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Hervir hojas de laurel con un vaso de vinagre blanco: para qué sirve y cuándo debes hacerlo

Hervir hojas de laurel con un vaso de vinagre blanco: para qué sirve y cuándo debes hacerlo
Productos de limpieza.
Álvaro Olivero Sánchez

En todos los hogares de España, la limpieza se lleva a cabo con productos específicos para cada superficie y entorno. Sin embargo, algunos ingredientes culinarios usados con asiduidad se han sumado recientemente a esta lista por su bajo coste y gran resultado.

Uno de los más conocidos es el vinagre blanco, mientras que muchas personas añaden hojas de laurel para darle un aire fresco y aromático tras limpiar. La combinación de ambos puede llegar a ser muy efectiva en superficies duras cuando se quiere encontrar una alternativa que se convierta en habitual.

Cómo preparar la mezcla

Su elaboración no entraña dificultad. Tan solo un litro de agua y diez hojas de laurel son necesarias para preparar el líquido de limpieza. Lo primero es poner agua a hervir junto a las hojas y dejarlo estar a fuego lento unos 10 minutos. Después, se retira el envase y se deja enfriar.

Con el agua a temperatura ambiente, se añade medio vaso de vinagre blanco y se remueve lentamente. Es crucial no añadir el vinagre hasta que el agua esté completamente fría. Cuando esté listo, la mezcla se puede añadir al agua de fregado o usar en pequeñas cantidades, siempre bajo las recomendaciones del fabricante.

El ácido acético es el principal componente limpiador que posee el vinagre. Debido a su acidez, puede colaborar a eliminar manchas o restos de jabón y es una solución muy fiable en superficies lisas.

Este método no obra milagros

No obstante, esta práctica no sirve como método desinfectante. Si bien puede ayudar a reducir microorganismos o eliminar la suciedad, nunca debe usarse para desinfectar una superficie o material en específico. Es por esta razón por la que sirve como un método de mantenimiento más que como un producto desinfectante.

Una vez que la superficie se ha fregado, el laurel aporta un aroma envolvente en la habitación. Este tipo de planta es una interesante alternativa para los que no les gustan los productos de limpieza con perfumes fuertes. Esta preparación está principalmente dirigida a usarse en baños o cocinas.

Materiales como la piedra caliza, el mármol y otras piedras naturales deben evitar el contacto con el vinagre debido al deterioro en su acabado que provoca el ácido a largo plazo. En suelos de madera, parquet o de otros materiales delicados, conviene seguir las instrucciones de uso. En ningún caso, el vinagre debe mezclarse con lejía, ya que la combinación provoca gases nocivos.

Hervir agua con laurel y añadir vinagre blanco después puede ser una opción interesante para «salir del paso», pero en ningún caso se pueden tener expectativas muy altas ni que resuelva inconvenientes de suciedad o desinfección profunda.

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