Los expertos mecánicos coinciden: en verano lo recomendable es bajar las ventanillas un minuto al montarte en el coche, aunque pongas el aire acondicionado
El verano convierte el interior del coche en uno de los lugares menos agradables cuando las temperaturas se disparan. Por eso, bajar las ventanillas al montarte en el coche aunque prendas el aire acondicionado es uno de los primeros pasos recomendables.
El problema no se limita a la incomodidad. Un habitáculo excesivamente caliente puede afectar a la concentración, los reflejos y la capacidad para tomar decisiones mientras se conduce.
¿Por qué conviene bajar las ventanillas al subir al coche en verano?
La recomendación más sencilla consiste en abrir las ventanillas durante aproximadamente un minuto antes de mantener el coche completamente cerrado. La razón es que el aire acondicionado necesita tiempo para reducir la temperatura del habitáculo y, si el aire caliente permanece atrapado dentro, el proceso será más lento.
Al bajar las ventanillas se facilita la salida del aire acumulado en el interior. Después, cuando la temperatura comience a descender, se pueden volver a cerrar y mantener el climatizador entre 22 ºC y 24 ºC.
Una de las técnicas más llamativas para conseguirlo es el llamado truco japonés. Consiste en bajar la ventanilla del copiloto y abrir y cerrar varias veces la puerta del conductor, como si se utilizara para generar una corriente de aire.
Este procedimiento permite sacar rápidamente parte del aire caliente acumulado sin depender inicialmente del aire acondicionado. Es una alternativa sencilla para los primeros minutos, justo cuando el habitáculo presenta las temperaturas más elevadas.
Trucos para combatir el calor dentro del coche
Evitar que el coche acumule demasiado calor desde el principio también resulta importante. Siempre que sea posible, aparcar a la sombra ayuda a reducir la temperatura que alcanza la carrocería y, posteriormente, el interior. Antes de dejar el vehículo, conviene comprobar la dirección del sol y valorar si la sombra continuará en ese lugar cuando llegue el momento de regresar.
Otro recurso es utilizar un parasol. Aunque no elimina por completo el calor del habitáculo, sí ayuda a evitar que elementos como el volante alcancen temperaturas excesivas. También se pueden utilizar parasoles en la luneta trasera y cortinillas en los laterales para limitar la entrada directa de los rayos solares.
Las fundas para los asientos y el volante son otra opción para reducir la sensación de calor. La idea es cubrir las superficies mientras el coche permanece estacionado y retirarlas antes de iniciar la marcha. De esta forma, el conductor no encuentra directamente unas superficies que hayan permanecido expuestas al calor.
El aire acondicionado también debe utilizarse de forma adecuada. La recomendación pasa por no encenderlo con el coche completamente cerrado y esperar que haga todo el trabajo desde el primer momento. Primero conviene dejar salir el aire caliente mediante las ventanillas y, después, cerrar el habitáculo para que el sistema pueda enfriarlo con mayor rapidez.
Todos estos trucos tienen un objetivo común: evitar que el calor acumulado dentro del coche se mantenga durante demasiado tiempo. En los días más calurosos, unos minutos pueden marcar la diferencia entre entrar en un habitáculo sofocante o conseguir que la temperatura empiece a bajar antes de ponerse en marcha.
De esta manera, abrir las ventanillas antes de utilizar el aire acondicionado se convierte en uno de los gestos más sencillos para empezar a combatir el calor dentro del coche durante el verano.