Reflexión literaria

Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura chileno: «Sobre la tierra, antes que la escritura y la imprenta, existió la poesía»

Pablo Neruda
Pablo Neruda en 1954. Foto: Dominio público.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Pablo Neruda es, probablemente, el poeta chileno más citado del mundo, y también uno de los más malinterpretados cuando sus frases se sacan de contexto. Una de ellas, «sobre la tierra, antes que la escritura y la imprenta, existió la poesía», aparece en decenas de recopilaciones de citas célebres, siempre presentada como una reflexión aislada sobre el origen de la literatura.

Pero la frase no nació como una idea suelta ni forma parte, como muchos creen, de su discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1971. Perteneció a un momento muy concreto de la vida política y cultural de Neruda, en plena Guerra Fría, cuando el escritor defendía en público una idea muy distinta a la simple nostalgia por la poesía oral.

¿De dónde viene realmente la frase de Pablo Neruda sobre la poesía y la imprenta?

La cita completa y verificable no pertenece al discurso de Estocolmo de 1971, como figura en varios portales, sino a una conferencia mucho anterior: «A la paz por la poesía», que Pablo Neruda pronunció en 1953 durante el Congreso Continental de la Cultura, celebrado en el Teatro Municipal de Santiago de Chile entre abril y comienzos de mayo, en plena tensión de la Guerra Fría.

En aquel discurso explicaba por qué escribía para gente sencilla que muchas veces no sabía leer: «Sobre la tierra, antes que la escritura y la imprenta, existió la poesía. Por eso sabemos que la poesía es como el pan, y debe compartirse con todos, los letrados y los campesinos».

Desde luego, la frase no defendía la nostalgia por la oralidad, sino el derecho de todos a la poesía, supieran o no leer.

¿Y qué es entonces lo que defendía realmente Pablo Neruda en el Congreso Continental de la Cultura?

El congreso de 1953 reunió a escritores, artistas e intelectuales de toda América Latina en un contexto muy tenso: el mundo estaba dividido entre el bloque soviético y el occidental, y la cultura se había convertido en otro frente de la Guerra Fría.

Pablo Neruda, que apenas un año antes había regresado de un exilio de casi tres años por su militancia comunista, aprovechó su intervención para cargar con dureza contra buena parte de la cultura de masas llegada desde Estados Unidos.

En ese discurso condenó el cine de Hollywood, las novelas policiacas y los cómics, a los que consideraba una amenaza para la cultura popular de los pueblos, y contrapuso esa producción masiva a la poesía oral, capaz de sobrevivir sin editoriales ni imprentas desde mucho antes de que existiera la industria cultural moderna.

Justamente, esa metáfora del pan explica por qué Neruda insistía tanto en escribir con un lenguaje sencillo, alejado del hermetismo de otros poetas de su generación.

Inclusive, él mismo reconoció en más de una ocasión que «escribir sencillamente» había sido su empeño más difícil, precisamente porque quería que sus versos llegaran igual a un obrero del salitre que a un lector universitario, sin distinción de clase ni de acceso a los libros.

¿Por qué esta frase de Neruda circula sin su verdadero contexto?

Buena parte de la popularidad actual de la frase se debe a que aparece recogida, sin más explicación, en compilaciones como El Gran Libro de las Frases Célebres, del escritor mexicano Arturo Ortega Blake, uno de los recopilatorios de citas más consultados en español.

Ese tipo de antologías suele extraer la frase más redonda de un discurso mucho más largo y despojarla de la fecha, el lugar y el motivo por el que se pronunció.

El resultado es que millones de lectores repiten hoy una frase de Neruda sobre el origen de la poesía sin saber que, en su versión completa, era en realidad un alegato político. En otras palabras, una defensa de la cultura popular latinoamericana frente a la mercantilización cultural que, según el propio Neruda, amenazaba con borrar la identidad de sus pueblos.

¿En qué momento de su vida se encontraba el poeta chileno cuando pronunció estas palabras sobre la poesía?

Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, el verdadero nombre de Pablo Neruda, había nacido en Parral (Chile) en 1904 y para 1953 ya era uno de los poetas más influyentes en lengua española, autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada y en pleno proceso de escritura de Canto general, su gran fresco poético sobre la historia y la naturaleza de América Latina.

Aquel reconocimiento a toda su trayectoria llegaría dieciocho años más tarde, en 1971, cuando la Academia Sueca le concedió el Premio Nobel de Literatura por una poesía capaz, según el propio jurado, de dar vida «a los destinos y sueños de un continente» entero.

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