Ni geranios ni claveles: la planta de interior que refresca el ambiente y crea un vergel en tu casa gracias a su follaje
Cuando llega el calor, muchas casas se llenan de macetas de toda la vida, geranios en el balcón, algún clavel en la cocina, sin pensar demasiado en si esas plantas hacen algo más que decorar. Aunque estén monas, no lo salvan a uno del tedioso calor. Y pocos saben que se pueden combinar ambas variantes: existe una planta de interior que refresca el ambiente y que es hermosa.
Esta especie destaca por un follaje tan vistoso que basta una sola maceta para transformar un rincón cualquiera en algo parecido a un pequeño vergel. Inclusive, es fácil de mantener, no exige sol directo y se ha vuelto una de las plantas favoritas de quienes buscan sumar verde a la casa sin complicarse con cuidados exigentes.
La calatea, la planta de interior que refresca el ambiente con su follaje
La protagonista de esta lista es la calatea, una planta tropical originaria de las selvas de Brasil que se ha ganado un lugar en los salones españoles gracias a sus hojas anchas, llenas de dibujos y contrastes entre el verde, el púrpura y la plata.
Refresca el ambiente mediante la evapotranspiración, el proceso por el que absorbe agua a través de la raíz y libera parte de esa humedad como vapor desde pequeños poros de las hojas.
Ese cambio de estado resta calor al aire de alrededor, algo parecido a lo que ocurre cuando el sudor se evapora sobre la piel.
También se la conoce como planta de la oración, porque sus hojas se cierran al anochecer y se abren de nuevo con la luz del día, un movimiento que le añade un punto casi teatral en cualquier estancia.
Además, es segura para perros y gatos, un punto a favor para quienes tienen mascotas curiosas rondando las macetas.
Cómo cuidar la calatea para que luzca como una selva en casa
Para que la calatea luzca sana y aporte todo su efecto refrescante, conviene alejarla de las ventanas con sol directo, ya que sus hojas se queman con facilidad. Prefiere la luz indirecta y tolera bien los rincones algo más oscuros del salón. La temperatura ideal se mueve entre los 16 y los 26 grados, así que hay que mantenerla lejos de corrientes de aire frío y de focos de calor como radiadores o estufas.
El riego es otro punto clave: el sustrato debe quedar siempre ligeramente húmedo, sin encharcarse, porque el exceso de agua provoca manchas amarillas en las hojas.
La humedad ambiental también importa, y por eso conviene pulverizar el follaje varias veces por semana en verano o colocar un humidificador cerca.
Entre finales de febrero y finales de agosto se puede abonar cada quince días con un fertilizante rico en nitrógeno para reforzar el color de las hojas.
Los trucos para potenciar el efecto refrescante en verano
El efecto refrescante se nota más si se combina con algunos trucos sencillos. Agrupar la calatea junto a otras plantas de hoja grande crea un pequeño microclima húmedo que enfría más el aire de la habitación. Ejemplos de buenas compañeras pueden ser la Monstera Deliciosa (Costilla de Adán) y la Alocasia Odora (Oreja de elefante).
Colocarla en una zona con ventilación cruzada, entre dos ventanas opuestas, ayuda a que esa humedad se reparta por toda la estancia en lugar de quedarse pegada a la maceta. Conviene recordar que ninguna planta sustituye a un aire acondicionado, pero sí suma un alivio real en los días de más calor.
Dentro de la familia de las calateas hay varias opciones, señaladas a continuación, para elegir según el estilo de cada rincón:
- Lancifolia o cola de serpiente: hojas alargadas con tonos verdes y púrpuras.
- Orbifolia: hojas grandes y redondeadas con líneas plateadas muy llamativas.
- Medallion: dibujos en forma de medalla sobre fondo verde y púrpura.
- Makoyana o planta pavo real: un estampado que recuerda a las plumas de esa ave.
Cualquiera de estas variedades cumple la función de llenar la casa de verde y, de paso, robarle unos cuantos grados al calor del verano sin gastar un solo vatio de electricidad.
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