Otoño

Colocar un cuenco de sal en el alféizar de la ventana: para qué sirve y por qué se recomienda hacerlo en otoño y en invierno

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Cuenco de sal junto a la ventana. (Foto generada por IA)
Blanca Espada

Ahora que ya estamos en otoño, es bastante habitual que al levantarnos por la mañana, notemos la bajada de temperaturas. De hecho, seguro que más de un días encontramos las ventanas empañadas o incluso pequeñas gotas de agua acumuladas en el cristal. Sucede especialmente en dormitorios, cocinas y baños y, aunque secar el cristal parece suficiente, cuando ocurre prácticamente a diario conviene prestarle atención. Esa humedad termina llegando a los marcos y puede favorecer con el tiempo la aparición de moho o el deterioro de algunos materiales.

Entre los trucos o remedios caseros que se utilizan para intentar reducir esa condensación hay uno especialmente sencillo, que consiste en colocar un cuenco con sal en el alféizar de la ventana. No hace milagros ni va a solucionar un problema importante de humedad, pero la explicación de este truco tiene que ver con una propiedad de la propia sal y puede resultar útil cuando la cantidad de condensación es pequeña.

Para qué sirve colocar un cuenco de sal junto a la ventana

La sal es higroscópica, es decir, tiene capacidad para atraer y retener humedad del ambiente. De ahí que se utilice como base de algunos remedios domésticos contra la humedad y que colocar un recipiente cerca de una ventana pueda ayudar a captar una pequeña parte del vapor de agua que hay en esa zona. Lo que tenemos que hacer entonces, es poner sal de mesa o sal gruesa en un cuenco y dejarlo en el alféizar de la ventana en la que suele aparecer condensación.

Con el paso de los días hay que echarle un vistazo y si vemos que la sal se apelmaza, está muy húmeda o aparece líquido en el fondo del recipiente, habrá llegado el momento de cambiarla. Conviene elegir además un cuenco estable y tener cuidado con el lugar en el que se coloca. Si la mezcla de agua y sal termina derramándose puede estropear determinadas superficies y favorecer la corrosión de piezas metálicas.

Por qué aparece más condensación en otoño y en invierno

Que este problema sea mucho más visible durante los meses fríos, se debe a la temperatura ya que en el interioer es relativamente cálida mientras que el cristal de las ventanas está en contacto con el frío exterior. Cuando el aire interior, que contiene vapor de agua, entra en contacto con esa superficie fría, puede enfriarse hasta alcanzar el punto de rocío y parte del vapor se transforma en gotas. Por eso podemos acostarnos con una ventana completamente seca y encontrarla mojada a la mañana siguiente.

Además, respirar durante toda la noche aporta humedad al ambiente, de ahí que sea frecuente encontrar condensación en los dormitorios. Cocinar, ducharnos o secar ropa dentro de casa también aumenta la cantidad de vapor de agua. Un poco de vaho ocasional no tiene por qué indicar un problema importante, pero la situación cambia cuando las gotas aparecen constantemente, el agua baja hasta el marco o comienzan a aparecer manchas de moho. En ese caso no deberíamos confiar únicamente en el recipiente con sal.

El cuenco de sal no sustituye a un deshumidificador

Aunque sea un buen remedio, la capacidad de un pequeño recipiente con sal es reducida y su efecto será, como mucho, localizado. Puede servir como ayuda cuando hablamos de una cantidad moderada de humedad alrededor de una ventana, pero no tiene capacidad para controlar la humedad de una habitación entera. Si cada mañana encontramos una cantidad considerable de agua en los cristales, es preferible buscar qué está provocando el problema.

Ventilar la vivienda ayuda a renovar el aire interior y a expulsar parte del exceso de humedad. También conviene utilizar la campana extractora mientras cocinamos y ventilar el baño después de una ducha, cuando la concentración de vapor suele ser especialmente alta. Otra opción es utilizar un higrómetro que es un pequeño aparato que permite conocer la humedad relativa de una habitación y comprobar si se mantiene elevada durante demasiado tiempo. Si existe un problema persistente, puede ser necesario recurrir a un deshumidificador o revisar la ventilación y el aislamiento de la vivienda.

Qué hacer si las ventanas amanecen mojadas

Además de intentar reducir la humedad del ambiente, es importante retirar el agua que se acumula en los cristales y los marcos. Dejarla allí día tras día puede terminar afectando a juntas, pintura, madera u otros materiales y crear unas condiciones favorables para el crecimiento de moho. También merece la pena observar dónde aparece el problema. Si ocurre únicamente en una ventana mientras las demás permanecen secas, puede haber una zona especialmente fría o algún problema relacionado con esa ventana. Si sucede en prácticamente toda la vivienda, habrá que prestar más atención a la humedad interior y a la ventilación.

El cuenco de sal puede ser, por tanto, un recurso barato para probar cuando empieza el frío y sólo aparecen unas gotas de condensación. Pero su utilidad termina ahí. Secar el agua, ventilar con regularidad y averiguar por qué se acumula tanta humedad sigue siendo mucho más importante que cualquier truco casero.

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