Los albañiles coinciden y es más fácil de lo que parece: para saber si un desagüe tiene la pendiente correcta, lo recomendable es usar una canica
El charco que queda en una esquina de la ducha después de cerrar el grifo puede darnos la primera pista, pero los albañiles usan un truco para saber al 100% si tienes un problema con la pendiente del desagüe.
A veces el agua llega al desagüe con dificultad porque el suelo no tiene una caída adecuada, aunque las baldosas parezcan bien colocadas a simple vista. Para comprobar hacia dónde se inclina la superficie basta con observar el recorrido que hace una canica sin empujarla.
La comprobación es evidente: si rueda hacia el sumidero, indica que existe una caída en esa dirección desde el punto elegido. Si se aleja o acaba siempre en otra zona, merece la pena revisar ese tramo del pavimento.
El sencillo truco de los albañiles para comprobar la pendiente de un desagüe
Los albañiles miran grietas y levantan paredes, pero a veces las comprobaciones que tienen que hacer son mucho más sencillas. Por ejemplo, para comprobar la pendiente de un desagüe basta con una canica.
Lo primero es dejar la zona limpia y seca porque cualquier resto podría alterar la dirección de la canica. Colócala cerca de uno de los extremos de la zona que quieras revisar y retira los dedos con cuidado. Lo que interesa es ver cómo se mueve por sí sola, sin que un pequeño impulso la lleve más lejos de lo que permitiría la inclinación.
Repite el proceso desde varios puntos: las esquinas, los laterales, las proximidades del desagüe, etc. La razón es que una sola trayectoria no sirve para todo el suelo.
Puede haber una caída adecuada en el centro y un pequeño hundimiento junto a la pared donde se acumula el agua. Si esto ocurre, también es susceptible de tener humedades.
En qué debo fijarme si utilizo el truco de los albañiles en la ducha con la canica
Si llega hacia el desagüe desde distintos lugares, la prueba te da una señal favorable sobre la orientación de esas pendientes. Aun así, su movimiento no demuestra por sí solo que la ducha vaya a evacuar correctamente.
Por ejemplo, las juntas, el relieve antideslizante o una diferencia de altura entre baldosas pueden frenarla. Por eso, una canica inmóvil no basta para afirmar que el suelo está mal colocado. Lo conveniente es que observes dónde se detiene y repetir cerca de ese punto.
La prueba definitiva es si en varias ocasiones la bolita acaba en el mismo rincón, lejos del sumidero. Justamente esa es la zona que podría estar más baja que el resto.
Si además coincide con el lugar donde aparece el charco, ya tendrías una pista concreta que mostrar al albañil cuando vaya a tu casa a hacer la revisión.
El truco para confirmar que el agua de la ducha se va correctamente por el desagüe
En una ducha terminada y lista para usarse, comprobar el comportamiento del agua te permite completar la observación. Abre el grifo y fíjate en el recorrido, especialmente en las zonas donde la canica se desviaba.
Después de cerrarlo, distingue entre las gotas que quedan sobre el revestimiento y una acumulación persistente. Si alcanza la rejilla y se acumula alrededor, habrá que revisar la entrada del desagüe y su capacidad de evacuación, en lugar de atribuirlo directamente a las baldosas.
Normalmente, los fabricantes ofrecen elementos de ducha con pendientes definidas para dirigir el agua hacia la evacuación. Normalmente, este tipo de errores se generan en el momento de la instalación.
Más allá de trucos, aprovecha la tecnología que tienes en la mano. Después de ducharte y cuando veas que el agua se acumula, sácale una foto con el móvil para poder enseñársela al albañil. Ten cuidado de no enseñar más de la cuenta.