Medioambiente

En 1998 una pareja de naturalistas compró una casa con parcela en Arizona: hoy tienen un bosque urbano con 162 especies de aves, 228 especies de insectos y hasta un hongo desconocido para la ciencia

Un mezquite terciopelo, con plantas de incienso en flor que se sembraron solas en primer plano; en el recuadro, la ecóloga Juliet Stromberg, sonriente y con los brazos abiertos entre las ramas de un árbol. Fotos: Juliet Stromberg - julietstromberg.com
Un mezquite terciopelo, con plantas de incienso en flor que se sembraron solas en primer plano; en el recuadro, la ecóloga Juliet Stromberg, sonriente y con los brazos abiertos entre las ramas de un árbol. Fotos: Juliet Stromberg - julietstromberg.com
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En 1998, la ecóloga Juliet Stromberg y su pareja, Matt, compraron una casa descuidada entre cítricos moribundos en el sur de Phoenix, en Arizona. Veintiocho años después, esa parcela de 1,6 hectáreas es un bosque urbano en el que la pareja ha contabilizado 162 especies de aves.

Según la propia ecóloga, entre los insectos hay 80 especies de mariposas y polillas, 72 de abejas y avispas y 76 de moscas. Además, uno de los hongos que descomponen la madera en el terreno es una especie nueva para la ciencia.

Stromberg, ecóloga de plantas de zonas ribereñas, es profesora emérita de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) y, según su sitio web, trabaja también como botánica, escritora e investigadora en la ecorregión del desierto de Sonora. Su pareja, Matt, es historiador de la ciencia y naturalista.

¿Cómo creó una pareja de naturalistas un bosque urbano en pleno Arizona?

Stromberg y Matt plantaron y sembraron numerosos árboles, arbustos y plantas herbáceas del desierto y de zonas ribereñas, y retomaron el riego con agua del río Salt. El proceso, según el balance que la ecóloga publicó en marzo de 2026 en el sitio web del Instituto de Rewilding, fue de prueba y error y no todas las plantas sobrevivieron.

Además, el viento trajo a la parcela semillas plumosas de varias plantas. Los sinsontes norteños, por su parte, comieron frutos de saúcos azules, moreras blancas y lantanas comunes del vecindario y luego se posaron en los árboles de la pareja para defecar las semillas.

Culebras, sapos, gavilanes y coyotes entre los animales que llegaron al bosque urbano de Arizona

La pareja no anticipó cuántas aves, insectos, reptiles y mamíferos encontraría en la parcela. Stromberg atribuye esa afluencia a la fuerza de la idea de que, si se planta vegetación, los animales llegan.

Entre los reptiles y los anfibios hay culebras reales de California y sapos de espuelas de Couch. Las aves rapaces incluyen al gavilán de Cooper y al autillo occidental. Los coyotes visitan la parcela con frecuencia y, de forma ocasional, también lo hace un lince rojo.

El mezquite que hoy produce harina en Arizona

Una revista de 1938, que cita Stromberg, aseguraba que, cuando se trazó Phoenix, había una media de seis enormes mezquites por cada parcela urbana, y que la vegetación era en algunos lugares «demasiado espesa para ser conquistada». Esos bosques, sin embargo, desaparecieron y hoy hay campos de cultivo de regadío y urbanizaciones con parques cubiertos de césped.

Entre las especies que Stromberg estudió en la universidad figura el mezquite terciopelo, un árbol subtropical que puede vivir 400 años, tolera el calor y desarrolla raíces profundas para alcanzar el agua subterránea y raíces superficiales para captar la de la superficie.

«El mezquite terciopelo era el árbol de la vida, el alimento principal de los pimas del río (akimel o’odham)», escribió la etnobotánica Wendy Hodgson, a quien Stromberg cita en su texto.

La pareja sabía que los mezquites, que fijan nitrógeno, pueden crecer con rapidez en la ecorregión del desierto de Sonora si se los riega. Aun así, la velocidad de crecimiento del bosque de mezquites asombró a la pareja, y algunos ejemplares son enormes.

Cada junio, cuando maduran las vainas, Stromberg y Matt recorren a primera hora de la mañana unos 30 árboles adultos para cosecharlas. En 2025, ese joven bosque rindió unos 14 kilos de harina de vaina de mezquite (o de algarrobo), que es libre de gluten y recomendada como alternativa a la de trigo ultraprocesado.

El calor en Phoenix y las visitas escolares al bosque urbano de Arizona

Sin embargo, el aumento constante de las temperaturas en una ciudad que ya era calurosa ha causado la muerte prematura de muchas criaturas, entre ellas orugas de mariposa y arbustos del desierto. Stromberg sostiene que esa experiencia les hizo valorar aún más el papel de la vegetación para protegerse del calor.

Stromberg y Matt se jubilaron de sus puestos en la universidad, pero siguen como educadores. La pareja recibe en la parcela a grupos escolares, a los que enseña sobre resiliencia climática, agricultura sostenible y convivencia con la fauna en la ciudad, y a investigadores que estudian la ecología urbana.

«Es como cruzar un portal», comentó una joven estudiante al atravesar la puerta de entrada del bosque urbano. Las visitas incluyen momentos de juego, como trepar a un árbol apto para escalar o sentir la suavidad de las telarañas que recubren los nidos de colibrí.

Los senderos junto a los canales conectan la parcela con el Parque y Reserva de South Mountain, y un tramo de río parcialmente restaurado al norte sirve como ruta migratoria para las aves.

Stromberg cuenta la experiencia en Bringing Home the Wild, un libro que la Prensa de la Universidad de Arizona publicó en octubre de 2023. La editorial lo describe como un relato sobre la jardinería urbana guiada por la ecología en Phoenix a lo largo de dos décadas.

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