Curiosidades
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Julio González, cocinero de la Moncloa durante 32 años: «La familia Zapatero siempre estaba con los regímenes especialmente por las niñas, tenían el problema de engordar»

El Palacio de la Moncloa esconde un sinfín de secretos que a los españoles les gustaría saber. La lista es más larga que los presidentes que la han ocupado desde el comienzo de la democracia, desde Adolfo Suárez hasta Pedro Sánchez, el cual comunicó el adelanto de las elecciones generales para el próximo 29 de noviembre.

La posibilidad de un cambio de gobierno establece un momento idóneo para inmiscuirnos en la cocina de este famoso lugar para conocer los gustos de cada dirigente, de sus cónyuges, hijos… Todas estas preguntas se resolvieron hace más de diez años gracias al libro La cocina de Moncloa, del chef del Palacio de la Moncloa, Julio González de Buitrago.

Las preferencias de Adolfo Suárez

El cocinero estuvo a las órdenes de los máximos líderes del ejecutivo hasta la primera legislatura de Mariano Rajoy. Comenzó en el lujoso palacio al azar, sin haberlo previsto. Sus deliciosas crepes enamoraron completamente a Adolfo Suárez. El secreto de dicha receta se encontraba en la propia masa.

Sobre el presidente de la Unión de Centro Democrático (UCD), González de Buitrago señaló: «Era una persona encantadora y con una sonrisa en los labios continuamente. Le tenía mucho afecto». Al primer presidente democrático de la historia de España le perdía un buen cocido: «Cuando sobraba, le gustaban mucho los garbanzos fritos. Y por la noche, todos los días del año, había que hacerle una crema de legumbres porque comía muy poquito, aunque de todo», añadió el maestro culinario.

«A algunos les gustaban más las verduras, por ejemplo a la familia Zapatero; siempre estaban con los regímenes, especialmente por las niñas, porque las pobrecitas mías tenían el problema de engordar. Pero nada más», comentó el chef entre risas en una entrevista para La Vanguardia.

La singularidad de Aznar

González de Buitrago rememoraba en el libro los grandes platos que engancharon a varias visitas del Estado. A Mitterrand se lo ganó con una simple crema de verduras por la que, según asegura el propio pinche, le sentó de maravilla al expresidente francés. «Lo conquisté por el estómago», confesó.

Pero lo que siempre tuvo como una máxima bajo el mandato de José María Aznar era que nunca faltase en la nevera un célebre helado de café «de una marca concreta» que al líder popular le fascinaba. «Era impepinable. Lo comía por el día y por la noche. En La Moncloa teníamos siempre este helado, pero al principio no sabíamos que había que llevarlo cuando salíamos fuera porque no era tan fácil de encontrar…», contó el prestigioso cocinero.

González de Buitrago recuerda un viaje en el que el helado favorito de Aznar no llegó al último día y tuvieron que buscarlo por tierra, mar y aire. «Mandamos a un conductor a buscarlo por los alrededores y no hubo forma de encontrarlo. Ese fin de semana no lo pudo tomar y, a partir de entonces, donde íbamos, iba con nosotros el helado», concluyó.