 

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