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¿Qué significa el «calado» de un barco y por qué no se dice simplemente «profundidad»?

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Comprender la terminología náutica es fundamental para garantizar la seguridad en el mar. El calado representa una de las medidas más críticas, ya que determina por dónde puede navegar un barco sin riesgo de encallar.

Aunque a menudo se confunde con la profundidad, este término técnico posee matices específicos que afectan desde la estabilidad hasta el acceso a puertos.

El concepto de calado en náutica y la distinción técnica con la profundidad

La industria naval define el calado como la distancia vertical que separa la línea de flotación de la parte más baja del casco, que suele ser la quilla.

Aunque en el lenguaje cotidiano usamos la palabra «profundidad» para referirnos a cuánto se sumerge un objeto, el término calado resulta el único preciso en el ámbito marítimo.

Esta distinción técnica es necesaria porque describe exclusivamente la porción del navío que queda bajo el agua, una cifra que fluctúa constantemente según las circunstancias de la travesía.

Expertos de escuelas náuticas como OceaNautic recalcan que conocer este dato permite a los patrones planificar rutas seguras. Al saber cuánto espacio ocupa el barco bajo la superficie, el capitán evita obstáculos submarinos y zonas someras que podrían causar daños estructurales graves.

Así, el calado no solo indica una dimensión física, sino que condiciona la navegabilidad, la estabilidad y la capacidad de carga de cualquier embarcación en servicio.

¿Cuáles son los principales tipos de calado y cómo se miden?

Para gestionar una travesía con precisión, los profesionales de la mar diferencian diversos tipos de calado según el punto de observación. El calado a proa mide la inmersión en la sección delantera del barco, un valor fundamental para evitar colisiones con el fondo marino en aguas poco profundas.

Por el contrario, el calado a popa se refiere a la parte trasera, afectando directamente a las maniobras y al rendimiento de las hélices durante los giros.

La relación entre ambos da lugar al calado medio, que representa el promedio aritmético de las dos medidas anteriores. Este valor sirve para calcular la estabilidad general y el desplazamiento del buque.

Los tripulantes verifican estas cifras mediante las marcas de calado, unas escalas numéricas grabadas en el casco que muestran cuántos metros o pies están sumergidos en ese instante.

Consultar estas marcas constituye un paso previo obligatorio antes de acceder a puertos o puertos deportivos que imponen restricciones de calado por seguridad.

Factores que alteran el calado de una embarcación y riesgos asociados

Hay varios elementos externos e internos que modifican la profundidad de inmersión de un barco. El peso de la carga, la cantidad de combustible y el número de pasajeros representan los factores de mayor impacto, ya que cuanto más peso soporta la estructura, más se hunde y mayor es su calado.

Asimismo, una distribución desigual de la carga provoca inclinaciones que perjudican el control del timón y aumentan el riesgo de recibir impactos en el fondo.

Las condiciones meteorológicas, como las corrientes fuertes o el oleaje, también influyen en el calado dinámico del barco. Además, el mantenimiento del casco resulta determinante.

Un casco sucio, con algas o moluscos adheridos, incrementa la resistencia al avance y puede elevar ligeramente la inmersión necesaria para navegar.

Un error recurrente consiste en pensar que todas las naves responden igual ante fondos escasos. Los catamaranes, por ejemplo, poseen un calado muy bajo debido a su diseño de doble casco, lo que facilita el fondeo en calas recónditas.