ENERGÍA NUCLEAR

12 paneles con juntas onduladas y brazos robot: así ensaya EEUU el reactor de sal fundida para Google

Visita de la Comisión Reguladora Nuclear de EEUU a unas instalaciones de Kairos Power
Instalaciones de Kairos Power
Adrián Villellas

Levantar un muro de hormigón alrededor de un reactor nuclear suena a obra de años. En Oak Ridge (Tennessee) lo han montado a toda prisa, según la empresa, con 12 paneles prefabricados de cuatro diseños. Las juntas no son rectas, sino escalonadas y onduladas, como las piezas de un puzle, para que la radiación no encuentre una rendija por la que escaparse.

El muro rodea una vasija de reactor auténtica, pero sin una pizca de uranio dentro. Es una maqueta a escala reducida de la cavidad de Hermes 2, la central que la estadounidense Kairos Power empezó a construir en abril de 2026 para alimentar centros de datos de Google. ¿Y los brazos robóticos? Están montados encima para conectar tuberías sin que nadie ponga un pie dentro.

Un reactor de pega para aprender

La instalación se llama Unidad de Ensayo de Ingeniería 3 (ETU 3) y no es nuclear. Sirve para ensayar cómo se construye, se opera y se mantiene el reactor antes de meterle uranio. Su vasija, de unos 4,3 metros de alto (14 pies), se instaló en julio de 2025.

La compañía aprende construyendo. Ya montó dos unidades de ensayo en Albuquerque (Nuevo México), y la primera acumuló más de 2.000 horas bombeando sal fundida a unos 600 grados. La tercera es esta, y el 4 de septiembre de 2026 la empresa anunció que había completado su primera fase.

¿Por qué tanto ensayo con maquetas? Porque los proyectos nucleares suelen retrasarse y encarecerse la primera vez, un riesgo que también acecha a otros reactores modulares. Kairos quiere quitarse los sustos antes de que llegue el combustible.

Juntas onduladas contra la radiación

El hormigón es el escudo clásico de cualquier central nuclear. El punto flaco está en las uniones, porque una junta recta es un pasillo por el que la radiación se cuela sin obstáculos. Con un perfil en escalón o en onda, ese pasillo desaparece.

Fabricar paneles así exige moldes complicados. Por eso el Laboratorio Nacional de Oak Ridge los imprimió en 3D con un plástico reforzado con fibra de carbono, listo en unas dos semanas frente a las seis u ocho de un molde de acero, según el laboratorio. Tindall Corporation fabricó los paneles en Carolina del Sur y la constructora Barnard los montó.

No es la primera prueba de estas juntas. En diciembre de 2025 Kairos levantó un muro a tamaño real en un solo día, frente a los cinco que exigen los paneles unidos con mortero.

Dos meses después, una fuente radiactiva de iridio-192 colocada junto a esa estructura de casi 8 metros de alto midió cuánta radiación atravesaba paredes y juntas. Las mediciones coincidieron con los cálculos.

Brazos robóticos para no entrar

La otra mitad del experimento cuelga del techo. Cada panel lleva aberturas con marco de acero por donde pasarán las tuberías del reactor, cerradas con tapones de hormigón. Los brazos robóticos las conectan y desconectan sin que nadie entre en el recinto y sin interrumpir el funcionamiento.

El sistema, asegura la compañía, ejerce hasta 50 libras de fuerza (unos 23 kilos) con la soltura de un operario humano. Piensa en un mecánico que cambiara piezas del motor sin abrir el capó. La meta es cambiar componentes con menos paradas y menos exposición para los trabajadores.

Ed Blandford, cofundador y director de tecnología, lo resume así. «Completar esta demostración inicial con la Unidad de Ensayo de Ingeniería 3 es un paso importante para establecer un concepto de mantenimiento sostenible para nuestra futura flota».

El reactor que espera a Google

¿Qué tiene de raro este reactor? Que no se refrigera con agua, sino con Flibe, una sal de flúor, litio y berilio que circula líquida a más de 600 grados y casi a presión ambiente, así que no necesita las gruesas vasijas de las centrales nucleares actuales. El combustible son bolitas del tamaño de una pelota de golf rellenas de partículas de uranio recubiertas de cerámica.

Hermes 2 recibió el permiso de construcción de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos en noviembre de 2024 y sus obras arrancaron el 17 de abril de 2026 sobre los terrenos de una antigua planta de enriquecimiento de uranio.

Si se cumple el calendario, en 2030 empezará a entregar hasta 50 megavatios a la eléctrica pública TVA, destinados a centros de datos de Google en Tennessee y Alabama. Todavía está por ver si lo aprendido en la maqueta se traslada al reactor real, pero en Oak Ridge ya saben levantar un muro contra la radiación a toda velocidad y cambiar piezas sin entrar.

La nota de prensa oficial se ha publicado en la web de Kairos Power.

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