La psicología dice que las personas que acumulan tickets de compras no son desordenadas, en realidad tienen la necesidad de controlarlo todo
Un reflejo de personalidad previsora, organizada y preocupada para controlar cualquier imprevisto
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Numerosas personas son las que terminan de hacer la compra con el ticket en la mano y terminan guardándolo durante meses o años. Un gesto que aparentemente no tiene mucha importancia, pero refleja una manía que se relaciona con acumular objetos. Esto se asocia a la necesidad de control, previsión y seguridad.
¿Por qué lo hacen?
La sensación que aporta guardar un ticket de la compra es la de seguridad ante posibles imprevistos. Por eso, tenerlo asegura cuánto se llegó a pagar por un producto, cuándo se realizó la compra o disponer de una prueba en caso de querer reclamar. Un comportamiento vinculado a personas organizadas, previsoras y meticulosas, es decir, aquellas que prefieren tener bajo control sus gastos y evitar situaciones inesperadas. Además, el recibo puede funcionar como un apoyo a la memoria, ya que guardar por escrito el precio, la fecha o el establecimiento contiene el recuerdo de todos los datos.
La búsqueda de seguridad
La psicología relaciona este hábito con la búsqueda de seguridad. En situaciones de incertidumbre, tener los documentos que acrediten la compra realizada genera la sensación de estar preparado ante cualquier problema o imprevisto. Además, existen casos en los que guardar esos recibos ayuda a gestionar el arrepentimiento tras una compra. Una acción que no llevan a cabo todas las personas, ni significa que aquellas que lo hagan sea maligno, sino que corresponde a un comportamiento cotidiano.
¿Cuándo podría ser un problema?
El problema podría establecerse cuando se acumulan grandes cantidades de tickets durante años sin ningún criterio y la persona es incapaz de desprenderse de ellos. Esta acumulación es compulsiva y requeriría de una valoración conjunta de su comportamiento. Por lo tanto, tener un cajón repleto de tickets no significa ser una persona acumuladora, sino que refleja una personalidad previsora y organizada que busca mantener el control sobre sus compras y reducir los aspectos que desconoce.