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Los expertos en piscinas advierten: «No limpiar el filtro de arena cada dos semanas en temporada de baño puede reducir hasta un 25% la eficacia de la depuradora»

Piscina
Piscina. Imagen de Magnific.

El filtro de arena es una de las piezas fundamentales del sistema de filtración de una piscina, especialmente durante la temporada de baño en verano, cuando aumenta la acumulación de suciedad y partículas.

Sin embargo, la frecuencia de limpieza no debería establecerse únicamente mirando el calendario. La presión que marca el manómetro ofrece una referencia mucho más precisa para saber cuándo el filtro necesita un retrolavado.

¿Qué puede pasar si el filtro de arena acumula suciedad durante demasiado tiempo?

Cuando un filtro de arena retiene cada vez más residuos, aumenta la resistencia al paso del agua. Esto provoca una mayor pérdida de carga y puede reducir el caudal que circula por el sistema de filtración.

La documentación técnica de la empresa Pentair establece que el filtro debe limpiarse cuando la presión aumenta entre 8 y 10 psi respecto a la presión inicial. El propio fabricante señala que ese incremento depende de factores como la carga de suciedad, la temperatura, las condiciones meteorológicas o el uso de la piscina.

Por eso, no existe una regla universal que obligue a limpiar todos los filtros exactamente cada dos semanas. Esa frecuencia puede servir como referencia durante la temporada de baño, pero el manómetro es el indicador que permite determinar con mayor precisión cuándo es necesario intervenir.

La relación entre suciedad y rendimiento es sencilla: a medida que las partículas quedan atrapadas en el medio filtrante, el agua encuentra más resistencia para atravesarlo. Si esa resistencia aumenta demasiado, el flujo puede disminuir y el sistema deja de trabajar en las mismas condiciones que al comienzo del ciclo.

Tomando como ejemplo un filtro cuya presión inicial sea de 15 psi, alcanzar los 25 psi supone un incremento del 67%. Esto no significa que la eficacia de la depuradora caiga automáticamente un 67%, pero sí refleja un aumento considerable de la resistencia hidráulica.

A partir de este comportamiento puede plantearse una estimación orientativa de una pérdida de rendimiento del entorno del 20-25% cuando el filtro trabaja con una acumulación importante de suciedad. La cifra no debe interpretarse como un porcentaje universal aplicable a cualquier piscina, sino como una referencia derivada del aumento de resistencia y de la posible reducción del caudal.

¿Cada cuánto tiempo conviene limpiar el filtro de arena?

Durante la temporada de calor, una limpieza cada una o dos semanas puede ser una referencia práctica en determinadas instalaciones, pero no sustituye la comprobación de la presión. Una piscina con mayor carga de bañistas, suciedad o determinadas condiciones ambientales puede necesitar un retrolavado antes.

El procedimiento habitual consiste en apagar la bomba antes de modificar la posición de la válvula selectora y seleccionar el modo correspondiente al retrolavado. El agua se hace circular en sentido inverso para eliminar parte de la suciedad acumulada en el filtro.

Después del lavado, el sistema debe pasar por la fase de enjuague antes de volver a la posición de filtración. Estas operaciones permiten retirar los residuos acumulados y recuperar unas condiciones de funcionamiento más adecuadas.

El manómetro vuelve a ser una referencia fundamental después de la limpieza. Conviene conocer cuál es la presión inicial del sistema para poder identificar posteriormente cuándo se ha producido el incremento de 8-10 psi señalado en la documentación técnica.

¿Por qué no conviene esperar a que el agua de la piscina esté turbia?

Un filtro obstruido dificulta la circulación y la eliminación de las impurezas que llegan al agua. Como consecuencia, pueden aparecer problemas de claridad y aumentar la necesidad de utilizar productos químicos para mantener las condiciones adecuadas.

Además, una mayor resistencia dentro del circuito puede afectar al funcionamiento de otros componentes. La acumulación de suciedad puede elevar la presión del filtro, reducir el flujo de agua y someter a la bomba a unas condiciones de trabajo menos favorables.

La clave, por tanto, no está en limpiar el filtro de arena de manera automática cada determinado número de días, sino en combinar el mantenimiento periódico con la lectura del manómetro.

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