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Borja Capponi, experto en adiestramiento canino: «La ansiedad a los perros se la creamos nosotros; cuanto más le das a un perro más te va a exigir»

Un adiestrador entrena a un perro border collie. Foto: Magnific
Un adiestrador entrena a un perro border collie. Foto: Magnific
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Borja Capponi, experto en adiestramiento natural y psicología canina, asegura que la ansiedad de un perro depende de cómo el humano gestiona la atención que le da. Lo mismo ocurre con su exigencia hacia el dueño, que aumenta cuanto más recibe de forma irregular.

Según lo compartido por el adiestrador en un vídeo de su canal de YouTube, Borja Capponi Adiestramiento Natural, el problema empieza cuando las caricias, el juego o la comida llegan sin ningún patrón, a veces con mucha intensidad y otras sin previo aviso. El perro no entiende ese cambio de un momento a otro, y esa falta de coherencia termina por convertirse en ansiedad.

¿Por qué crea el dueño la ansiedad y la exigencia de su perro, según un adiestrador?

«Cuanto más juegas, más quieres. Cuanto más le das al perro, más te va a pedir, más te va a exigir», explica Capponi. Para el adiestrador, cada estímulo que el perro recibe sin un patrón fijo aumenta la costumbre de pedir más, hasta transformarla en una exigencia constante hacia el dueño.

«Tú mismo has creado la ansiedad en el perro», insiste Capponi, que atribuye el conflicto a que el animal no tiene la capacidad de entender los cambios de ánimo del humano. Cuando el dueño deja de responder como el perro espera, el animal redobla la insistencia en lugar de aceptar el límite.

Capponi advierte que ese patrón se agrava cuando el dueño se toma como algo personal la insistencia del perro. Si el animal lleva tiempo con atención sin ningún criterio y de pronto deja de conseguirla, responde con más ladridos o más insistencia para lograr lo mismo de antes.

El ejemplo de la máquina tragaperras que usa Borja Capponi para explicar la exigencia canina

«Siempre pongo el ejemplo de la máquina tragaperras», señala Capponi para describir el mecanismo que engancha a un perro a pedir cada vez más. La comparación se apoya en la misma lógica que hace que una persona siga jugando, porque la recompensa no llega siempre de la misma manera ni en el mismo momento.

Ese mismo estímulo intermitente es, para el adiestrador, lo que hace que el perro se descontrole cuando la respuesta que espera no llega. Capponi señala que ahí aparece la tensión negativa entre el animal y el dueño, un punto en el que el perro empieza a mostrar comportamientos que antes no tenía, como ladrar o resistirse a las órdenes.

«El perro no se cansa de mirarte y de que le des comida. Al revés, te la va a exigir», añade Capponi. El adiestrador apunta a un error habitual entre educadores caninos convencionales, que dan comida sin ningún criterio para corregir al perro y terminan por reforzar el mismo anclaje de ojos que quieren corregir.

¿Qué es el anclaje de ojos que Borja Capponi señala como raíz de la ansiedad canina?

Capponi vincula ese descontrol con lo que llama anclaje de ojos, una costumbre que consiste en mirar al perro a la cara cada vez que busca contacto. «Descompensa sus sentidos y el perro empieza a utilizar la vista como primer sentido», explica el adiestrador. Con ese hábito, el animal deja de guiarse por el olfato, que es su forma natural de explorar el entorno.

«No hay que ser un dispensador de comida, hay que ser un dispensador de equilibrio», afirma Capponi.

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