Aire acondicionado

Los expertos en climatización coinciden: el aire acondicionado puede dar calor sin disparar la factura pero sólo si lo ajustas de esta manera

aire acondicionado
Mano encendiendo el aire acondicionado cuando hace frío. (Foto generada por IA)
Blanca Espada

El aire acondicionado es un aparato al que siempre se recurre en verano y del que muchos se olvidan cuando bajan las temperaturas. Sin embargo, quienes tienen instalado un modelo con bomba de calor cuentan con otra posibilidad que les permite afrontar los meses fríos. Y puede resultar interesante, sobre todo ahora que cualquier subida en el recibo de la electricidad se nota en el bolsillo. No se trata de renunciar a la calefacción de siempre, sino de aprovechar un equipo que ya tenemos en casa y que, bien utilizado, puede ayudarnos a gastar menos.

El problema es que no siempre sabemos cómo sacarle partido. Hay quien pone el aire acondicionado a 27 grados porque quiere que el salón se caliente cuanto antes, mientras que otros prefieren apagarlo en cuanto empiezan a notar una temperatura agradable. Pero ninguna de estas costumbres garantiza que vayamos a ahorrar. Los especialistas en climatización insisten en la importancia de ajustar correctamente estos aparatos, especialmente los que incorporan tecnología inverter. La temperatura elegida, las horas de funcionamiento y hasta la habitación en la que lo encendemos tienen bastante más importancia de la que parece.

La temperatura que debes seleccionar para calentar la casa con el aire acondicionado

Aunque cuando bajan las temperaturas la tentación puede ser la de colocar el aire acondicionado a 26 grados o incluso más, los especialistas aconsejan comenzar con una temperatura de entre 20 y 22 grados. No significa que todo el mundo tenga que mantener exactamente el mismo ajuste, pero es una referencia razonable para evitar consumos innecesarios. Y además tenemos que fijarnos si hay una ventana que no cierra bien o entra aire por debajo de la puerta, ya que el aparato tendría entonces que trabajar más para compensar esas pérdidas de calor. Y ahí poco vamos a solucionar por mucho que subamos el termostato.

Por otro lado, no todas las viviendas necesitan tener la calefacción encendida de la mañana a la noche. Hay personas que pasan prácticamente toda la tarde en el salón y no entran en el dormitorio hasta que llega la hora de acostarse. Entonces, ¿para qué calentar todas las habitaciones? Esta es una de las cuestiones que destacan los especialistas que explican que utilizar la climatización únicamente en las zonas ocupadas permite evitar parte del consumo que supone mantener caliente una vivienda entera.

De este modo, y por ejemplo, si sólo hay una persona en casa viendo la televisión, puede tener más sentido utilizar el aire acondicionado del salón que poner en marcha un sistema que caliente todas las estancias. Eso no quiere decir que un único aparato sirva para toda la vivienda. Si tenemos las puertas cerradas, difícilmente conseguiremos que el calor llegue de la misma manera a las habitaciones más alejadas.

¿Es mejor dejar el aire acondicionado encendido o apagado?

Cuando la habitación ya está caliente, muchas personas apagan inmediatamente el aparato para evitar que siga consumiendo electricidad. Sin embargo, los modelos inverter tienen una particularidad. No necesitan funcionar siempre a la misma potencia, sino que pueden reducirla cuando se acercan a la temperatura seleccionada. Por eso, si vamos a pasar toda la tarde en casa, puede resultar más cómodo mantener una temperatura moderada que estar encendiendo y apagando el equipo cada poco tiempo.

Otra cosa es que vayamos a salir durante varias horas. En ese caso, conviene valorar si merece la pena dejarlo funcionando, bajar unos grados o apagarlo directamente. Una vivienda con un aislamiento deficiente pierde calor mucho más rápido que otra con buenas ventanas. También influye cuánto frío haga fuera.

Cuidado con los filtros

Los filtros del aire acondicionado suelen ser los grandes olvidados. Durante el verano, el aparato acumula horas de funcionamiento y, cuando llega el frío, muchos vuelven a encenderlo sin comprobar en qué estado se encuentra. El problema es que el polvo termina acumulándose y el aire encuentra más dificultades para circular. Esto puede explicar por qué algunos equipos parecen calentar menos que antes, de modo que no siempre hay una avería detrás de esa pérdida de rendimiento. A veces, una limpieza de los filtros, siguiendo las instrucciones del fabricante, es suficiente para mejorar la circulación del aire.

Y por último, hay otra diferencia importante entre utilizar un aire acondicionado con bomba de calor y recurrir a un radiador eléctrico. Este último convierte la electricidad que consume en calor, mientras que el primero aprovecha la energía térmica del aire exterior para introducirla en la vivienda. De ahí que, en determinadas condiciones, pueda proporcionar más calor con menos electricidad.

Además, la temperatura de la calle también cuenta. No es lo mismo calentar una habitación durante una tarde suave de noviembre que hacerlo cuando el termómetro cae varios grados bajo cero. Cuanto más frío hace fuera, más difícil puede resultarle al equipo mantener la temperatura elegida, aunque depende de las características de cada modelo. De este modo, dar por hecho que el aire acondicionado consume demasiado para utilizarlo en invierno, conviene revisar sus ajustes y comprobar si necesita una limpieza. Puede que ese aparato que lleva meses colgado en la pared sea suficiente para calentar el salón sin tener que encender el resto de la calefacción.

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